domingo, 18 de marzo de 2007

Episodio XLIII

Wow, hola de nuevo! Hoy poca cosa, que el ep es crucial y no quiero quitaros tiempo, y con titulo y todo, aunque se lo haya cogido prestado a Kubo Tite, pero bueno, mejor esto q ue nada xD. Me ha costado mucho el ep (un examen de historia, que va, es que estaba desganado para estudiar, y encima Dina me pillo copiando jajaja) En cuanto al tema del exceso de visitas han bajado desde la última vez, esta vez han sido solo 400 en estas dos semanas, cuando la otra vez fueron 700 en semana y media, debió ser el avatar, q naruto atrae, pero ahora q está Vegeta pues se han calmado, bueno, no sé, hala, leed xD

Nº ep: 43

Título: Nice to Meet You. I Will Beat You.

Tamaño: 11’5

Dedicado a: N/A





Episodio XLIII

¿Quién anda ahí?” repitió Fidel.

Un sonido de un-dos se acercaba a la vez que una figura se formaba a lo lejos. Los subordinados que cargaban con Wancho avanzaban deprisa, preocupados por la salud de su superior. Al pasar por delante de Fidel, él vio un herido en sus hombros y les llamó la atención de un grito.

“Llevan un herido... – pensó Fidel y al instante alzó la voz – ¡Ehhh! ¡Vosotros! ¡¿Necesitáis ayuda?!”

Los esbirros de Miss Jewel se detuvieron ante aquella enérgica exclamación, volvieron la vista y descubrieron al caballero.

“¿Quién eres tú?” preguntó uno de ellos.

“Me alegra que me lo preguntes – dijo en tono egocéntrico y pedante – habéis tenido mucha suerte al encontrarme, ¡yo os ayudaré! No tenéis de que preocuparos, vuestros problemas han terminado con mi llegada, yo os llevaré ante alguien capaz de curar a vuestro compañero porque yo soy... ¡Fidel, caballero de la tierra!”

Los esbirros se miraron, estuvieron callados unos segundos observándose entre sí y asintiendo con la cabeza de forma repetida. Después, todos miraron a Fidel, tragaron saliva y se quedaron quietos.

“¿Qué ocurre? – preguntó el caballero – ¿Os he impresionado? Es normal, ya que yo...” dijo desviando la mirada hacia otro lado y en tono seductor.

Una sucesión de gritos despavoridos interrumpieron su discurso. Miró hacia donde estaban las personas que acababa de encontrar pero solo encontró un manto de polvo que se perdía a lo lejos. Siguió el rastro del manto y descubrió a lo lejos al grupo que sujetaba al herido corriendo a toda velocidad.

“¡Es uno de los caballeros! - exclamó uno - ¡Corred!”

“¡Viene a por nosotros! – dijo otro – ¡Será mejor irse!”

“¡Qué alguien llame a Miss Jewel!”

A los pocos minutos ya no quedaba ni rastro del grupo y Fidel estaba de nuevo solo en medio de la noche.

“Pero... ¿Qué les pasaba a esos? – pensó algo perplejo por lo que acababa de suceder – Bueno, no importa, el caso es que ya he descansado lo suficiente. Ahora será mejor que vuelva con los demás, está a punto de amanecer y deben estar preocupados”.

El cielo empezaba a clarear cuando Suso estaba observando los alrededores por la ventanilla del carruaje, intranquilo, en busca de alguno de los caballeros.

“Como no aparezcan pronto me quedaré sin probar a esta deliciosa mujer – pensó mientras miraba a Miss Jewel con lujuria – Vamos, no sé donde están, pero alguno tiene que andar por aquí, ya no puedo seguir mintiendo durante más tiempo, que aparezca uno..¡ya!”

“Que extraño, no recordaba un paisaje como éste – dijo Miss Jewel mirando también por la ventanilla, viendo una zona toda helada, atípica en la isla – en fin, será que nunca había recorrido esta parte”.

