domingo, 15 de marzo de 2009

Episodio LXXXVI

Esta semana he vuelto a escribir un poco del último capítulo (ya van 11 páginas) y he descubierto incoherencias y contradicciones en los argumentos del enemigo final que, por llevar 6 meses con ese capítulo y no una semana como con todos, voy a poder corregir ^^ También he visto que algunos de los argumentos que quería que tuviese ya no me convencen y serán sustituidos o eliminados.

Título: So unlucky we are...

Tamaño: 9

Dedicado a: Víctor (Personaje Wancho)


Episodio



LXXXVI



A

rturo abrió la puerta de la casa de Pamela de golpe, con una enrome sonrisa dibujada en la cara.

“¡¡¡Ya lo sé!!!” exclamó al entrar.

Todos estaban durmiendo en el interior. Gabriel se había quedado dormido con un libro de poesía sobre la cara, Fidel soñaba, con una burbuja de mucosidad saliéndole de la nariz, que se hacía más grande o más pequeña según espiraba o inspiraba. Peter se había quedado dormido del propio cansancio de la jornada y Jonyo estaba simplemente tumbado en el sofá.

“Ejem... – tosió y después cogió aire – ¡¡¡¡¡¡Despertad!!!!!!”

Todos se cayeron al suelo del sobresalto, despertándose.

“¿Pero qué cojones...?” dijo Fidel.

“¿A qué ha venido esto, Arturo?” preguntó Peter.

“Es que ya lo sé”.

“¿Qué sabes?” preguntó Jonyo.

“¡Ya sé donde está el tesoro!” exclamó sonriente.

“Wow” dijeron rodos mirándose.

El Caballero Negro asestó un corte horizontal al aire y una corriente de viento negro en forma de media luna apareció, lanzándose a toda velocidad hacia las rodillas de Bill. El joven trataba de levantarse del suelo con todas sus fuerzas pero estaba demasiado bien incrustado como para liberarse, teniendo en cuenta que sus fuerzas habían sido menguadas por el efecto del agua negra.

“Noooooooo… ¡Tengo que levantarme…!”

Viendo que no era capaz de hacerlo, se quedó mirando, impotente, como se acercaba el ataque del Caballero Negro a sus piernas. Le dieron ganas de cerrar los ojos y morderse la lengua para evitar el dolor del corte, pero en su lugar miró a los ojos su enemigo con odio.

“¡¡¡Cabróóóóóón!!!”

De pronto, apareció una maraña de insectos voladores formó una aglomeración en medio de la trayectoria del Getsuga Tenshou, recibiendo el ataque y desintegrándose con el impacto.

“¿De dónde han salido esos bichos?” preguntó el Caballero Negro.

Un enjambre de insectos de todo tipo empezó a acumularse entre Bill y El Caballero Negro, formando una figura humana que se asemejaba a la de Wancho y simulaba un saludo a su antiguo compañero.

“No... No puede ser...”

Una hilera de termitas apareció y rodearon la silueta de Bill, mordieron las rocas que le apresaban y acabaron liberándole para después unirse al enjambre que formaba la silueta de su difunto amigo. Bill se levantó y la silueta se le acercó, simulando una sonrisa, haciendo más grande el agujero sin insectos que hacía de boca.

“¿Y esto qué es?” preguntó el Caballero Negro, ya en tierra.

“Es el espíritu de un amigo al que no pude salvar, pero que aún después de muerto, viene para ayudarme”.

“Tonterías. ¡Apartaré a esos bichos de un golpe y podremos seguir!”.

La silueta de Wancho se deshizo y la nube de bichos atacó directamente al Caballero Negro, rodeándolo primero para cubrir todas las direcciones.

“Vaya... Son unos bichos algo pesados, pero el viento negro me permite usar algo más que el Getsuga Tenshou”.

Alzó el brazo, chasqueó los dedos, y un torbellino de viento negro similar al que apareció cuando consiguió la esfera le rodeó, bloqueando el paso a los insectos. Aún así, estos trataron de atacar, y todos los que se acercaron fueron cortados por la mitad por el viento negro.

“¿Te gusta? El viento negro gira conteniendo exactamente la cantidad de aire necesaria para llenar el interior por completo. Cuando tu entras en cualquier sitio, el volumen que ocupas lo desplazas en aire, por eso no se puede entrar en una zona cerrada que esté completamente llena de aire”.

“Eso no explica que estés cortando a los insectos por la mitad”.

“Seguridad, simplemente. Si además de evitar que entre alguien con el viento negro, puedo añadir un poco de viento cortante para quitar al enemigo las ganas de intentarlo, mejor. Y ahora...”

