miércoles, 8 de agosto de 2012

Episodio CXL

Estoy un poco gilipollas, ya van dos veces que no puedo publicar el domingo porque hay una persona a la que no puedo decirle que no y que además sólo está disponible los domingos. No, no es una novia nueva ni nada parecido, que más quisiera... El caso es que cuando pasa el domingo ya me cambia el chip y no rindo igual, por eso nunca lo tengo para el lunes, ni para el martes... xD Como esto lo más seguro es que siga pasando, a ver si me mentalizo para tenerlo acabado el domingo pero a primera hora, no a última, así no habría problema.

Cambiando de tema, una nueva dibujante se ha ofrecido a hacer los artworks (diseños) de Los Caballeros :D Lo que me extraña es que me surja una cada dos añós con el pastizal que pago por ese trabajo, pero así están las cosas. El caso es que esta nueva aspirante ha llegado más lejos que ninguna otra y me ha presentado formalmente alguno de sus trabajos a modo de prueba. No son de ningún personaje en concreto, son gente sin más para que viera el estilo de dibujo y si me convence o no. Tenía pensado ponñéroslo para que dierais vuestra opinión, al fin y al cabo os dibujaría a vosotros jaja pero son las cuatro de la mañana y no me apetece ponerme a escanear nada, sino irme a dormir xD Así que lo dejamos para el siguiente.

Tamaño: 7'25


Episodio CXL

L

a adrenalina del caballero del fuego aumentaba considerablemente. Estaba acostumbrado, o al menos eso le habían contado, a no tener rival cuando se transformaba. Ni el mismísimo Mesa ni el Capitán Lardo habían podido hacerle frente, pero ahora había encontrado un rival mejor en su propio compañero. Las ganas por probar sus habilidades y medir su poder le invadían.



“Así que esto es de lo que hablaba Fidel…” dijo finalmente.



“Ya sabes que Fidel habla demasiado. No hay que hacerle mucho caso” supo evadir muy bien el caballero de la rosa.



“¡Lucha en serio!”



“Lo siento, eso incumpliría mi juramento bajo la rosa. Estoy haciendo lo que se me pidió, colaborar en tu entrenamiento, no puedes exigirme nada más”.



“¡¿Por qué ocultas tu poder?! ¡¿Por qué no lo utilizas como hacemos todos?! ¡¿Sabes la cantidad de vidas que podrían haberse salvado en Azeroth si te hubieses empleado al máximo?!”



“No sé de qué me estás hablando. Yo no tengo ningún poder especial”.



“Como quieras. Entonces te lo sacaré a la fuerza. Entiendo que este entrenamiento es para medir el punto en el que pierdo el control de mi poder en combate, así que para averiguarlo, tendré que sacar cada vez más y más poder hasta alcanzar el punto, o incluso sobrepasarlo, y tal vez, si pierdo el control, te obligue a usar todo tu poder para detenerme”.



“No digas tonterías, a mí no me engañas. No serías capaz de llegar a ese punto con tanta gente alrededor, sobre todo conscientemente”.



“Vale, me has pillado, pero haré que saques toda tu fuerza sin llegar a eso”.



El caballero del fuego cargó energía y el aura dorada que le envolvía aumentó de tamaño. Dio un salto y salió volando a ras de tierra hacia Gabriel, levantando una estela de polvo a su paso. Atacó con un simple puñetazo, y el caballero de la rosa trató de bloquearlo de nuevo, pero esta vez no supo calcular bien. El golpe era demasiado fuerte y le tiró el brazo hacia atrás, rompiéndole la guardia. Gabriel retrocedió unos pasos, tuvo que clavar su espada en el suelo para no perder el equilibrio. Arturo continuó atacando, un nuevo puñetazo se dirigía hacia su compañero, que lo bloqueó hábilmente levantando la rodilla. Con el impacto, vino acompañado un fuerte estruendo que denotaba la violencia del golpe, y el rostro del caballero de la rosa mostraba claramente el esfuerzo que había tenido que hacer para detenerlo.



“¡¿Cuánto tiempo crees que puedes aguantar así?!” le gritó el caballero del fuego.



Con el peso de su cuerpo cayendo sobre un solo pie, y una mano apoyándose en la espada, Arturo tenía la oportunidad perfecta para atacar a su compañero, que había dejado demasiadas aperturas. Rápidamente, le dio una patada en el costado de la que ya no pudo defenderse y salió volando hasta impactar contra una colina rocosa, que terminó derrumbándose sobre él.