“¿Zona helada? – pensó Suso y observó con una mayor atención – Es cierto, no me había dado cuenta, estamos atravesando una zona en la que todo está congelado; sin embargo, no puede ser debido a causas naturales, porque estamos en verano, y no habría animales petrificados como ése – pensó al ver un cuervo congelado posado en la rama de un árbol – de manera que solo puede tratarse de...”

Pocos metros más adelante, Reik se encontraba de pie, con su espada desenvainada, observando cómo algo se le acercaba.

“¿Un carruaje” pensó el caballero del hielo.

Desde el interior del mismo, Suso y Miss Jewel veían como la figura de una persona se definía poco a poco en la lejanía.

“¡Tiene que ser él!” exclamó Suso eufórico.

El carruaje se detuvo a escasos metros de Reik, quien se colocó en posición de combate.

“Está tirado por... ¿personas? – pensó el caballero del hielo - ¿Qué tipo de sociedad sometería a sus súbditos a semejante cometido?”

La puerta se abrió de golpe, Suso se bajó y caminó alegremente hasta el caballero.

“¡Suso!” exclamó al verlo y envainó su espada.

“Ey, hermano, ¿qué tal te va? Madre, cómo has dejado todo esto – dijo dando un pequeño puntapié a un árbol congelado - ¿Dónde están los demás? ¿No lo sabes? Es cierto, tú te fuiste antes que yo, y no creo que hayas vuelto, por tanto, tampoco sabrás donde se ha metido el resto. Por cierto, ¿sabes que el barco ha desaparecido? He estado allí hace un momento y no estaba, ¿y si lo han robado? Con todo lo que os costó conseguirlo sería una pena. Otra cosa, ¿te acuerdas cuándo...?”

Reik escuchaba el monólogo de Suso sin quitarle el ojo al carruaje.

“Ahí... hay alguien más”.

“¿Qué te pasa? No dices nada. Bueno, no hace falta, te entiendo. Estás tan contento de verme que te has quedado sin habla. Pues tengo otra sorpresa, te voy a presentar a una persona, ¡Miss Jewel! ¡Ven!”

Reik vio como una mujer se bajaba del carruaje y, con paso tranquilo y relajado, avanzaba hacia ellos. Cada paso que daba, cada sonido que hacían los tacones de sus zapatos al clavarse en el hielo aumentaba la intranquilidad del caballero.

“¡Quieta ahí!” exclamó.

Apartó a Suso de un empujón, desenvainó por segunda vez y amenazó a Miss Jewel

“¿Quién eres? No me gustas”.

“¿Esas son formas de que un caballero trate a una dama? ¿ Y no sabes que es de mala educación preguntar sin haberse presentado? Me entran dudas de que seas un verdadero caballero”.

“No te confundas, yo soy Reik, caballero del hielo, pero no doy un trato especial a nadie. Para mí son iguales hombres que mujeres, niños y adultos, o heterosexuales y homosexuales. No hago distinciones de ningún tipo”.

“Curiosa forma de pensar. Yo soy Miss Jewel, Dueña y Señora de estos lares”.

“Ella tenía mucho interés en conocerte – interrumpió Suso – tanto a ti como al resto de caballeros”.

“Suso, por favor, apártate – dijo Miss Jewel – voy a comprobar si es un verdadero caballero, y si resulta acertada mi teoría, obtendrás tu recompensa”.

“¿Qué vas a hacer?” preguntó Suso mientras se alejaba lentamente.

“¡Ven a mí! – exclamó ella – ¡Oh, mi fiel siervo!”

Bill apareció de la nada en un instante, de pie, erguido, creando una leve brisa a su paso que levantaba el polvo. Parte de este polvo cayó en sus zapatos y, al verlo, sacó un pequeño pañuelo de uno de sus bolsillos y limpió la zona afectada frotando suavemente y, consiguiendo, al retirar el pañuelo, que los zapatos brillasen como nuevos.

“¿Quién es este tipo?” pensó el caballero.

“Me presentaré – dijo muy educadamente – mi nombre es Bill”.

“Déjate de formalidades, Bill – dijo Miss Jewel – y enfréntate a él, quiero probar sus fuerzas”.

