lunes, 25 de diciembre de 2006

Episodio XXXVIII

Sí, han sido dos duros meses de examen tras examen dejandome la piel para sacar un puto 7'375 de mierda. Sí, lo hubiera sacado muchos dias antes si no me hubiera viciado tanto a la Wii. Sí, lo hubiera sacado mucho antes si me hubiera llevado el cuaderno al tuto todos los días, pero el tutor no me dejaba escribir en tutoría. Sí, si le veis pegadle xD. Pero bueno, lo que importa es que estamos hoy aquí con un capítulo nuevo, pero no es lo único nuevo, en nombre del blog también es nuevo, bueno, se ha alargado un poquito, lo de más viene porque recuerdo que cuando estaba escribiendo la saga de Petoria le decía a Óscar que no era capaz de superar el tamaño del episodio especial aniversario, que eran 10'5 hojas de Word (recordad q la medida es TNR tamaño 12 a doble espacio entre párrafos, para que os hagáis una idea) y ahora te digo Óscar, para cuadno leas el ep, que no va a haber ep que esté por debajo de esa cifra ^^. No sólo aumenta de tamaño el capítulo, sino también de los párrafos de personajes, ya que en este ep se vuelve a batir el record de parrafada, con una parrafada de 25 líneas y otra de.... 35!!! Seguidas de la de Kevin cuando le explica a Suso porque le deja en libertad que tenía 22 líneas o la de Peter cuando explica la estatua de Peter I que tenía 19. Lo de mejor viene porque gracias a todas vuestras sugerencias tanto generales como las conversaciones que tengo con cada uno para perfeccionar vuestro personaje, la calidad aumenta de forma considerable. Dicho esto no os entretengo más.
Nº ep: 38
Título: N/A
Tamaño: 14
Dedicado a: N/A

Episodio XXXVIII

C

on el viento a favor, el barco de los caballeros avanzaba galantemente en dirección oeste. Gabriel dirigía el timón, Reik preparaba la comida, Jonyo estaba echándose una siesta en el puesto de vigía que hay en la cima del mástil, Peter jugaba al ajedrez con Fidel sentados en la cubierta y Arturo miraba al horizonte sentado sobre el mascarón de proa.

“Jaque mate” dijo Peter tras mover una pieza.

Fidel se quedó unos segundos con el ceño fruncido, observando la jugada, intentando ver algún fallo o una posible solución.

“¡No! – exclamó – He vuelto a perder”.

“Has hecho buenos movimientos, pero aún te queda mucho que aprender. Te pasa lo mismo en la realidad, hay que ver lo como se refleja el carácter de uno en todo lo que hace”.

Se levantó algo enfadado por sus sucesivas derrotas y caminó hasta encontrarse con Arturo.

“Es una extraña sensación ésta, - comentó Arturo al verle llegar - el estar rodeado de mar completamente”.

“Es cierto, no sería capaz de definirla. Sin embargo, me siento mucho más cómodo en tierra firme. A ver si llegamos pronto a alguna isla”.

“Normal, eres el caballero de la tierra”.

En ese momento, Reik salió de la cocina y encendió un cigarro.

“La comida está en el fuego, estará lista en un par de horas”.

“¡¿Dos horas?! – exclamó Fidel – me muero de hambre”.

“Para conseguir un sabor exquisito es necesario un tiempo determinado de elaboración para lograra que cada ingrediente alcance su punto culminante. Si tanta hambre tienes y no puedes esperas, tírate al mar, pesca algún pez y cómetelo crudo”.

“Vale... esperaré”.

De pronto, el mar comenzó a revolverse, las olas crecieron de tamaño, acumulándose en una zona cerca del barco, unas sobre otras y una figura acuática comenzó a formarse.

“¿Qué está pasando?” preguntó Arturo.

Gabriel detuvo el barco y salió a la cubierta con los demás.

“Ahí se está formando algo” dijo Peter señalando la zona.

La figura comenzó a adoptar una forma humana a la vez que crecía. Empezó con el tronco, siguieron las extremidades, manos, dedos, y por último la cabeza, pero seguía siendo de agua. Terminó alcanzando un tamaño superior al del barco mostrando el aspecto de una persona conocida.

“No puede ser...” murmuró Fidel.

“¡Verónica!” exclamó Arturo.

“¡Casi!” exclamó la figura acuática con una voz masculina.

“Yo conozco esa voz, – dijo Gabriel – eres Duckman, ¿verdad?”

“¿Cómo? ¿Duckman? ¿Otra vez?” preguntó Fidel.

