domingo, 11 de enero de 2009

Episodio LXXIX

Espero que no se os haya olvidado darle las gracias a Bart Simpson por la nieve xD

Este jueves tengo el examen teórico de conducir y el lunes que viene el primer examen de la uni, aunque no creo q me tome la semana libre, porque después si que tengo muchos examenes xD

Bueno, me bajo a sacar al chou chou y a disfrutar de los últimos momentos de nieve, esperemos que no haya que esperar otros cuatro años para vovler a verla...

Título: Not Negociation II (xq me parece q ya usé este titulo una vez)

Tamaño: 9'25

Dedicado a: N/A

Episodio LXXIX

T

odos se quedaron en silencio durante unos instantes. Fue entonces cuando escucharon el estruendo sonando cada vez más y más fuerte. El sonido de las pisadas de un centenar de personas, el sonido de una veintena de camellos, el sonido de un centenar de sables desenvainándose, y el sonido de una treintena de antorchas encendidas ondeándose al viento.

“¿Un ataque terrorista? ¿Ahora?” se preguntó Gabriel asombrado.

“¿Lo veis? Es todo por mi culpa. Ese hombre sabía que le estaba mintiendo, y ha venido a matar a todos los cristianos para darme una lección por no cooperar con él”.

“Tranquilízate Peter – intentó calmarle Gabriel – No es culpa tuya”.

“Sí. Sí lo es. Todo es culpa mía. No debí haber inventado nunca esa máquina infernal, esa cárcel de energía, esa prisión geotérmica...”

El Presidente empezó a desvariar. Respiraba con mucha intensidad y su pulso era cada vez más rápido y débil. Sudaba mucho y balbuceaba en vez de hablar.

“Creo que ha perdido el control” comentó Arturo.

De pronto una flecha rompió la única ventana acristalada de la casa, que estaba en otra habitación, pero los pedazos se deslizaron hasta los pies de Peter.

“Ya están cerca” dijo Pamela.

“Me buscan a mí – dijo Peter cogiendo un trozo de cristal del suelo – Si muero, tal vez se irán sin hacer daño a nadie”.

Apretó el cristal con fuerza de los nervios y terminó cortándose en la palma de la mano y los dedos.

“Peter, no hagas tonterías” le advirtió Jonyo.

“¡Es lo mejor para todos!”

El presidente se llevó el cristal con la punta directamente hacia su propio gaznate. Cuando estaba a punto de clavársela, paró de repente, el cristal se resbaló de sus manos y cayó al suelo al haberle propinado Fidel un golpe en la nuca con el filo de la mano.

“¿Qué pasa? – se defendió al ver que todos le miraban – ¿Es que ninguno iba a hacer nada? Así tendrá tiempo de tranquilizarse, con un buen sueñecito”.

“Creo que hablo por todos al decir esto – dijo Jonyo – Así que... ¡Bien hecho, Fidel!”

“Vaya gracias – contestó orgulloso – Ahora vamos ahí fuera antes de que ocurra algo grave”.

“Eh, eh – le dijo Gabriel – Que por haber hecho una cosa bien no te creas el líder del grupo”.

“Serás...” bromeó siguiéndole el juego mientras salían de la casa.

Todos salieron de la casa, dejando a Peter tumbado en un sofá. Pamela iba en primer lugar y de pronto se detuvo, frenando bruscamente el paso de los demás, que casi se caen al chocar con ella.

“Ey, ¿qué te pasa, pequeña? – le preguntó Fidel – ¿Por qué te paras de repente?”

“Es él... – dijo señalando al frente – Ya está ahí”.

JesuCristo estaba cerca de la entrada del pueblo, solo, esperando a los invasores.

“Es ese chico otra vez” dijo Gabriel.

“Pero algo falla – dijo Jonyo – Mirad al pueblo”.

Las casas tenían todas las ventanas cerradas, con las persianas bajadas los que las tenían y las puertas bloqueadas como cada uno podía. Las calles estaban completamente vacías. No había ni una sola persona fuera. Podía apreciarse, a través de los huecos de las ventanas y las puertas, la luz de una vela que alumbraba pobremente a los que se encontraban dentro de cada casa.

“¿Todo el mundo se ha encerrado en sus casas? – se preguntó Fidel – ¿Es que están locos? ¿Van a dejarle todo el trabajo a ese chico? ¿Tan bueno es?”