Liberó la barrera expandiendo el torbellino, que iba perdiendo cada vez más fuerza, aunque era fuerza de sobra para cortar a todos los bichos que se encontró en su camino. En cuestión de segundos, decenas de moscas, escarabajos, cucarachas, abejas y demás insectos morían al instante tras un corte fatal, y los voladores caían al suelo como si de una lluvia se tratase.

“Se acerca...”

Bill se vio obligado a retroceder al aproximarse el viento hacia él. Poco después, había perdido tanta fuerza que terminó desvaneciéndose, dejando a su paso cadáveres y cadáveres de insectos.

“Un problema menos”.

“Que masacre... ¡Estos bichos son los que más recuerdan a nuestro difunto amigo, y tú te atreves a acabar con ellos de una forma tan cruel!”

Los insectos que quedaban vivos se arrejuntaron cerca de Bill, formando de nuevo la figura de Wancho, pero más pequeña.

“¡He reducido el número de tus efectivos! Si vas a seguir usándolos como escudo, ¡adelante! ¡Getsuga Tenshou!”

Un nuevo haz de viento negro avanzó hacia Bill, y de nuevo, los insectos lo soportaron, pero muriendo muchos menos, y rehaciendo su forma humana segundos después.

“Han vuelto a cubrirle... Así no podré darle nunca...”

Los insectos simularon la silueta de Wancho enseñando el culo y dando palmaditas para burlarse del Caballero Negro.

“Serán...”

“Muchas Gracias, amigo – pensaba Bill viendo su silueta hecha con insectos – Con tu ayuda, podré vencer. Aún puedo hacer el Toque de la Muerte con una de mis manos. Esto está ganado”.

Bill tomó la iniciativa y se lanzó al ataque. El Caballero Negro se puso nervioso y lanzó un Getsuga Tenshou contra él, pero siguió avanzando. Los insectos deshicieron su silueta humana y volvieron a recibir el impacto, cubriendo al joven, sobreviviendo casi todos al ataque.

“Bichos entrometidos...” dijo mientras volvía a preparar la espada.

“Yo que tú no haría eso – dijo Bill mientras se acercaba – El agua negra también ha menguado tus fuerzas. Ahora, cada vez que usas ese ataque, es considerablemente más débil. La prueba es los insectos que consigues matar cada vez que soportan tu ataque”

El Caballero Negro se quedó paralizado al haber comprobado con sus propios ojos la veracidad de las palabras de su oponente. Había cómo antes todos los bichos habían muerto con el impacto y ahora no había sido capaz de destruir ni la mitad. Su bloqueo llegó a tal punto que Bill fue capaz de llegar hasta él y darle varios toques en el brazo derecho para incapacitarle para usar la espada. Por suerte para él, con el primer golpe reaccionó y escapó saltando, por lo que los demás toques no fueron demasiado efectivos.

“Mierda, tengo que concentrarme”.

Se miró el brazo y vio que la zona entre el codo y el hombro empezaba a ponerse roja. Inmediatamente, agarró la espada con la mano izquierda y se cortó en la zona afectada, liberando la sangre.

“Que tú sepas volar y yo no, no te va a salvar”.

Bill dio un gran saltó y un enjambre de escarabajos se colocaron a sus pies, formando una plataforma rodeada de abejas y avispas que le permitían volar.

“¡¡Por una vez...!! – Gritaba Bill mientras los insectos le ayudaban a llegar hasta su adversario – ¡¡Por una vez!! ¡¡Las cosas saldrán a nuestro favor!! ¡¡Por una vez!! ¡¡No seremos nosotros los derrotados ni los que mueran!! ¡¡¡¡Por una vez!!!! – Gritó más fuerte cuando ya le tenía cerca – ¡¡¡¡Ganaremos!!!!”

El joven propinó un puñetazo con todas sus fuerzas al Caballero Negro, que lo bloqueó con su espada, aunque no sirvió de nada. La espada terminó desviándose y el puño golpeó justo en el centro del pecho del objetivo, en la herida del corte que él mismo se había hecho. Los insectos empujaron desde la plataforma y ayudaron a que el joven acompañara el golpe durante la caída, aumentando así la fuerza del ataque hasta niveles insospechados. El impacto contra el suelo fue de grandes dimensiones y creó una nube de polvo que impedía ver los resultados con claridad. Un enjambre de mariposas aletearon con fuerza sus alas al mismo tiempo, disipando la nube de polvo. Se descubrió un agujero en el que no se veía el fondo, y a Bill agarrado con una mano al borde de precipitarse hasta el fondo.