“Has acertado, caballero de la rosa, soy yo”.

“Nunca olvido las voces de mis adversarios”.

“Pero... no es posible – repitió Fidel – Verónica te había ingerido, deberías estar muerto”.

“Lamento decepcionarte caballero, pero soy más difícil de matar de lo que piensas. No en vano soy uno de los diez guerreros más poderosos del Señor Oscuro”.

“Maldito, te cobras la vida de una compañera y vives para contarlo, no pasarás de aquí” dijo con decisión, desenvainó su espada y le apuntó con ella.

“Tan impulsivo e impaciente como siempre. Al menos, antes de que me ataques, déjame contarte como he llegado hasta aquí”.

“Serán tus últimas palabras”.

“Je, eso me gustaría verlo. Bueno, como recordaréis, transformé mi cuerpo a una forma líquida para librarme del ataque del caballero de la rosa, pero fui encerrado en una botella debido a la acción conjunta de Verónica y Peter. Además, fui ingerido por Verónica, momento en el que de verdad temí por mi vida. Tras atravesar su boca, bajé por el esófago y caí en el estómago. No os mentiré, allí dentro, rodeado de tripas, vísceras, extraños líquidos y escuchando palpitaciones a cada momento sentí verdadero temor. Los jugos gástricos no tardaron en aparecer, se expandían rápidamente, yo retrocedía deslizándome pero sabía que todo sería cuestión de tiempo. Los jugos me rodearon por completo, ya no tenía donde huir. Al fin, fui alcanzado por el jugó, que engulló una parte de mí. Por suerte, el líquido en el que me había convertido era tóxico para su cuerpo y según me engullía notaba como iba debilitándose. Sólo contaba con que muriese antes que yo. El jugo gástrico avanzaba devorándome a la vez que perdía fuerzas paulatinamente. Ya quedaba una única gota de mí, el jugo estaba a punto de devorarla, pero en el momento antes de hacerlo se detuvo. El cuerpo había fallecido. Tuve que estar quieto durante varios días ya que aunque el juego gástrico ya no se movía, seguía activo, por lo que no podía tocarlo hasta que se descompusiera. He de decir que hubo otra situación de fortuna que me salvó, y me la distéis vosotros – dijo señalando a los caballeros – Al proteger el cuerpo con la barrera, también me protegisteis a mí, y la pequeña gota que quedaba viva de mi cuerpo cayó en el jardín cuando destruisteis el cuerpo. La tierra y las raíces de las plantas que se encontraban alrededor me intentaron absorber, me filtré por la tierra y llegué a una corriente de agua subterránea que me llevó a un acuífero. Allí, recuperé energías y una vez recuperado salí del acuífero y desemboqué a mar abierto. Fue mayor mi sorpresa cuando vi vuestro barco. Lo reconocí al instante al ver a Arturo sentado encima del mascarón de proa y decidí presentarme en esta forma para que me reconocierais”.

Duckman miró hacia el cielo orgulloso de sí mismo y comenzó a reír de forma exagerada.

“¿Qué os ha parecido?”

Bajó la cabeza en busca de una respuesta y para su sorpresa se percató de que ninguno de los caballeros le estaba escuchando, todos hablaban entre ellos.

“Si aprovechas el impulso de desenvainar la espada para asestar un primer corte horizontal – comentaba Reik mientras lo demostraba haciendo los movimientos que él mismo describía – consigues una mayor velocidad en un ataque que puede decidir el resultado del combate desde el principio”.

“Además, la fuerza del ataque también aumenta de forma considerable” agregó Peter.

“Entiendo, con un corte de ese calibre, así, de primeras, dificulta mucho recuperar el control de la batalla y te lleva a una derrota inminente” concluyó Gabriel.

“Y allí estaba yo – rememoraba Fidel – herido por todo el cuerpo, pero ello no me impidió seguir luchando contra la teniente...”

“Lo sé, Fidel, lo sé – contestó Arturo – yo también estaba allí”.

Duckman, avergonzado por aquella humillación, enrojeció de furia.

“¡¡¿Estáis escuchándome?!!” gritó enfurecido.

Los caballeros se giraron, Fidel comenzó a rascarse la cabeza y a estirarse dando signos de mala educación.

“Esto... – dijo Fidel – perdona Duckman, no sabíamos que te molestaría tanto”.

“Lo cierto es que no nos interesa saber como has llegado hasta aquí – dijo Reik colocándose en posición de combate – lo único que importa es que estás aquí, da igual la razón, porque vas a morir igual”.

“Insolentes, ¿cómo os atrevéis? Lo pagaréis muy caro”.