“Shinkan tampoco está por aquí” dijo Arturo.

JesuCristo escuchó el murmullo de una conversación y se giró, pensando que algún habitante del pueblo aún no se había refugiado en su casa, descubriendo así a los caballeros.

“¡Creí haberos dicho que os largarais de aquí! – les gritó – ¡Cuando acabe con esto, me encargaré personalmente de vosotros!”

“¡Ja! – contestó Fidel – ¡No digas tonterías! ¡Por muy bueno que seas, no podrás detener a toda esa gente tú sólo! ¡Deberías darnos las gracias por estar aquí para ayudarte!”

JesuCristo descubrió entonces a Pamela, a la que hasta entonces no había visto.

“Encima os aliáis con los otros pueblos, y osáis traer aquí a sus habitantes, seguro que todo esto es culpa vuestra. Lo dicho, en cuanto acabe con esto, vosotros seréis los siguientes” respondió ignorando por completo al caballero de la tierra.

“¡¡No pases de mí!! – gritó enfadado – ¡¡Me voy a reír cuando todos esos árabes te destrocen!!”

“No creo que pase eso – dijo Pamela – No mientras tenga eso”.

“¿Mientras tenga que?” preguntó el caballero de la rosa.

“Observad y lo veréis”.

“¡Desciende! ¡Kusanagi!” exclamó JesuCristo.

Una katana que era totalmente recta y que no tenía de empuñadura más que una parte de la hoja sin afilar cayó del cielo justo al lado de JesuCristo.

“¿Qué le pasa a esa espada? – se preguntó Arturo – ¿De dónde ha venido?

“In God... We trust...” susurró y arrancó la espada de la tierra.

Dos invasores venían montados en camello, dirigiendo el ataque. Él, al verlos acercarse, se limitó a elevar su espada al cielo y esperar.

“¿Qué va a hacer?” dijo Arturo.

“Va a hacer lo de siempre” dijo Pamela.

“Veo gente como vosotros arrastrándose por el suelo de los bares” les dijo JesuCristo.

“¡¡¡Tu maaaaadreeee!!!” le gritaron los invasores.

Al oír esa respuesta sonrió durante un instante, como si fuera lo que esperaba, y se lanzó en medio de ellos a la vez que bajaba la espada, asestando un corte en el pecho a cada uno de ellos que les tiró del camello y los dejó fuera de combate a los dos.

“No lo entiendo – dijo Arturo – La trayectoria de su ataque, así como sus movimientos, eran muy abiertos y predecibles, dejaba varios puntos desprotegidos. Cualquiera podía haber bloqueado ese ataque fijándose un poco. ¿O será tan grande la diferencia de nivel?”

“No es ninguna de las dos cosas – dijo Pamela – Y tampoco habrías podido evitar el golpe. Ni tú ni ninguno de vosotros”.

“¿Por qué no? Arturo ha dicho que se podía ver la trayectoria perfectamente – dijo Fidel extrañado – Y yo también la he visto”.

“Aunque os lo explicara, daría igual. Incluso yo he visto la trayectoria, pero de lo que os hablo, es algo que va mucho más allá. Es algo que sólo se comprende cuando luchas contra él. Y espero que no lo hagáis”.

“Vas a terminar asustándonos con esas historias” bromeó el caballero de la rosa.

Shinkan apareció de pronto, corriendo desde el corazón del pueblo, hasta llegar a la puerta de su casa junto a los caballeros.

“¿Dónde te habías metido?” preguntó Gabriel.

“Lo siento muchachos, tenía algo que hacer”.

“¿En un momento como este?”

“Déjalo, Gabriel. Hay cosas más importantes – dijo Arturo – Una pregunta, ¿por qué se encierra todo el mundo en sus casas?”

“Tan sólo están siguiendo el protocolo de emergencia que diseño Jesucristo. Ya os lo dije, todos los habitantes del pueblo odiamos la guerra y la violencia después de lo que ocurrió en el pasado. Por eso, ninguno quiere luchar por ningún motivo. Prefieren rezar a Nuestro Señor para que todo acabe pronto. Él es único que lucha por todos nosotros” dijo mientras le miraba derrotar a otro invasor.

“¿Y esa espada tan extraña?” siguió preguntando el caballero del fuego.

“Es la espada Kusanagi. Uno de los tres Tesoros Imperiales del Clan ShadowMoon”.