“Parece que lo he conseguido...” dijo mientras subía.

Caminó alrededor del cráter durante un par de minutos, cuidando de que su enemigo no volviera a aparecer, y arrojando alguna piedra al interior sin llegar a escuchar nunca el sonido del impacto contra el fondo. Convencido, desactivó el Muro de Hierro y empezó a caminar hacia la princesa.

Getsuga...” escuchó y se quedó paralizado del shock.

El Caballero Negro apareció del fondo, tenía arañazos y magulladuras por todo el cuerpo y tenía la espada preparada para atacar. Bill no tuvo tiempo de reaccionar ni de girarse, se quedó parado, de espaldas a su enemigo.

“¡¡...Tenshou!!”

El Caballero Negro asestó el corte a la altura de la nuca de su adversario, sin saber que éste había desactivado su defensa impenetrable. Bill se creía muerto, veía su cabeza en el suelo rodando, pero sólo recibió un suave cortecito en la nuca porque la espada le rozó levemente. El Getsuga Tenshou no se manifestó.

“¿Qué ha pasado?” se preguntaba el caballero.

“Al final el agua negra ha acabado con los dos... – dijo sonriendo por seguir con vida – Ya no te quedan fuerzas para usar ese ataque de nuevo”.

“¿Agua Negra? ¡Claro! ¡Esa es la solución!”

“No me digas que he vuelto a ayudarle a descubrir lo que tenía que hacer...” pensaba para sí mismo.

“¡Se acabó! ¡Voy a quitarme a todos estos bichos de en medio de una vez!”

Proyectó un chorro de agua negra contra el enjambre, que lo recibió y a los bichos, al ser de un tamaño muy reducido, el agua negra les afectó rápidamente, quedándose esparcidos por el suelo revolviéndose. Al ver los terribles efectos, el enjambre se dispersó, huyendo como podían. Los insectos voladores salieron huyendo por el aire, y los terrestres se dispersaron tan rápido como pudieron, pero eso no les salvó. El Caballero Negro terminó empapando a todos los insectos que había en la zona y dejó un charco a su alrededor para asegurarse de que no se le acercara ninguno.

“Aunque hayas neutralizado a todos los insectos, ya no puedes usar el Getsuga Tenshou, por lo que ya no corro peligro al acercarme”.

“¿Olvidas que tu Muro de Hierro también se ha debilitado? ¿Hasta cuando crees que podrás aguantar?”

“Puede que se haya debilitado para soportar un Getsuga Tenshou, con el que conseguiste herirme aún cuando estaba en plenas condiciones, ¡pero estoy seguro de que aún tengo fuerzas para bloquear ataques normales de tu espada!”

Los dos se lanzaron el uno contra el otro, apostando cada uno por su hipótesis. El Caballero Negro trató de hacerle un corte y Bill usó el brazo para bloquear el ataque, rebotando la espada.

“¡Lo sabía!”

Con la autoestima más alta que nunca, Bill encajó una patada en las costillas de su enemigo, rompiéndole una e intentando un puñetazo en la cara que él detuvo con la palma de su mano, haciéndose un terrible daño.

“Es como parar una viga de acero...”

“¡Voy a ganar! ¡¡Voy a ganar!! ¡¡¡Voy a ganar!!! – gritaba mientras continuaba su ofensiva – Y tú... ¡¡¡Serás derrotado!!!”

El Caballero Negro estaba a la defensiva, se dedicaba a detener o esquivar los ataques de su adversario. De pronto notó que algunos de los golpes eran más débiles de lo normal, y que las partes que alcanzaba con ellos se quedaban con la piel más roja de lo normal.

“¿Está camuflando el Toque de la Muerte entre la lluvia de ataques para que no sepa cuando me va a atacar de cada forma y obligarme así a evitar todos los ataques y no poder ni cubrirme? ¡¡Tengo que pensar algo ya!!

Saltó para tener un respiro y aprovechó para realizarse cortes en las zonas con hemorragias internas.

“Defendiéndome no voy a ganar nunca, tengo que seguir atacando o perderé. Usaré la espada” decidió y retomó la ofensiva.

>>“Reforcé todas las zonas de mi cuerpo que tienen aberturas al exterior, como la nariz, la boca o los oídos, si no los hubiera reforzado, podrían matarme con un disparo en el oído o en la garganta – recordaba el Caballero Negro – Lo siento pero, a menos que atravieses mi piel, no podrás envenenarme con esa extraña sustancia”.

“Eso significa que tampoco puedo cortarle en uno de esos sitios, pero entonces, hay un lugar en que sí...” dijo mientras atacaba con la espada inútilmente.