Convirtió sus brazos en cañones de agua y lanzó un enorme chorro con cada uno. Reik alzó la mano, emitió una extraña luz azul acompañada de un pequeño grito de concentración y congeló ambos chorros un segundo antes de que impactaran contra el barco.

“Lo siento, nos acaban de regalar el barco, no podemos dejar que nos lo rompas tan pronto”.

Fidel se subió al chorro congelado, avanzó corriendo sobre uno de ellos hasta llegar a la figura acuática, a la propinó un corte en el cuerpo provocando una hendidura en el agua. Entonces descendió a la cubierta satisfecho de su hazaña.

“Se acabó” aseveró confiado.

“¿Estás seguro?” preguntó Duckman.

La hendidura que había provocado Fidel se rellenó de nuevo de agua cerrándose por completo.

“Lo lamento, pero el agua no se puede cortar”.

“Maldición, si no adopta una forma sólida no podremos dañarle” pensó Arturo.

“¡¿Os estáis divirtiendo y no me habéis llamado?!” exclamó una voz.

Una sombra saltó del puesto de vigía y terminó sentado sobre la cabeza de la figura acuática.

“¡Jonyo!” exclamó Peter.

“Hacéis tanto ruido que no puedo dormir – dijo frotándose un poco los ojos – y para colmo me despierto y me encuentro con esto. Así que tú eres Duckman, cuanto tiempo. Aunque tengas la forma de Verónica a mí no me engañas. Me gustaría preguntarte una cosa, ¿cómo un tipo tan débil como tú ha podido ingresar entre los diez guerreros más poderosos del Señor Oscuro?”

“Cuida tus palabras. Soy muy poderoso. Soy un logia”.

“¿Logia? ¿Qué es eso?”

“Son aquellas personas que logran no sólo un control absoluto sobre uno de los elementos, sino que también pueden fundirse con él utilizando todas sus propiedades y manipularlo a su antojo, tal y como Duckman lo está haciendo en este mismo momento cambiando su aspecto por el de una figura acuática. Hoy, ninguno de nosotros tiene este nivel de control, pero no es algo imposible y en caso de lograrlo, seríamos prácticamente invencibles”.

“Así que se trataba de eso, ¿eh? – dijo Jonyo – Utilizando tu poder el Señor Oscuro puede provocar tanta destrucción como deseé a través de maremotos, grandes oleajes, desbordamientos o sequías”.

“Exactamente, como ves soy muy poderoso”.

“Yo sé algo sobre los logia”.

“¿Qué vas a saber tú?”

“Lo suficiente como para acabar contigo. Adoptes la forma que adoptes, necesitas mantener tu sistema nervioso intacto para poder utilizar los 5 sentidos; sin embargo, ahora no se aprecia porque lo recubres con una película de agua y aprovechas el reflejo de la luz del sol para hacerlo invisible, pero sé que está ahí y que si lo destruyo te quedarás como un charco en medio de la acera”.

“Aunque eso fuera cierto, ¿cómo piensas hacerlo? Para llevar a cabo tu objetivo, tendrías que acabar con todas mis células nerviosas sin dejarte ni una, porque si lo haces, podré reconstruirme a raíz de ella. Además estamos en mar abierto, mi elemento me protege, lo que me da ventaja frente a vosotros”.

“Eso no es una ventaja, es una desventaja, y será lo que te lleve a la muerte – dijo y se sumergió dentro de la figura - ¿has olvidado quién soy?”

“No es que lo haya olvidado, es que nunca me he molestado en saberlo, eres un caballero como los demás”.

“Je – dijo Jonyo mientras buceaba – esto demuestra que el único mal es la ignorancia”.

Continuó buceando hasta llegar a la altura del pecho y allí se detuvo.

“Escucha mi nombre y arrepiéntete de no haberlo sabido antes – dijo mientras comenzaba a cargar energía – Soy Jonyo, caballero del rayo, y añadiré algo más. Para tu información, el agua conduce la electricidad”.

“¿Cómo? ¿Caballero del rayo? ¡No!”

“¡¡¡Thunder Shock!!!”

Jonyo extendió las extremidades y comenzó a emitir rayos tanto por las manos como por los pies. Rápidamente se extendieron por toda la figura carbonizando todo el sistema nervioso de Duckman sin que el pudiera hacer nada por evitarlo provocando en un instante, el desmoronamiento de la figura acuática. Algunos de los rayos se desviaron saliendo de la figura dirigiéndose hacia el resto de caballeros.