“Obedeceré sus órdenes sin rechistar, Mi Señora, pero ha de comprender mi actitud. La educación y el respeto hacia el contrincante son algo fundamental en un enfrentamiento. Hay que presentarse debidamente, el adversario tiene derecho a conocer el nombre de la persona que va a derrotarle”.

“Está bien, como quieras, pero no le mates, lo necesito vivo. Únicamente diviértete”.

“¿Divertirte siendo yo tu adversario? – dijo Reik ofendido – Eso está por ver”.

“Te he mostrado mi respeto presentándome. Aún estoy esperando a que tú hagas lo mismo”.

“Perdone, señorito. Soy Reik, caballero del hielo, ¿ves cómo está todo a tu alrededor? – dijo mostrando orgulloso su creación – Pues ha sido obra mía. Yo en tu lugar me retiraría”.

“Interesante – dijo mirando la zona congelada – es un dato a tener en cuenta”.

“Actúa como si no le importase – pensó Reik – Je, trata de impresionarme. No lo conseguirá”.

Ambos avanzaron el uno contra el otro en posición defensiva, cubriéndose con un brazo y manteniendo el otro algo retirado. Los dos antebrazos terminaron chocando y se produjo un pequeño forcejeo que duró unos segundos. Reik rompió el equilibrio aplicando mucha mayor fuerza y empujó violentamente a su adversario, quien para evitar caer tuvo que arrastrar los pies, lo que levantó polvo y manchó de nuevo sus zapatos y bajos del pantalón.

Sin dejar tiempo parra que su adversario contraatacase, Reik continuó su ofensiva con una patada directa a la cara. Bill la evitó girando su cuerpo pero no puedo evitar que rozara en su hombro, manchándose también.

Saltó para poder tener unos segundos de reflexión ante la agobiante ofensiva que soportaba y en el aire se fue limpiando el hombro, a la vez que Reik observaba desde el suelo.

“¿Huyes? – dijo Reik – podría volar y aplastarte como a un mosquito, pero no necesito gastar tanta energía en ti, ¡observa!”

Cerró los ojos, extendió el brazo y su mano comenzó a verse rodeada de un aura azul. Un montículo de hielo comenzó a crecer en el suelo y, mientras aumentaba de tamaño, tomó la forma de una escalera.

“¿Qué te parece? Así no necesito volar”.

Corrió por la escalera, la cual crecía según avanzaba el caballero, haciendo un recorrido en espiral para hacer gala de mayores cualidades. Subió hasta superar con creces la posición aérea de Bill y, una cogida suficiente altura, se detuvo al final de la escalera, saltó en picado, extendió el puño y fue ganando velocidad rápidamente. Bill, al verle descender se cubrió con los dos brazos y esperó el golpe. La fuerza del impacto provocó un fuerte viento. La velocidad y fuerza que llevaba el caballero, permitieron que su puño se abriese paso entre los brazos de Bill y, a pesar de su resistencia, logró golpearle en la cara a la vez que ambos descendían a gran velocidad, sin variar su posición. Al chocar contra el suelo se levantó una nube de polvo que impedía a Miss Jewel y a Suso ver lo sucedido. Reik salió de ella caminando tranquilamente, mientras encendía un cigarro.

“Se lo ha cargado...” pensó Suso.

“Y ahora – dijo apuntando de nuevo a Miss Jewel con la espada – te toca a ti”.

“No tan deprisa, caballero, mis siervos no caen tan fácilmente. Mira a tu espalda”.

Reik se giró, la nube de polvo se estaba disipando, Bill estaba de pie, con los pies totalmente incrustados en el suelo, atravesando la capa de hielo que había creado Reik. Mantenía la misma posición que en al aire, con los brazos cubriéndole la cabeza. Sus piernas temblaban por el impacto contra el suelo y sus brazos por la tensión tras haber intentado retener el ataque de Reik.

Lentamente, fue retirando los brazos y descubriendo su rostro. Una de as lentes de sus gafas tenía varias grietas, estaba próxima a romperse. Un pequeño hilo de sangre brotaba de su boca y respiraba con mucha intensidad.

“Vaya, así que sigues vivo”.