“Mierda – pensaba Gabriel bajo los escombros – No hay energía suficiente…Si sigo así…”



El sonido de una onda de energía aproximándose interrumpió sus pensamientos. Saltó llevándose  todas las piedras que le sepultaban por delante. Al salir a la superficie, ascendió por el cielo, hasta que se dio cuenta de que la onda de energía venía justo desde arriba y se estaba acercando a ella. Se apartó simplemente y la onda continuó descendiendo hasta impactar contra los escombros de los que había salido el caballero, donde explotó y liberó la metralla contra los alrededores, hiriendo a Hilda, Pamela, JesuCristo y Shinkan Mario, que a pesar de cubrirse, recibieron impactos en los brazos, piernas y el torso.



“¡Tenemos que salir de aquí!” exclamó Pamela.



Los cuatro estaban a punto de echar a correr, cuando un grito del caballero de la rosa atrajo de nuevo su atención. Arturo había conseguido acertarle con un puñetazo en la nuca aprovechando la confusión de la explosión.



“¡¿Qué ha pasado ahora?!” preguntó JesuCristo.



“¡No! ¡No lo hagas! – Le advirtió Mario – ¡No levantes la vista!”



El joven no le hizo caso, o no llegó a escuchar su advertencia. Apartó los brazos, que hasta ahora protegían su cabeza, y echó un ojo al cielo para continuar viendo el combate. La metralla continuaba acechando, y varios proyectiles impactaron en la cabeza de JesuCristo hasta dejarlo inconsciente.



“Mira que estabas avisado…” comentó Hilda.



El cuerpo del caballero de la rosa empezó a descender de nuevo a tierra, dando vueltas sobre sí mismo a causa del impacto recibido. A mitad de la caída, Gabriel consiguió controlar el vuelo de nuevo y frenó en seco, eludiendo el impacto contra la tierra.



“Deberías quitarte ese vendaje, con los ojos verías mucho mejor mis movimientos”.



Antes de que Gabriel pudiera responder, el caballero del fuego ya había incrustado su cabeza en el pecho de su compañero, justo en el tórax, cortándole la respiración e impidiéndole el habla.



“Que violento… – comentó Shinkan, ahora que la metralla ya había cesado – Se ha tirado de cabeza hacia él, volando a toda velocidad, y le ha dado como si fuera un misil…”



“Está empezando a perder el control… – dijo Hilda – Esto no puede durar mucho más”.



Gabriel salió disparado contra el suelo, donde impacto violentamente y creo un socavón. A pesar de que no se había hecho mucho daño, se quedó unos segundos en el suelo agarrándose el pecho y tratando de respirar de nuevo. El pañuelo que le hacía de venda se había soltado ligeramente, y ahora podía ver un poquito por la parte de abajo.



“Vale – dijo Arturo mientras bajaba lentamente hasta él – Ahora veremos que ocultas tras esa venda”.



Tras una ojeada rápida, Gabriel descubrió su espada, muy cerca de su posición, clavada, en la tierra, igual que la había dejado tras ser arrastrado por el ataque de Arturo. Vio que no tenía alternativa, se puso de pie de un salto y fue corriendo hacia su espada mientras se ajustaba de nuevo el pañuelo.



“Menuda hostia que me ha dado… Todavía me cuesta respirar… Se va a enterar ahora…”·



“Va hacia la espada… Algo trama…” pensó el caballero del fuego y aceleró para llegar antes que él.



Gabriel le vio acercarse y también fue más deprisa. A pesar de que Arturo en su forma actual era mucho más rápido, llegaron casi al mismo tiempo debido a la distancia que tenía que recorrer cada uno. El caballero de la rosa empuñó su espada mientras el puño de su compañero se acercaba a su rostro. No tenía tiempo para pensar, así que, en vez de un espadazo, digamos que dio un manotazo con la espada en diagonal, haciéndole un corte a Arturo que le cruzó toda la cara y estuvo cerca de alcanzarle en un ojo.



Los dos se quedaron quietos unos segundos. Detrás del caballero del fuego, a una veintena de metros, había una de esas montañas rocosas, que después del ataque del caballero de la rosa empezó a hacer ruidos extraños. Un instante después, la parte superior de la montaña se deslizó. Había sido cortada por la onda expansiva del ataque del caballero. Shawn estaba justo debajo de esa montaña rocosa, y la parte superior que se precipitaba iba directa a su cabeza.



“¡¡Cuidado!! ¡¡Encima de ti!!” le gritó Pamela.



“Niños…” fue lo único que dijo Shawn y alzó la mano al cielo. El pedazo de montaña rocosa cayó íntegramente sobre la palma de su mano y él lo sostuvo sin ningún esfuerzo. Todos se quedaron callados unos segundos, preguntándose qué haría ahora, hasta que lo tiró a un lado sin demasiado cuidado.