“¡Reconócelo! – exclamaba Bill bloqueando de nuevo un ataque con sus brazos – ¡¡No puedes cortarme!!

“¡¡Di lo que quieras pero...!! ¡¡Todavía no me he encontrado a nadie...!! ¡¡Al que no pueda atravesarle un ojo!!”

El Caballero Negro intentó su última carta aprovechando la proximidad con su adversario. Como si de una estocada se tratase, clavó su espada en el ojo derecho de su oponente, atravesándolo y liberando un chorro de sangre que manchó tanto la espada como el rostro de Bill.

“Has luchado bien” le reconoció el caballero.

Los caballeros estaban ansiosos por descubrir la solución de aquel misterio y rodearon al caballero del fuego.

“No nos tengas en ascuas, que ya sabemos que te gusta – dijo Fidel – Habla de una vez”.

“Que chiste más malo... – dijo el caballero de la rosa – Cuéntanos lo que has descubierto para que se me olvide pronto”.

“Está bien. Comenzaré. A pesar de que la única pista que teníamos era la frase Algo que puedes ver, pero que no puedes ver, he descubierto no sólo su significado, sino que además tiene dos significados interrelacionados”.

“¿Dos?” se preguntó Peter.

“Sí, dos. El primero no fue difícil de averiguar, la única cosa que se puede ver y no ver a la vez es un puzzle”.

“¿Un puzzle?” preguntó Jonyo.

“Sí, vi uno en un armario olvidado, en la habitación donde está Pamela ahora, en el templo de Amaterasu. Enseguida me di cuenta de su significado cuando vi todas esas piezas desperdigadas por el interior de la caja. Un puzzle es algo que a simple vista no puedes ver, porque está dividido, pero que si unes todas las piezas ves claramente la imagen que esconde”.

“Interesante... – dijo Peter – Jamás se me habría ocurrido”.

“Pero aún suponiendo que eso sea verdad y que hayas acertado – dijo Jonyo – Eso no lo relaciona con ningún lugar en particular”.

“¿Estás seguro? ¿No te suena un lugar sin una forma determinada porque está hecho con fragmentos sin ordenar de todo tipo de lugares?”

“Ahora que lo dices...”

“Aún así, esa zona es muy grande – dijo Gabriel – Jamás lo encontraremos”

“Por eso hay dos significados en la frase. Con eso ya tenemos el primero y el área donde está el tesoro, pero nos falta el lugar exacto. Para demostrar esto último, necesitaré un voluntario”.

“Un servidor” dijo Fidel.

“Vale. Pues, sin preguntar nada, sal de la casa”.

“¿Y eso? ¿Por qué? ¿Me estás echando?”

“Por algo te dije que sin preguntar nada...”

“No entiendo nada, pero está bien, lo haré”.

El caballero de la tierra obedeció y se dirigió hacia la puerta, pero no llegó a salir. Chocó contra algo y retrocedió quejándose.

“¡Aaaaaahhh! – Se quejaba – Mi nariiiiiiizzzzz. Maldito Arturo, yo confiaba en ti, ¿qué has hecho?”

“Que raro... – dijo Peter – La puerta no está bloqueada y Arturo no ha hecho nada, ¿contra qué ha chocado?”

“Otra vez os engañan vuestros ojos, igual que con el puzzle, ¿seguro que no hay nada?”

“Al menos podrías haber avisado de que dolería...” dijo Fidel.

Gabriel se acercó con el brazo extendido por precaución y terminó tocando algo.

“Esto es... ¡cristal!” exclamó al reconocerlo.

“Exactamente, lo puse ahí antes de despertaros, una flamante lámina de cristal limpia y reluciente que, con la poca luminosidad de esta sala, era imposible de apreciar a simple vista. De nuevo es algo que puedes ver, pero que no puedes ver, porque es transparente”.

“Parece que con esto ya queda todo aclarado” dijo Jonyo.

“Si estás en lo cierto – reflexionaba Peter – Creo que ya empiezo a entender de que va todo esto, y quien lo ha organizado”.

“Perfecto. Pero ahora te toca hablar a ti, Peter” le dijo Arturo seriamente.

El Caballero Negro mantenía su espada clavada en el ojo de su adversario, produciéndole un intenso dolor agudo que le impedía realizar cualquier movimiento.

“No puedo clavar más la espada. Parece que la pared de tu ojo también es dura, pero el globo ocular en sí es completamente independiente del resto del cuerpo, apenas le una un nervio con el cerebro, por eso no puedes endurecerlo. Si no hubieras podido endurecer la pared, ahora mismo te habría atravesado la cabeza y ya no estarías vivo”.