Bill no dijo nada, únicamente se limitó a sacar los pies del interior de la tierra. Al hacerlo, comprobó que los zapatos y los bajos habían quedado cubiertos de tierra, barro y pedazos de hielo. Después se observó y vio que toda su ropa negra se había quedado gris por la estela de polvo.

“Podrías tener un poco más de cuidado – dijo Bill – No haces más que mancharme. Cuando regrese, tendré que darme una ducha”.

Con esperanzas de encontrar a sus compañeros, los caballeros exploraban la isla en compañía de Shin, buscando a Fidel, Reik y Suso. De pronto notaron una perturbación en el aire y se detuvieron.

“¿Qué pasa? – preguntó Shin – ¿Por qué os detenéis?”

“Hay dos energías combatiendo cerca de aquí – dijo Gabriel – Una de ellas es desconocida, pero la otra sabemos muy bien de quien se trata”.

“Sólo puede tratarse de Reik” dijo Peter.

“Ya era hora de que diesen señales de vida – dijo Arturo – con suerte Suso y Fidel estarán con él. Puede que Miss Jewel les haya encontrado y Reik haya querido enfrentarse a ella sin ayuda de nadie”.

“No me extrañaría nada viniendo de él” dijo Gabriel.

“Nosotros preocupados y él por ahí divirtiéndose, hay que ver...” dijo Jonyo.

“No está lejos de aquí, si nos damos prisa llegaremos antes de que acabe de machacar a su rival” dijo Peter.

“Su rival puede ser alguien del pueblo – dijo Shin – y según os he oído hablar de este caballero, parece que posee una crueldad sin límites. Ya dije que no quería más víctimas, si tengo que enfrentarme a él, lo haré. No me importa que sea de vuestro grupo”.

“Yo no lo llamaría crueldad – dijo Arturo – es sólo que es algo cerrado”.

“Mmmm, no sé” dijo Shin, que no parecía quedar convencido por aquella respuesta.

“En cualquier caso, no perdamos más tiempo y vayamos a ver” dijo Arturo y todos se pusieron en camino.

En combate entre Reik y Bill continuaba. Ahora era Bill el que había tomado la iniciativa y atacaba al caballero del hielo incesantemente, el cual se limitaba a evitar los golpes mientras reflexionaba.

“La fuerza que tiene este chico no es normal – pensó Reik mientras esquivaba los ataques – Un humano de sus características no alcanzaría este nivel. Y hay algo más, todos los hombres que tiraban del carro llevaban la misma ropa, éste va distinto, así que debe ser especial, pero comparte los otros rasgos, esa marca de labios en la frente, probablemente producida por aquella mujer, y ese reflejo rojo en los ojos al cual no consigo encontrar una explicación lógica. Definitivamente pasa algo raro. Suso, ¿qué has hecho?”

Aprovechando que esquivaba un puñetazo desenvainó su espada haciendo a la vez un corte horizontal con el que ahuyentó a su adversario.

“Me he cansado, chavalín, game over”.

“¡Anda! ¿Sabes inglés?” preguntó Suso sorprendido.

“Aprendí un par de frases escuchando al bisexual de Petoria durante la fiesta”.

“Mmmmm, supongo que yo debí haber hecho lo mismo”.

“¿Conocéis las lenguas antiguas? – dijo Bill – Me sorprende”.

“¿Y por qué hubiera de sorprenderte el que las conociéramos? – preguntó Reik - ¿Sabes más que nosotros?”

“Me sorprende porque yo las conozco gracias a que tuve la suerte de poder estudiar en una escuela de alto prestigio en el extranjero, donde las enseñaban. No creí que estuvieran al alcance de cualquiera, supongo que subestimé la educación pública. Bueno, no importa, desde que el castellano se impuso como lengua oficial en el mundo, las demás son completamente inútiles, el que las conoce lo hace por placer a los idiomas. La frase que has dicho era inglés, yo además conozco otra de las lenguas antiguas, al francés”.

“¿Y por qué no nos deleitas con tus conocimientos diciéndonos algo en esa lengua antigua?”

C’est fini” dijo Bill con acento francés.

“¡No sé lo que significa ni me importa!” exclamó el caballero y se lanzó contra el, espada en mano.