“Claro, ¡la espada! – Exclamó Arturo mientras se tocaba la herida – Con que era eso. Creo que ya entiendo tu truco”.



“Sigo sin saber de que me estás hablando”.



“Pues tranquilo, porque cuando veas mi próximo ataque lo vas a entender todo”.



En la playa del lado oeste de la isla, Jonyo había dejado de murmurar para sí mismo. Se había quedado pensando en silencio unos segundos, y después se había echado a reír a carcajadas, hasta tal punto, que Seagram tuvo que frenarle con una pequeña sutileza.



“Ejem…” dijo Seagram.



“Ahora lo entiendo todo – se decía a sí mismo el caballero entre risas – ¿Cómo he podido estar tan ciego…?”



“¿Qué es lo que entiendes exactamente?” le preguntó su entrenador.



“Ya entiendo tu juego, ya entiendo porque había bombas que a pesar de evitarlas moviendo ligeramente el brazo o la cabeza pasaban de largo en vez hacer un ligero movimiento y acoplarse al torso, que sería lo más lógico, pero claro, no lo era. Llevas horas riéndote de mí, por eso me río yo ahora. O quizás haya sido culpa mía, que he enfocado el entrenamiento de forma distinta, pero eso ya se acabó – Jonyo dejó de reír, pero en su cara seguía dibujándose una sonrisa –  Es normal que las bombas no se desactivaran con mi brillante actuación de antes, porque no era eso lo que me pedías. Al principio me extrañó mucho, casi todas las bombas iban dirigidas a alguna de mis extremidades, se acoplaban en mis brazos, se pegaban a mis piernas, e incluso se agarraban a mi cabeza. Por supuesto también ha habido unas cuantas que venían a mi cuerpo sin importar donde, pero esas eran las mínimas, y estaban puestas para disimular. Todo eso era un mensaje, una pista de lo que de verdad tenía que hacer – Ahora la sonrisa desapareció y le quedó un semblante reflexivo – No se trataba de un entrenamiento para fortalecer mis músculos venciendo el peso de la armadura y volverme a la vez más rápido y más fuerte, no, ni mucho menos. Era justo lo contrario. Lo que querías era que fuera capaz de desenvolverme con la fuerza y velocidad que me limitaba la armadura para enseñarme que en la vida no siempre voy a tener la oportunidad y el tiempo necesarios para superar todas las barreras y dificultades que se me pongan por delante, y si tengo un problema similar durante el combate contra Blackron, menos aún, entonces tengo que aceptarlo, tengo que vivir con ello sin que me impida continuar, adaptarme a la nueva situación, porque si me topo con algo que no puedo superar simplemente volviéndome más fuerte, se convertirá en una condena, al igual que me ha estado castigando el recuerdo de mi amigo durante tantos años… al que no pude salvar por no ser lo suficientemente fuerte, pero que tal vez de otra manera…”



Al final, el rostro del caballero del rayo, que tan contento había comenzado, terminó sumido en una tristeza absoluta, y de nuevo, Seagram tuvo que intervenir.



“Corta el rollo – le dijo – Toda esa charla ha estado muy bien, pero, ¿cómo piensas aplicarlo al entrenamiento?”



“Muy sencillo, haré lo que me has pedido. Esquivaré las bombas y nada más. Me olvidaré de volverme más fuerte y rápido con este entrenamiento y evitaré las bombas con las condiciones actuales cueste lo que cueste.

“¡Eso quiero verlo!”



Seagram sonrió y las bombas volvieron a elevarse y a amenazar al caballero, que se elevó con ellas y se mantuvo flotando en el aire, esperando demostrar sus palabras.



Primero vino una única bomba, directa a su cabeza, y tan solo tuvo que girar el cuello para evitarla. Después fueron dos, una a un brazo y otra a una pierna. Flexionando el codo y la rodilla bastó para librarse de ellas. La cuarta bomba volvió a venir sola, pero al torso, ya no le bastaba con mover una pequeña parte del cuerpo para esquivarla, así que dejó de mantenerse en el aire unos instantes. El propio peso de la armadura hizo el resto, e inmediatamente retomó el vuelo.



Poco a poco, las bombas iban atacándole en grupo mayores y con más velocidad, pero la gestión de la energía por parte del caballero era excelente y podía continuar evitándolas indefinidamente a pesar del peso de la armadura. Seagram, viendo que Jonyo podía con todo lo que le echara encima, preparó el toque final.



“Muy bien, caballero, ¡ahora a ver si puedes con esto!” le gritó y pulsó el botón rojo del control remoto durante cinco segundos.