“Ey – dijo Arturo cubriéndose de uno de ellos con la espada - ¿no se ha pasado un poco? Sólo queríamos dejarle dormir, jeje”.

“Podría haber dejado algo para nosotros” dijo Fidel rechazando otro.

Gabriel se cubrió con una rosa, la cual lo absorbió volviéndose amarilla.

“Mmmmmm, esto me da una idea...”

La figura perdió su forma y los brazos congelados de Duckman se desprendieron precipitándose hacia el barco.

“De estos me encargo yo”.

Reik saltó, cogió los trozos de hielo y los lanzó contra el mar a lo lejos.

Cuando la figura se desvaneció, Jonyo quedó flotando en el aire y regresó a la cubierta.

“¡Misión cumplida!” exclamó satisfecho.

“Ha mejorado mucho desde que Arturo y los demás le sacaron de manos de Andrés – pensó Peter viéndole tan contento – los combates contra Snape, Eddy, Jezabel y Mesa le han aportado mucho”.

“Llevamos varios días sin parar y por fin hoy podemos relajarnos y hablar un rato para conocernos mejor – dijo Gabriel – así que voy a bajar a la bodega a por el vino que nos regalaron los petorianos, nos sentamos y disfrutamos del día”.

Entró al interior del barco dejándose la puerta abierta y su figura pronto se perdió en la oscuridad.

“Que buena idea, nos vendrá bien a todos” dijo Arturo.

“Hablar... buah, ¿quién necesita hablar pudiendo fumar? – pensó Reik encendiendo un cigarro – ya verás como esto acaba mal”.

“Una charla no hace daño a nadie, creo yo” dijo Jonyo sentándose apoyado en el mástil.

Los caballeros se quedaron mirando a la puerta que Gabriel había dejad abierta en espera de su regreso.

“Pero... ¡¿qué haces tu aquí?!” s escuchó gritar desde dentro.

Tras el grito se escucharon varios golpes de objetos que chocaban contra el suelo y un correteo que se iba acercando poco a poco.

“Parece que ya vuelve” dijo Fidel.

Los caballeros asomaron la cabeza por la puerta a la vez que escuchaban como el correteo se hacía cada vez más intenso. Una figura apareció y se acercó corriendo hacia la puerta.

“¡Abran paso!” dijo quien se acercaba.

Lo caballeros se apartaron de la puerta con el fin de evitar una colisión, la figura salió del interior del barco y la luz del sol reveló su identidad.

“¡Suso!” exclamaron todos a la vez.

Gabriel apareció unos segundos después, se detuvo delante de la puerta jadeando y miró a Suso.

“Dímelo, haaaa, haaaaaa – jadeaba Gabriel - ¿cómo lo has hecho? ¿Cómo te has colado en el barco?”

“Ey hermano, cálmate. Primero cuéntame que ha pasado. Lo último que recuerdo es la fiesta que dimos en el bar de Jose, llevaba una borrachera enorme, después, no sé por qué, estaba sólo en la calle y aprecié el olor de unos barriles de vino, fui a donde se encontraban, bebí un par de copas y me debí quedar dormido, y hoy me he despertado aquí”.

“¡¿Un par de copas?! – exclamó Gabriel exaltado – Apenas has dejado un barril. En mi vida he visto beber tanto a alguien”.

“Tampoco era tanto, eso sí, todo de excelente calidad”.

“Claro que era de excelente calidad, porque los petorianos nos lo habían regalado para que nos lo tomáramos en señal de agradecimiento por salvar la ciudad, y tú te has bebido casi todo, vas a devolvernos todo lo que te has tomado” dijo y se lanzó para cogerle.

“Ey hermano, ya te he dicho que te calmes”.

Suso saltó evitando a Gabriel, se apoyó en su cabeza, cogió un mayor impulsó y saltó para quedar abrazado al mástil.

“Así que este es el barco que os han dado Norris y Eddy – dijo mirando a su alrededor – y, ¿cuándo os marcháis?”

Susó observó a su alrededor en busca de Petoria, miró hacia la derecha y vio mar, miro hacia la izquierda y vio mar, miro hacia atrás y vio mar.

“Emmmm, ¿y Petoria? ¿Dónde está?”

“Salimos de allí hace ya tiempo – contestó Peter – ya la hemos dejado atrás. Estamos en alta mar”.

“Jajajaja, que buena, venga, ahora en serio”.

Los caballeros no contestaron, sólo se quedaron mirándole.

“No... no puede ser... no”.

“Lo siento” dijo Arturo.