Bill ni respondió del dolor.

“Mierda... – pensó – Si no me hubiera quitado las gafas en aquel momento...”

“El combate ha terminado. No te preocupes, no te mataré. Te soltaré en cuanto me digas donde está el cuerpo del caballero del hielo”.

“Ugghhh”.

Bill trataba de hablar, pero el mero hecho de parpadear le quitaba las ganas.

“¡Esfuérzate!”

“Te... lo diré... Aquí podemos... entregarle nuestra vida la gente... y eso pasó con Reik... por eso crees que murió... Ese tal Lardo se fue antes de que resucitara... por eso tampoco lo sabía...”

“¡Ja! ¡Cada vez te inventas una mejor! ¡Ahora me vienes con que puedes resucitar a los muertos! ¡¿Cuál va a ser la próxima?! ¿Viajar en el tiempo?”

“Nadie ha hablado de resucitar... Es un intercambio equivalente, y tiene su sacrificio... Una vida por otra... Es la verdad... Si no me crees mátame... pero no obtendrás otra respuesta...”

Aún sabiendo que podía morir, su opinión sobre los hechos no cambiaba, cosa que desconcertaba al caballero. La princesa despertó de su letargo y se encontró con la terrible imagen frente a sus ojos. Sin embargo, esta vez no lloró ni gritó. Simplemente bajó la cabeza y arañó la tierra hasta cerrar el puño.

“¿Por qué somos tan desafortunados...?”

“Mujer... – le dijo a la princesa – Pareces sentir un especial interés por la vida de los demás. Tienes la oportunidad de salvar la vida de este chico si me dices donde puedo encontrar el cuerpo del caballero del hielo”.

“No se lo digas... Vete...”

“¡Tu calla o te saco el otro ojo!”

“Perdóname Bill, pero ahora mismo me importa más tu vida que la del resto... Voy a hablar...”

“Muy bien” sonreía el Caballero Negro.

“En este pueblo tenemos la capacidad de transferir nuestra vida a otras personas. El caballero del hielo murió aquí, como debes saber, pero tu información es incompleta. Uno de nuestros amigos dio su vida por él y pudo recuperarse, por eso no está aquí”.

La sonrisa del Caballero Negro desapareció de repente.

“¿Ves...? Es lo mismo que te dije yo... A menos que creas que lo teníamos preparado de antemano por si alguna vez viene alguien a robar cadáveres... No mentimos...”

“¡Pero el caballero del hielo no está con el resto del caballeros! ¡Nuestros informes también lo confirman! ¡¿Dónde está entonces?!”

“El caballero del hielo decidió abandonar el grupo después de resucitar – le aclaró la princesa – Se fue sin decir a donde ni iba ni cuando volvería. Nadie te puede responder a esa pregunta. Ahora, si sigues insistiendo en que tratamos de engañarte – dijo mientras el arco de luz aparecía alrededor de sus brazos – Aunque me cueste la vida, me enfrentaré a ti con tal de salvarle”.

El Caballero Negro veía a la princesa apuntando a su cabeza con toda serenidad y dispuesta a llegar hasta el final. Apretó el puño con fuerza, se resigno y sacó la espada del ojo de Bill. Acto seguido salió volando de allí sin decir una palabra.

“¿Se acabó? – Se preguntaba Bill – ¿Se acabó por fin nuestro sufrimiento?”

Llama Negra apareció a lo lejos, al verlos corrió hacia ellos y empezó a lamer la sangre que brotaba del ojo de su amo y que había manchado la mitad de su rostro.

“Creo que hoy hemos aprendido que eso es algo que nunca sabremos, por eso debemos vivir el presente”.

3 comentarios:

Dani Lopez dijo...

:| Un episodio de PM la verdad, buen combate si señor y encima con un final filosófico... mare meu... da gusto leer episodios así la verdad

Jon dijo...

pero en su lugar miró a los ojos su enemigo con odio.(de su enemigo)
apenas le una un nervio con el cerebro, por eso no puedes endurecerlo. (apenas le une)
entregarle nuestra vida la gente(a la gente)
“¡Pero el caballero del hielo no está con el resto del caballeros(de caballeros)
Se fue sin decir a donde ni iba ni cuando volvería. (a donde iba ni cuando volveria)

Un bueno capitulo pero estoy deseando saber mas del descubrimiento de los caballeros,esta saga parece que empieza a terminar,eso me da igual mientras empiece otra despues ^^
Un saludo a todos

wancho dijo...

muy bueno tio, sigo pensando que eres un artista jeje. haber si salgo mas y gracias por la dedicatoria