Al cumplirse el tiempo, las bombas dejaron de atacar a Jonyo y se agruparon todas alrededor de él, se alinearon y le atacaron todas al mismo tiempo.



“¿Cómo cojones voy a evi…?”



No le dio tiempo a terminar de hablar. Las bombas se abalanzaron sobre él al unísono, se acoplaron en distintas partes de su cuerpo hasta cubrirlo por completo y después estallaron también a la vez, liberando una gran explosión cuyo estruendo tapó el grito de dolor del caballero. Pocos segundos después, el cuerpo de Jonyo cayó desde la nube de humo y dio un golpe seco contra el suelo.



“Player Life Point… 0% Training Complete… Active Guard… Disabled… Armor Gravitation… Unlocked”.



“Perdona por ese último ataque, pero para que puedas quitarte la armadura hay que desactivar el Active Guard agotando los puntos de vida del jugador. Felicidades, has completado esta fase de tu entrenamiento, ¡ya sólo te queda la última!”



“¿Cómo? – Susurró Jonyo desde el suelo – ¡¿Aún hay más?!”



En la playa del lado este de la isla, Peter ya había terminado de curar a Reik y ya estaba todo listo para continuar el entrenamiento del Presidente. Llevaba varios días haciendo notas, trabajando duro para completar su nueva barrera y era el momento de ver si todo ese esfuerzo había merecido la pena o si por el contrario había sido en vano.



“¡Vamos! – exclamó mientras sus dedos temblaban – ¡Dispara!”



Reik no perdió el tiempo hablando, actuó directamente. Lanzó una onda de energía directa a su compañero, que rápidamente proyectó una barrera para protegerse, mientras repasaba sus últimas notas en sus pensamientos.



“Recuerda la diferencia entre la pantalla resistiva y la capacitiva… Sabes lo que tienes que hacer… Ahora sólo tienes que hacerlo” se decía a sí mismo mientras veía acercarse aquel luminoso ataque.



La onda llegó finalmente y se estrelló contra la barrera de energía. Peter sintió que la detectaba y sonrió.



“¡Lo tengo!” exclamó.



Un segundo después, la onda estalló llevándose por delante la barrera y al propio Peter, a quien la onda expansiva tiró para atrás e hizo dar varias vueltas en la arena.



“¡No lo entiendo! ¡Pero si lo tenía! – se gritaba mientras observaba frustrado las palmas de sus manos – ¡Estoy seguro de que la había detectado bien!”



“Creía que ya lo tenías todo listo, pero veo que me estás haciendo perder el tiempo de nuevo – le dijo Reik – Me voy”.



“¡No! ¡Espera! – Se le ocurrió una idea – ¡Creo que sé lo que ha pasado! ¡Dame otra oportunidad!”



“¿No será uno de tus trucos de político?”



“¡No, de verdad! ¡Sólo necesito una cosa para confirmarlo! Lánzame la onda más débil que puedas y lo comprobaré”.



“Está bien…”



Peter se colocó de nuevo en posición y el caballero del hielo le lanzó una pequeña bola de energía. Rápidamente activó la barrera, y la bola se estrelló contra ella. A pesar de ser diminuta, Reik la había mandado lo más débil que pudo, pero no lo más débil que se podía, así que la bola estuvo unos segundos resistiéndose a la barrera de Peter, hasta que finalmente fue rechazada y devuelta contra el caballero, que la anuló de un soplido.



“¡Lo sabía! ¡Era eso!”



“¿Qué pretendes demostrar al haber devuelto un ataque tan insignificante?”



“Reik… Gracias por ayudarme… Pero creo que ya no hace falta que pierdas más el tiempo conmigo, ser capaz de devolver ese ataque ha confirmado mis peores temores. Para devolver un ataque físico como un puñetazo, la pantalla capacitiva de mi barrera detecta la fuerza al entrar en contacto con el objeto físico y hace que simplemente rebote, es un mecanismo muy sencillo. Sin embargo, para ataques especiales como ondas o ataques elementales, al no tener, para que me entiendas, sustancia, la pantalla capacitiva no los detecta entonces no los puedo devolver, por eso, hasta ahora, utilizaba el otro tipo de pantalla, la resistiva, para simplemente detenerlos. Sin embargo, como no son ataques sólidos, por decirlo de una manera, si quiero devolverlos no puedo usar su propia fuerza, tengo que aplicar mi energía para que regresen por donde han venido, y como has visto tú mismo, esa diminuta bola es lo más fuerte que puedo devolver.