“¡Ahora baja de ahí!” exclamó Gabriel y saltó hacia él dando una patada.

Suso se bajó del mástil evitando el ataque, Gabriel no cesó su avance, por lo que Reik tuvo que saltar, cogerle de la pierna y tirarle al mar. Gabriel cayó de cabeza sumergiéndose varios metros, tardó varios segundos en salir a la superficie de nuevo.

“A qué ha venido eso?” preguntó enfadado.

“Si no lo hubiera hecho hubieras partido el mástil. Cálmate un poco”.

“Podrías haberme tirado contra la cubierta, no tenías porque lanzarme al mar”.

“Si hubiera hecho eso, la fuerza del impacto habría creado un agujero”.

“Está bien, perdón” susurró y subió al barco de nuevo.

“Jeje, ¿ya se te han bajado los humos?” preguntó Suso con un tono burlón.

Gabriel volvió a ofenderse y comenzó a perseguir a Suso por toda la cubierta, el cual huía correteando como si fuera un juego.

“¿No sería más fácil si le durmieras o algo así?” sugirió Jonyo.

“¡Cierto! - exclamó llevándose la mano por dentro de la camisa - ¡recibe mi rosa turquesa!”

Lanzó la rosa contra Suso, quien intentó evitarla saltando, pero le alcanzó en el talón de sus pies descalzos.

“Mierda, eso dormía, ¡no!” exclamó y cayó dormido.

“Haaaa, haaaaaaaa, por fin te atrapé” dijo Gabriel orgulloso.

“Y ahora, ¿qué vamos a hacer con él? – preguntó Arturo – No podemos dejar que viaje con nosotros. Y tampoco podemos regresar a Petoria, está demasiado lejos, perderíamos mucho tiempo.

“Es simple – contestó Reik – En cuanto lleguemos a una isla le dejaremos allí”.

“¿Abandonado a su suerte? No me parece correcto”.

“¿Se te ocurre algo mejor? ¿Prefieres que se quede aquí y que Mesa o la teniente le maten?”

“No quería decir eso...”

De pronto, un pitido agudo interrumpió la conversación.

“La comida está lista” dijo mirando el reloj.

“Podríamos comer en la cubierta al aire libre con el aroma del mar” sugirió Fidel.

“No contéis conmigo, – dijo Reik yendo hacia el interior del barco – vosotros haced lo que queráis”.

Entró en el interior y cerró la puerta.

“Perdonadle, él no fue siempre así” dijo Gabriel.

“¿Qué le pasó?” preguntó Jonyo.

“Es una historia muy larga, verás, resulta que...”

“No recuerdo haberte dado permiso para hablar de mi pasado – dijo Reik asomándose por una ventana – si hay que contar algo lo contaré yo, ¿os prefieres que hable yo del tuyo? Tú tampoco fuiste siempre así”.

Gabriel se quedó callado. Reik se apartó de la ventana y fue en dirección al baño. Allí, abrió el grifo y se echó un poco de agua fría en la cara para refrescarse.

“Cuando estábamos en Petoria no era yo mismo – pensó mientras le caían gotas de agua de la cara – Los caballeros me estaban contagiando su amabilidad, ¿o quizá fuera porque al estar de nuevo en la ciudad me acordaba de ellos? No lo sé, pero ya no importa, hemos salido de allí”.

En la cubierta, los caballeros estaban inmersos dentro de un silencio incómodo.

“Bueno... – dijo Peter para romper el silencio – comamos. Si la comida se enfría y hay que tirarla será un desperdicio”.

“Sí, será lo mejor” dijo Arturo.

Cada uno fue en busca de un plato de comida, siendo Gabriel y Peter los últimos de la cola. Cuando los demás ya habían entrado y Gabriel se disponía a hacerlo, Peter le agarró del brazo deteniendo su avance.

“Gabriel, con respecto a lo de Reik, no te preocupes por el pasado ahora, eso ya no tiene arreglo. Todos tenemos recuerdos amargos en nuestro pasado y, si hay alguien que no los tiene, tampoco tiene mucha importancia”.

“Gracias Peter” dijo y entraron juntos.

Cuando Suso se despertó estaba sentado apoyado en el mástil, atado con innumerables cuerdas que lo rodeaban y con los caballeros comiendo a su alrededor.

“Hmmm, ¿qué es ese olor?” dijo aún algo anonadado.

“Vaya, ya te has despertado” dijo Jonyo a la vez que se llevaba algo de comida a la boca.

Suso intentó moverse para llegar hasta la comida y se dio cuenta de que estaba cautivo.

“¿Qué me habéis hecho? Desatadme”.