“Significa se acabó, ¡y es lo que le va a ocurrir a nuestro combate!”

Según se acercaba, Reik notó un cambio de postura en su adversario. Apretó los puños, sacó pecho y tensó los músculos de todo el cuerpo.

“¡Tekkai1!” exclamó Bill.

La espada chocó contra el cuerpo de Bill, se escuchó un sonido metálico y la espada rebotó provocando que el caballero del hielo se retrasase unos pasos.

“¿Qué ha pasado? No le he cortado”.

“¿Sorprendido? No conseguirás herirme tan fácilmente, he realizado un duro entrenamiento defensivo y ahora soy capaz de endurecer mi cuerpo consiguiendo una resistencia superior al mismísimo titanio”.

Bill golpeó un fuerte puñetazo en el pecho a Reik, logrando que retrocediera unos pasos y mantuviera una distancia de seguridad.

“Naturalmente esta dureza también me sirve para atacar”.

“¿Quieres resistencia?” Entonces déjame ayudarte, el hielo goza de gran dureza”.

Extendió el dedo índice y lanzó un descontrolado rayo de color turquesa de poca fuerza.

“¿Qué pretendes con ese rayo tan débil?” dijo desviándolo de un manotazo.

“Caíste, mira tu mano”.

Bill notó algo extraño, se miró el brazo y vio que estaba congelado.

“Mierda, me ha engañado”.

“Guarda tus lamentaciones para más tarde, esto aún no ha acabado”.

Lanzó otros tres rayos más y le congeló el otro brazo y las dos piernas, impidiendo su movilidad. Acto seguido, se acercó a él y le dio una patada en el torso, enviándole hacia el cielo. Saltó hasta alcanzarle y continuó golpeándole en el aire de manera que iba aumentando la altura con cada golpe.

Según ganaban altura el paisaje cambiaba, al principio sobrevolaron los congelados árboles que estaban por la zona, que parecían disminuir de tamaño vistos desde aquella perspectiva, al subir un poco más, se distinguían los diferentes niveles de altitud de las proximidades, apreciándose con claridad las llanuras, bosques e incluso la playa al fondo.

Llegado este punto, la temperatura también comenzaba a manifestar su descenso, el frío era cada vez más notable, lo que aumentaba los ánimos del caballero, sintiéndose en casa, y le ayudaba a golpear con más fuerza.

Minutos más tarde, dejaron atrás el punto de mayor altitud de la isla, una colina sin demasiado tamaño, continuó golpeando a su adversario hasta llegar a las nubes, lugar donde detuvo su ofensiva y mientras el cuerpo se elevaba unos metros más por el último golpe, descansó flotando en el aire.

“A ver si tu cuerpo de hierro es capaz de soportar esto”.

Cuando Bill comenzó a descender por la propia gravedad, Reik se abrazó a él por la espalda y comenzó a descender en picado arrastrando consigo a su adversario.

“Golpe de gracia, señorito”.

Desde el suelo, Suso y Miss Jewel veían un pequeño punto en el cielo que se acercaba inexorablemente. Las nubes estaban ya muy lejos, la superficie parecía crecer como fuego en un pajar. La temperatura producía el efecto contrario que en el ascenso, al descender, y además a una mayor velocidad, aumentaba sin control, hasta llegar al punto en que un aura de fuego les envolvía.

Bill empezó a notar que recuperaba la movilidad de sus brazos y piernas y escuchaba el sonido de algo que se empezaba a fracturar.

“La presión de la velocidad y el aumento de temperatura están agrietando el hielo – pensó Bill – no tardará en romperse, puede que esto sea mi salvación”.

Tras descender durante varios minutos, Reik soltó a su adversario a escasos metros del suelo, provocando el inevitable choque contra el mismo. Un fuerte estruendo sonó por todo el lugar, una nube de polvo cubrió la zona y pedazo de rocas y hielo caían del cielo.

Lejos de allí, Fidel notó el estruendo mientras caminaba y miró al cielo.

“Que ruido más fuerte, parecía una explosión, ¿estarán tirando fuegos artificiales? Pero si está amaneciendo. Bueno, es igual” dijo y continuó caminando.