Gracias por confiar en mí y ayudarme, pero es mejor que te entrenes tú, al menos tu entrenamiento servirá de algo. Me duele haber estado tantos días tomando notas y estudiando horas y horas para nada, pero así es la vida, unas veces se gana y otras se pierde…”



“Mmmmmm – Reik no le estaba escuchando – Entonces la nueva barrera la tienes, pero lo que falla es un problema de poder, ¿no?”



“Sí…”



“Entonces tienes razón, el entrenamiento ha terminado” le dijo y se fue caminando.



En el centro de la isla, Arturo continuaba su enfrentamiento con Gabriel. Estaba decidido a darlo todo ahora que creía saber el secreto de su compañero, así que se puso en una postura que Gabriel reconoció fácilmente. Extendió los brazos, uno a cada lado, y cargó una onda de energía en cada mano. Después llevó las manos al frente y las ondas se fusionaron, generando una más grande.



“Ese movimiento es…” lo reconoció enseguida el caballero de la rosa.



“Lo has reconocido incluso con los ojos vendados… Como para no hacerlo, ¿verdad? Sí. Es el God Breaker Cannon, el ataque que hubiera acabado con Mesa y con el Capitán Lardo de haberles alcanzado, pero como yo no era dueño de mí mismo tuvieron la suerte de escapar. Pero ahora lo soy, he descubierto tu secreto, y sé que puedes tener mucha más energía que yo, así que no tendré reparos contigo. Prepárate, porque si no lo haces, morirás”.



“Arturo, estás sacando las cosas de quicio” le dijo mientras sentía aumentar la energía condensada en sus manos.



“Si tengo razón y de verdad he descubierto tu secreto, con toda esa energía que creo que tienes sin duda sobrevivirás, pero si me equivoco, no podremos ni encontrar tus cenizas. Yo apuesto por ti, Gabriel, ¿qué me dices?”



“¡¿Estás haciendo esto sólo para saber eso?! – Le gritó enfadado – ¡Para! ¡Te lo diré! ¡Me quitaré la venda! ¡Mira!” exclamó mientras se llevaba la mano a los ojos.



“¡¡Ya es demasiado tarde!! ¡¡¡God Breaker…!!!”



“¡¡¡¡Quieto!!!!” le ordenó Shawn de un fuerte grito.



Los dos quedaron en el sitio durante un instante, y después, Arturo se giró hacia él, bastante descontento, y Gabriel aprovechó para regresar su mano donde la tenía.



“¿Qué pasa contigo ahora? ¿No es esto lo que querías?”



“¡Imbécil! – le insultó sin ningún reparo – ¡Mira delante de tus narices!”



El caballero se ofendió en un primer momento. No necesitaba mirar hacia delante, ya sabía que estaba Gabriel, pero al echar una segunda ojeada, descubrió a que se refería. Detrás del caballero de la rosa, justo en línea recta, pero unos metros más allá, estaban Hilda, Pamela y Shinkan Mario, todavía heridos, tratando de reanimar a JesuCristo.



“Si hubiese disparado… – el shock hizo que la transformación del caballero se desvaneciese – Les habría matado a todos…”



“Exacto – concluyó Shawn – Ya hemos comprobado que dominas el SuperGuerrero en combate hasta cierto punto, y ya sabes cuanta energía puedes liberar y manipular sin perder el juicio. A partir de aquí, el resto es cosa tuya. El entrenamiento ha terminado”.


Curiosidades!!!

El God Breaker Cannon de Arturo en SuperGuerrero es una mezcla de dos ataques. El nombre lo coge del ataque de la carta de Yu-Gi-Oh del Dios Ra...


...Pero su poder pulverizador de todo cuanto se cruce en su camino como se vio en el Episodio 120 durante el combate contra el Capitán Lardo viene de las Llamas de Ira de XanXus en Katekyo Hitman Reborn. En la foto de abajo, aunque no se aprecia muy bien, es lo mismo que hace Arturo al comienzo del combate en el 120, un agujero limpio en la parte baja del edificio, sin dejar rastro alguno a su paso.



2 comentarios:

Jon dijo...

No ha estado mal el capítulo, me ha gustado mucho más el final que el resto del capítulo. Por cierto por mi no te preocupes en darte la mayor prisa posible para subir el capítulo, cuando tú puedas lo subes y me mandas el enlace, que ya sabes que aquí tienes un lector incondicional

Mana_Rubén dijo...

No tio, ni por asomo hago los capítulos deprisa y corriendo. Simplemente me refería a que, como estoy acostumbrado a publicar el domingo, rindo mejor en los días anteriores a él, y si se pasa la fecha, pues para que lo entiendas, es como si intentas estudiar cuando ya se han acabado los examenes, pues como que no rindes porque ya no están mentalizado.