“¿Cómo es que la tiene él?”

“Cuando terminó la guerra civil de esta isla, y se determinaron los territorios, a pesar de que el clan ShadowMoon ganó al clan StormReaver, sabía perfectamente que estaba condenando a una vida en el desierto a un pueblo entero, que había sufrido lo mismo que los demás, pero también sabía que la convivencia era imposible, por lo que, para tener la conciencia tranquila, repartieron los tres tesoros entre los tres pueblos atendiendo a lo que le faltaba a cada uno. A nosotros nos dieron la espada Kusanagi, que representa el valor. Según ellos por no haber combatido en la guerra civil, al clan StormReaver le dieron la joya Yasakani no Magatama, que simboliza la benevolencia, justo lo que les falta a los árabes, y ellos se quedaron con el espejo Yata no Kagami, que representa la sabiduría”.

“Ya pero... – preguntó esta vez Jonyo – ¿Cómo ha caído del cielo?”

“Es una espada legendaria. Es normal que haga milagros. Yo ahí no me meto”.

“Claro... Es cosa de Dios, ¿verdad?” dijo Fidel.

“Ahora que ya está todo claro – dijo Arturo – Creo que ya nos toca intervenir”.

“Aunque a ese chico no le guste” dijo Gabriel.

Los caballeros avanzaron hasta rodear a JesuCristo, que se colocó en posición defensiva al verles llegar a todos a la vez.

“Tranquilo, venimos a ayudarte” dijo Fidel.

“No recuerdo haberos pedido ayuda” contestó.

“Sí, eso es cierto – dijo Arturo – Pero tenías razón en algo de lo que dijiste antes. Es posible que esto sea en parte, o incluso totalmente, culpa nuestra”.

“Por eso... – dijo Gabriel – No podemos eludir nuestras responsabilidades, y quieras o no, te ayudaremos a detener este ataque”.

“Hasta ella ha venido a ayudarte, fíjate” dijo Jonyo señalando a Pamela, que ya se había lanzado al ataque.

Pamela lanzó su bumerán atado a la cuerda alrededor de un invasor. Cuando el bumerán volvió a sus manos, la cuerda estaba rodeaba el cuello de su objetivo, y lo único que tuvo que hacer fue tirar de ambos extremos para que el hombre cayera al suelo de cabeza y quedara fuera de combate.

“¡Y ahora nosotros!” exclamó Fidel.

Los caballeros salieron al encuentro de la invasión. Fidel clavó su espada en el suelo y abrió grietas hacia la zona por la que venían los árabes. Todos los que venían en camello cayeron al tropezar el animal en la grieta. Después sacó la espada y Gabriel metió la mano en el agujero que había hecho Fidel con su espada. Una rosaleda creció al instante, pinchando a todos los que osaron acercarse. Con estos dos ataques, la mitad de las fuerzas invasoras ya habían sido derrotadas. Aún así, ellos seguían avanzando. Cortaban las rosas con sus sables, avanzaban aún pinchándose o tropezándose.

“Tan persistentes como siempre” comentó JesuCristo.

Jonyo agarró una de las ramas de la rosaleda y transfirió energía eléctrica por toda la planta, electrocutando a todos los que estaban en contacto con ella en ese momento y desintegrando la planta uno segundos después.

“Has destruido mi creación” dijo el caballero de la rosa.

“Es que quería comprobar una cosa”.

A pesar de haber sido tirados al suelo, pinchados y electrocutados, todos los que pudieron se levantaron de nuevo, avanzando y dispersándose por todo Midgar.

“Como pensaba, siguen levantándose”.

“Es el poder de no tener nada que perder – dijo Shinkan, que acababa de llegar, al no poder igualar la velocidad de los caballeros – Saben que si no mueren hoy aquí, lo harán mañana en el desierto, así que prefieren que su muerte sirva para algo”.

“Se están expandiendo por vuestra culpa – dijo JesuCristo – Si me hubierais dejado a mí, ya habría acabado con todos”.

“Pero ya te hemos dicho que no te vamos a dejar hacerlo solo – le recordó el caballero del fuego – Así que habrá que separarse para cubrir toda la zona”.

“¡Lo que tenéis que hacer es iros de esta isla!”

“Lo siento, no te he oído” se hizo el loco el caballero de la rosa y se fue por un lado.

“Lo mismo digo” dijo Jonyo y también se fue por su lado.