Miss Jewel y Suso observaban atónitos el poder destrucción del caballero, que por fin tocó tierra, se frotó las manos y sonrió.

“Ha sido divertido, pero todo tiene un final. Ahora levántate y admite tu derrote. Sé que sigues con vida”.

La nube de polvo se disipó y la figura de Bill empezó a divisarse. Ya estaba de pie, al fondo del socavón, con las ropas rasgadas, heridas leves en las extremidades y la cabeza, sus gafas estaban prácticamente destrozadas, apenas quedaba de ellas una parte de la montura, que rápidamente se quitó, tiró al suelo y pisó.

“Ha sido un detalle por tu parte soltarme a tiempo, si lo hubieras hecho sólo un segundo después no sé si seguiría con vida. Admito que mi cuerpo no estaba preparado para un impacto así, pero no he salido mal parado, únicamente cuando vuelva no sólo tendré que darme una ducha, también tendré que hacerme un traje nuevo”.

“Esta pelea me ha sentado bien, estaba aburrido de combatir yo solo entrenando. Has conseguido ponerme de buen humor. Si te rindes y te marchas ahora te perdonaré la vida. no lo desaproveches”.

“Muchas gracias por tu ofrecimiento, pero lamentablemente no puedo aceptar tu oferta. Me has humillado delante de Mi Señora y eso es algo que no puedo tolerar. ¡Ahora conocerás mi verdadera fuerza!”

“¡Basta! – exclamó Miss Jewel – ¡Es suficiente!”

“Pero... Mi señora – dijo Bill – Ahora iba a...”

“Lo sé perfectamente, ¿intentas cuestionar mis órdenes?”

Bill no contestó, hizo un reverencia para disculparse y se retiró en silencio. Miss Jewel avanzó entonces hacia Reik sonriendo.

“¿Qué quieres tú ahora?” preguntó Reik en tono amenazante.

“Quiero hacerte una proposición, ahora que he comprobado que eres un poderoso caballero”.

“Di lo que quieras, pero puedes imaginarte la respuesta”.

“¡Únete a mí! ¡Juntos gobernaremos esta isla!”

Sorprendidos ante aquella petición, Reik, Bill y Suso se quedaron en silencio durante unos segundos.

“Mi Señora, con todo mi respeto, no creo que sea necesario”.

“Cuando quiera tu opinión te la pediré, Bill”

Suso permanecía en silencio sin saber que hacer o decir, simplemente observaba con atención.

“Y ahora dime, caballero del hielo, ¿qué respondes?”

“Ja, ¿estás de broma? Yo no aceptó órdenes de nadie y no me interesa ser gobernador de ningún sitio. ¡Búscate a otro!”

“Todos los hombres sois iguales. Está bien, no me dejas otra opción. ¡Si no aceptas por las buenas, lo harás por las malas!”

“¡Déjate de tonterías y muere!” exclamó el caballero y se lanzó contra ella.

“¡Eau de toilette2!” exclamó Miss Jewel.

Se escuchó el sonido de un dosificador, y una nube de polvillo de color rosa se extendió por el lugar.

“¿Qué es este olor?” – dijo Reik y se detuvo – Está por todas partes. No puedo ver nada. Eso sí, es un olor agradable”.

“Mmmmmm, que bien huele – dijo Suso – es olor a mujer”.

Empezó a soñar despierto y se metió tanto en sus fantasías que terminó por quedarse dormido. La nube se disipó y Reik mantenía su posición.

“¿Qué querías conseguir echándome perfume? Lo único que has conseguido es que oleré a mujer durante todo el día. Estos se van a creer que he estado ligando en vez de entrenando”.

“¿Tú crees?”

“Ya lo creo que sí, compruébalo viendo como acabo contigo”.

Reik trató de levantar la espada, pero notó que el brazo no le respondía. Tras notar esa dificultad, intentó andar, consiguiendo medio caer al suelo. Logró apoyarse en una rodilla evitando un impacto mayor y por último notó que le dolía la cabeza, por lo que se llevó una mano a la misma.

“¡¿Qué me has hecho?!”