“Vamos a hacer un trato – dijo Arturo poniendo un plato de comida delante de su cara – Sin importar las circunstancias que te hallan traído, estás con nosotros en el barco, así que si aceptas comportarte como es debido, te damos de comer, ¿qué contestas?”

“¡No! – exclamó orgulloso mirando hacia otro lado – A mí nadie me coarta la libertad”.

“Como quieras. Seguirás atado entonces, te guste o no, en un grupo tiene que haber un mínimo orden, eso no es coartar la libertad”.

Arturo retiró el plato y el estómago de Suso emitió un fuerte sonido.

“Esto... espera, era broma hermano, acepto encantado”.

Gabriel lanzó una rosa contra el nudo principal que ataba a Suso cortándolo. Una vez se vio libre, se lanzó sobre el plato y comenzó a comer de forma desesperada.

“Se ve que tenías hambre - dijo Fidel - ¿hace cuánto no comes como es debido?”

“No lo recuerdo, me suelo alimentar de lo que consigo por ahí, que suele ser crudo, como mucho lo caliento con una onda de energía, yo no sé cocinar, la vida del transeúnte es muy dura”.

“Vaya, es una pena, a nosotros nos cocinaba... ¡David! ¡Nos hemos olvidado completamente de él!”

“No te preocupes – dijo Peter – yo me encargué de ello en su momento, di órdenes de que le dieran trabajo en el hotel de Petoria en vuestra ausencia”.

“Uf, menos mal, gracias Peter”.

“Volviendo a ti – dijo Peter – y con tu permiso si no es indiscreción, me gustaría preguntarte una cosa”.

“Dispara hermano”.

“¿Cómo acabaste viviendo en la calle?”

“Quizá no debías haber preguntado eso – le susurró Jonyo al oído – podría ofenderse”.

“No os preocupéis, no tengo ningún problema en contestar – dijo dejando el plato vacío en el suelo – Que bueno estaba todo, lo menos que puedo hacer es contaros algo en compensación. Veréis, lo cierto es que he tenido algunas dificultades desde que nací”.

>>Mi madre se quedó embarazada en la adolescencia, según me contaron de pequeño, de un indeseable que sólo la quería para el sexo dada su notable belleza y ella, ciega por la edad, no supo verlo y se enamoró perdidamente de aquel hombre. Él, al enterarse de que mi madre se había quedado embarazada de mí, intentó convencerla de que abortase, pero ella quería tenerme, por lo que ante la negativa, él la dio una paliza. Tuvo suerte de que no la matara y consiguió escapar, le denunció y le metieron en la cárcel por violencia de género.

>>Desgraciadamente, mi madre murió al darme a luz y fui llevado a un orfanato. Me dieron en adopción en varias ocasiones pero de pequeño era muy revoltoso, añadiendo que en el colegio me rodeaba siempre de malas compañías que provocaron el nacimiento de mi carrera delictiva, razón por la cual todas las familias me devolvían siempre. Aquellos cambios bruscos y repentinos agravaron aún más mi personalidad volviéndome cada vez más violento y problemático.

>>Al cumplir la mayoría de edad y no tener una casa en la que guarecerme del frío y la lluvia, el orfanato me expulsó alegando que sólo tenía responsabilidad con menores de edad. Me dieron un poco de dinero que no llegaba ni para la comida de un día. Desde entonces, me vi obligado a vivir en la calle, algunas de las malas compañías que tuve en el instituto acabaron igual que yo y me ofrecieron trabajó como traficante de objetos robados. Al principio lo hacía muy mal y metía en problemas a los demás, en una ocasión me pillaron, fue entonces cuando conocí a Kevin, que en aquellos años no era más que un policía de tres al cuarto, pero con el mismo sentido de la justicia, estuve en prisión unos meses, donde conocí a mi padre, quien se sintió complacido al conocer a su hijo a pesar de haberle repudiado antes de nacer. Me ofreció un trato, yo le ayudaba a escapar y él me entrenaba en el arte del hurto y me daba un trabajo fijo.

>>Yo recordaba lo que ese hombre le había hecho a mi madre porque en el orfanato me habían contado la verdad. Fingí aceptar su oferta, ambos escapamos de prisión, fue entonces cuando empecé a ser perseguido seriamente. Como acordamos, fui entrenado en el arte del hurto aprovechando como ventaja la única técnica que había sido capaz de aprender en el colegio, el bushin, con el escapé durante años tal y como lo visteis el día que llegasteis a la ciudad.