“¿No sabes que no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo? Has caído. Mírate, el orgulloso caballero del hielo está ahora arrodillado ante mí, totalmente a mí merced – se detuvo para reír unos instantes – Como última concesión te explicaré qué te está ocurriendo. Normalmente, el Eau de Toilette produce un extremo placer en el sujeto que

lo inhala, entra por sus fosas nasales, viaja hacia sus pulmones y de allí pasa al sistema

circulatorio, hasta ocuparlo todo. Provoca que el cuerpo segregue endorfinas, entonces la persona se siente tranquila, anula su predisposición a la violencia, calma sus deseos de destrucción, templa su espíritu y elimina sus ansias, logrando un trance del que no puede ni quiere salir hasta que yo le haga una señal.

Hay casos extremos en los que el sujeto de desmaya de placer, inmerso en sus fantasías, lo que le ha pasado a tu amigo, pero no es lo normal.

Sin embargo, hay veces que los efectos del perfume son insuficientes para relajar el cuerpo, ya sea por motivos fisiológicos como que el sujeto posea anticuerpos o por motivos mentales, que es tu caso. En estas ocasiones, el perfume ejerce un efecto contrario, como no puede calmar el cuerpo por las buenas, lo hace por las malas, atrofia los músculos, ataca al sistema nervioso impidiendo el control del cuerpo y quiebra las fuerzas. Por eso estás en ese estado”.

“¿Por qué a él no le ha afectado?” preguntó mirando a Bill.

“Muy sencillo, él ya pasó una vez por esto. Está inmunizado”.

“Has dicho que puedes detener los efectos... En ese caso, ¿a qué esperas? Hazlo o en cuanto me recuperé por mi cuenta te mataré”.

“Jajaja, en tu estado no hay nada que puedas hacerme, al contrario, soy yo quien tiene el control de tu existencia. Deberías ser más respetuoso. Pero... sí, te curaré, en ese estado no me sirves de nada”.

Miss Jewel se agachó y le dio un beso en a frente. La marca de labios quedó marcada en su piel y unos pequeños rayos rojos la rodearon durante unos segundos.

“¡¿Qué haces?!” exclamó el caballero.

“Cálmate. Éste es el antídoto. El pintalabios penetrará por los poros de tu piel y llegará hasta tu cerebro, donde eliminará al perfume y sustituirá su posición, una vez conquistado tu cerebro, corromperá todas tus células y neuronas y se distribuirá rápidamente por todo tu cuerpo, liberándote de todos los efectos del perfume, y además mejorando tu potencial de ataque, sólo habrá un pequeño cambio, ¡quedarás bajo mi control!”

“¡¿Qué?!”

“Ya te lo dije. Soy la reina y señora de estos lares, pero nunca dije cómo lo logré. Ahora, ¡sométete a mi voluntad!”

“No... no caeré”.

“Te equivocas, hace tiempo que caíste”.

Reik sentía los efectos cada vez más intensamente, notaba cómo su cabeza estaba a punto de explotar. Intentó agarrar su espada pero el brazo no le respondía. Después de llevó las dos manos a la cabeza y empezó a emitir gritos despavoridos mientras luchaba por mantener su voluntad. Finalmente, otros pequeños rayos rodearon la marca de labios por unos instantes y el reflejo rojo nació en sus ojos. Los gritos cesaron, su cuerpo se relajó y se quedó unos instantes recuperando el aliento.

“¿Has acabado?”

“Sí, Mi Señora” dijo Reik con firmeza.

“¿Cómo te sientes?”

“Más fuerte que nunca, siento que podría vencer a cualquiera”.

Emitió un grito agudo a la vez que liberaba su energía y todo el hielo que cubría la zona se rompió en un instante, provocando una fuerte lluvia de cristales de hielo. Bill y Miss Jewel tuvieron que hacer grandes esfuerzos por esquivarlo, aunque se llevaron algún corte sin importancia. Suso estaba al lado de un árbol, y tuvo la suerte de no salir herido y seguir soñando. La zona que hasta el momento se había mantenido congelada volvió en un instante a la normalidad.

“Que poder – pensó Bill – realmente sólo jugaba cuando luchó contra mí”.

“Celebro que te sientas tan bien – dijo Miss Jewel – Ahora, para celebrar tu ingreso en nuestra comunidad, te invito a que desahogues tu rabia, encuentra a alguno e tus compañeros, ¡y acaba con él!”

Reik cogió su espada y salió corriendo hasta perderse en el horizonte mientras Miss Jewel reía orgullosa de haber sometido al caballero.




Tekkai = Masa de Hierro

Eau de Toilette = Agua de Baño

7 comentarios:

Dani Lopez dijo...

...Sin palabras... :|. Sólo quiero que sea otra vez domingo para poder seguir leyendo... depués de leer esto no se que decir...

Danny Rhoads dijo...

Muy bueno el ep. Pero a ver si salgo alguna vez xD.

Jon dijo...

Bien ha estado bien porque bueno ya llevaban tiempo sin salir estos personajes y ya era hora de que cobrasen mas protagonismo para saber que les ha pasado mientras no se sabia nada de ellos.Por cierto acabo de leer el capitulo porque acabo de llegar de madrid de estar toda la noche pero como no tenia sueño me he puesto a leer el capitulo jejeje
Un saludo a todos.

Una mujer indignada con los comentarios pero fascinada con el escritor dijo...

¿Nunca os han dicho que sois de lo más rancio escribiendo comentarios? Uno que no dice nada, otro en vezde decir algo del episodio se limita a realizar una queja de porque no sale y el último dice que muy bien ,pero lo dice sin ningún sentimiento y luego nos cuenta que acaba de llegar de Madrid. Lo siento si esto suena como una retaíla, pero es que aquí hay muy buen trabajo y ninguno sabe apreciarlo, para poner "buen episodio" no pongáis nada o si lo ponéis decir el porque, seguro que los que han escrito son hombres todos.

Señor escritor: muchas gracias por hacer que me gusten más los domingos (no se porque siempre los publicas en Domingo, pero bueno, eso es decisión tuya) me gustaría saber si están publicados en internet los episodios anteriores, ya que este es el XLIII y supongo que debe haber un I,¿no? Es que me gustaría leerlos todos.

Mana_Rubén dijo...

De "El Autor":
Para: " Una mujer indignada con los comentarios pero fascinada con el escritor":

Querísima dama, gracias por molestarte en comentar esta entrada y defenderme. Como conozco a las personas que dejan comentarios y sé como son sus personalidades, no me molestan que ejen este tipo de comentarios, al contatrio, me agrada que me sigan leyendo cada dos semanas. pero sí, de vez en cuando podrían currarselos un poco xD. Por supuesto que podría indicarte donde están alojados los primeros 30 episodios, ya que, por motivos de retraso tecnológico, tuve que migrar de donde los colgaba, pero, si no es molestia, me gustaría que te presentaras, y como consta en este capítulo, hay que presentarse primero. Yo soy Mana_Rubén, el autor. Si no quieres presentarte en público puedes enviarme un correo a la dirección indicada en el perfil. Muchas gracias.

Nuria dijo...

Hola Mana_Rubén, a estas alturas ya sabras quien soy. No se que ponerte la verdad, espero poder leer los anteriores nada más, hoy no estoy inspirada :P.

P.D: Me gustiaría que hubiese una Dama en la historia (por pedir que no sea)

Oscar dijo...

oooooooo Reik malo como mola,jejejeje,x cierto me a parecido rara una cosa el final del episdio anterior perece como si acabase con Reik y al empezar este lo q le estaba pasando a Reik le pasase a Fidel,parece como si se confundiesen los presonages.




X cierto, q no ma dao tiempo a kedar oy xq e tao toa la mañana cn mi padre.Lo q a pasao esq oy era el ultimo dia en mucho tiempo q iba a poder ir mi padre cn migo y como me dijist q ya abias dvuelto el juego pense q lo mas seguro esq no kedasems,ademas pense q volveriasms pronto, pero esq al final entre q nos emos enrrollao mucho, q el sitio era enorme y q pa venir abia mazo d atasco pos no e podio.Sorry, ya kedaremos otro dia va.