>>Mi talento para ese trabajo provocó disputas entre mis compañeros y en una de ellas, aproveché para vengarme de mi padre por todo lo que le hizo a mi madre. Sin el jefe, el grupo no tardó en desmembrarse consiguiendo mi total autonomía y soledad, con la que he vivido hasta hoy.

Reik estaba en una cubierta superior echándose un cigarro y no puedo evitar escuchar la conversación.

“Así que fue por eso – dijo echando una bocanada de humo por la boca – me recuerda a Gabriel cuando era más pequeño”.

Los caballeros se quedaron callados unos instantes sin saber que decir.

“Ey hermanos, no os quedéis callados. No es para tanto, cambiemos de tema, ¿qué pasó después de que Mesa me derrotara? ¿Lo matasteis?”

“Es cierto, tú no lo sabes porque perdiste el conocimiento - dijo Peter - pero, ¿Kevin no te contó lo que pasó?”

“Ése que me va a contar a mí. Sólo me encerró en el calabozo”.

“Pues te cuento, el caso es que el colgante potenció la energía de Arturo al igual que hizo en su momento contigo”.

“¿Y te convertiste en un guerrero tan guapo como yo?” preguntó esperanzado.

“Bueno, mi aspecto era diferente, así que no sabría comparar” contestó para no ofenderle.

“Que vuestras formas sean distintas demuestra mi teoría de que la transformación no viene dada de fuera sino que viene de vosotros mismo – dijo Peter – Si fuera sólo cosa del colgante, al otorgar a los dos los mismo poderes lo normal sería que hubierais adoptado un aspecto más o menos similar. Sin embargo, sois personas distintas y adoptasteis formas distintas. El colgante sólo os dio un pequeño empujoncito. Deberíamos estudiar la forma de alcanzar ese estado sin apoyo de ningún medio”.

“¿Cómo lo hiciste?” preguntó Jonyo.

“La verdad, no tengo ni idea. Únicamente sentí que tenía que luchar para que todas las muertes y derrotas anteriores no hubieran sido en vano. El colgante hizo el resto”.

“Entiendo, y una vez así, ¿le diste una buena paliza, hermano?”

“Los acontecimientos fueron aún más sorprendentes – continuó Fidel – Arturo estaba ganando a Mesa y se disponía a darle el golpe de gracia, pero el colgante agotó sus fuerzas desintegrándose y provocando que Arturo regresara a su forma original”.

“¿Entonces Mesa os devolvió la paliza?”

“Casi – contestó Gabriel – Cuando ya dábamos todo por perdido, una extraña muchacha apareció y golpeó de nuevo a Mesa, quien se vio obligado a retirarse”.

“¿Estaba buena?”

“¿Es que no puedes pensar en algo que no sea sexo, comida o dinero?” preguntó Fidel.

“Es lo que tiene”.

“A mí sí me pareció bella” afirmó Gabriel con determinación.

“Eso no tiene la menor importancia en este momento – dijo Jonyo – lo que de verdad tiene que interesarnos de esa chica es lo que dijo sobre que podía controlar todos los elementos con una mayor facilidad que nosotros quienes sólo controlamos uno”.

“¡Eso es mentira! – exclamó Reik desde el otro lado – Para ir al grano, situémonos en el ámbito estudiantil para tomarlo como ejemplo. ¿Cómo es más sencillo sacar una mejor nota? ¿Teniendo ocho asignaturas o teniendo una?”

“Una, obviamente” contestó Jonyo.

“Exacto, por lo tanto la única alternativa sería haber entrenado durante más tiempo, y te aseguro que es imposible que haya entrenado más que yo, eso sin contar que es más joven. Que no sueñe con imposibles, simplemente se lo tiene muy creído. Shawn debe haberla tenido muy mimada”.

“Deduzco por tus comentarios que no tienes especial afecto por ninguno de los dos – dijo Arturo – y te comprendo. A nosotros Shawn nos trataba con mucha dureza y aunque sé que era por nuestro bien y que gracias a ello tengo estos poderes hoy, no pude evitar sentir odio en algunas ocasiones. Pero, seamos razonables, a ella sólo la has visto una vez, no se debe juzgar a nadie de esa forma con tan poca información, démosle una oportunidad”.

“Estoy de acuerdo” dijo Gabriel.

“¿Oportunidad? ¿Para qué? Al final todo será como yo he dicho”.

“Ey hermanos, dejad de discutir, tengo una pequeña duda, habláis mucho de esa chica pero, ¿dónde está?”

“Se marchó después de que lo hiciera Mesa – contestó Fidel – dijo tener sus propios asuntos”.

“Vaya, para alguien que podía alegrarme las vistas va y se marcha”.

“Eh, no te pases o te echaré al mar con los tiburones” amenazó Gabriel.

“Fuera de todo esto – dijo Fidel – Jonyo, antes me has sorprendido, no sabía que contaras con todos esos conocimientos”.

“Me lo enseñó Andrés. Es la ventaja de ser discípulo único. Me dijo que el objetivo final del entrenamiento es que me convirtiera en uno, pero el entrenamiento nunca terminó porque Fósil le mató, y por ello estoy aquí. Los logia pueden alimentarse de su elemento en un caso de extrema necesidad con sólo quedarles una célula viva, de esa forma, se recuperan a gran velocidad y da la sensación de que son invencibles. Esto explica la confianza que tenía Duckman cuando se presentó ante nosotros. Un simple consejo os ayudará a vencer si os enfrentáis a uno algún día. Alejadle de su elemento todo lo que podáis, así se irá debilitando. Es una tarea difícil, pero es la única manera de vencerles, Pongamos un ejemplo, si Arturo fuera un logia y tuviéramos que enfrentarnos a él estaría en clara desventaja al estar rodeado de mar, ya que no puede conseguir fuego de ninguna parte”.

“Lo tendré en cuenta”.

La conversación continuó animadamente atravesando diversos temas y recordando momentos de la fiesta que dieron en Petoria acompañando la situación con jarras de vinos sacadas de lo que quedaba en la bodega. Después de tanto hablar, llegó la noche y la cubierta quedó casi vacía. Sólo Gabriel permanecía en ella, sentado en el puesto de vigía con lápiz y papel mirando a las estrellas. Arturo salió a la cubierta con signos de sueño, miró hacia arriba y vio asomando el flequillo del caballero de la rosa, por lo que decidió subir en su compañía.

“Hola” saludó al subir.

“Hola Arturo, buenas noches”.

“Vete a dormir si quieres, yo me quedo de guardia”.

“No te preocupes, no me molesta, me gusta ver las estrellas y escuchar las olas del mar mientras escribo”.

“¿Qué estás escribiendo?”

“Una poesía”.

“¿Puedo verla?”

“Por supuesto” dijo ofreciéndole la hoja.

Arturo cogió la hoja y leyó la poesía.

Aun puedo oler a ella,

Dulce rosa del amanecer.

Me iré antes de que me vea

A un lugar do perecer.

“Muy profunda – dijo devolviéndole la hoja – tienes talento, cuando acabe todo esto podrías dedicar tu vida a ello”.

“Creo que exageras un poco”.

“En serio, a mí me lo parece”.

Se quedaron hablando un rato hasta que vieron un pequeño resplandor en el horizonte.

“Por ahí hay una luz tenue” señaló Gabriel.

“Interesante, ¿sabes lo que significa?”

“¡Que hemos llegado a una isla!” exclamaron a la vez.


5 comentarios:

Dani López dijo...

Me gusta, empieza a aparecer el pasado de la gente, esas situaciones que hacen a cada uno como son en el presente. Buen episodio, espero que en los demás también haya un poco del pasado de cada uno y asi ver la evolución psicológica. Un saludete y sigue así

jon dijo...

Bien bien me ha gustado mucho el capitulo por las aclaraciones del pasado y las historias de cada uno estan muy bien y llenan mas la historia y el capitulo espero que saques otro capitulo antes de que terminen las vacaciones de navidad

Celia dijo...

Wenas amor! que tal??? me he leido el episodio y me a gustado mucho , la verdad es que con el Suso te partes...xD weno nada que la poesia de De la Rosa mola tb mucho ¿ te la has inventado , o es de él? Weno a ver que se encuentran en esa isla...uuuuh que misterios xD y en cuanto a como esta escrito esta muy bien narrado , sigue así , Los caballeros molan. Un beso! ;)

Oscar dijo...

hola. A tao bien,jejeje el duckman no dura nunca na,eso mola, un malo de kita y pon,jejejeje,weno q eso q mañana me leere el otro q se ma echo este algo larguillo.Saludos

Patricia García dijo...

Hola, soy Patricia la hermana de Álvaro, me gusta mucho tu libro, espero ansiosa a que Suso, su madre, y el caballero de la rosa, se terminen tu libro, asi me puedo leer facilmente un par de capitulos de tiron, la poesia ta muy bn, y espero q sigas asi, y que mola cuando aces q un ppersonaje muera (como es el caso de Duckman) y después sobreviva... ¡SIGUE ASí!