Uno a uno, todos se separaron, hasta que quedó solo Pamela, que antes de irse también, le dedicó una sonrisa de niña buena.

“Serán...”

“Jajaja – reía Shinkan encendiendo un puro – Vamos no seas tan duro con ellos. Ya deberías haberte dado cuenta de que no son malas personas”.

“Tal vez no lo sean... Pero... ¿acaso es eso suficiente?”

En Arcadia, el Caballero Negro había encontrado la casa de Bill, ayudado por la ficha, en la que venía su dirección, y la gente del pueblo, que le había indicado el camino sin sospecha alguna.

“Que descuidada es la gente de esta isla. Decir a un extraño como llegar a la casa de uno de sus habitantes... En fin, voy a entrar”.

El Caballero Negro entró en la casa, con una mano sobre la empuñadura de su espada, aún cubierta con la manta, para estar preparado para cualquier adversidad. Pasó al jardín y lo rodeó, encontrando dos platos de comida para perros, un con agua y otro con pienso, pero ningún perro. Caminó hasta la puerta y vio que estaba abierta. Entró, procurando hacerlo con el mayor sigilo posible. Registró primero la planta baja, sin encontrar a nadie, sólo aparatos electrónicos de alta tecnología. Una televisión enorme, una nevera que hace hielo por sí misma, un teléfono con línea interna para hablar entre los integrantes de la casa sin tener que gritar... Subió a la segunda, y lo único que encontró a su paso fue una limpieza absoluta, sin nada tirado por ahí, ni una mota de polvo, todo brillante y limpio.

“Este tipo debe tener asistenta para mantener una casa tan grande así de limpia”.

Registró las habitaciones y ninguna estaba ocupada. Terminó de registrar la casa subiendo a la buhardilla, donde tampoco encontró nada sospechoso. Finalmente, se rindió y volvió a la calle.

“¡Mierda! ¡No está en su casa!” exclamó el Caballero Negro.

En ese mismo momento, en otro lugar de la isla, una azada se clavaba en la tierra y se arrastraba una vez clavada haciendo un surco recto, paralelo a uno que había al lado. Bill estaba cultivando las tierras expropiadas de su familia, ahora devueltas a sus manos gracias a los caballeros. Debía llevar varias horas arando el campo, pues se le notaba cansado y se secaba la frente con frecuencia. Al dar un golpe con la azada más fuerte de lo habitual, levantó un poco de polvo y estornudó.

“Alguien debe estar acordándose de mí...” dijo y siguió cultivando.

Peter se despertó en el interior de la casa de Shinkan. Aún le dolía la cabeza del golpe y no recordaba con exactitud lo que había pasado. Se tocó la cabeza y notó algo húmedo, al verse la mano, la descubrió ensangrentada por el corte que se había hecho con el cristal. Recordó entonces todo lo ocurrido, pero ya se había tranquilizado y se le habían quitado las ganas de suicidarse, por lo que se curó a sí mismo y se dispuso a salir para ayudar a los demás.

“¿Dónde vas?” dijo una voz.

Un grupo de árabes le cortaron el paso. Dos entrando por la puerta y uno por la ventana. Peter se vio obligado a retroceder.

“¿Cómo me habéis encontrado?”

“Esta es la única casa que no tiene las puertas y las ventanas cerradas. Es normal que aquí haya alguien que no conozca el protocolo de emergencia”.

“¿Protocolo de emergencia?”

“Es igual. Acompáñanos. Nuestro jefe quiere verte en privado, sin esos molestos acompañantes tuyos”.

“¿Y si me niego?”

“¡Esto no es una negociación!” le contestó uno y se lanzó contra él.

“¡Cristal Wall!” exclamó Peter.

El presidente extendió los brazos hacia el frente y apareció una barrera transparente con destellos blancos cubriendo su parte frontal. El agresor dio un puñetazo a la barrera y la fuerza del impacto fue devuelta contra su cuerpo, acabando en el suelo retorciéndose.

“Creo que no contabais con esto” dijo Peter.

“Las barreras... Es cierto – dijo el que estaba en el suelo – Hemos sido algo imprudentes, pero no volverá a ocurrir”.

“Si crees conocerme tan bien ya deberías saber que ésta no es una barrera cualquiera. Devuelve los ataques físicos contra el atacante, Si tratáis de darme cualquier golpe, vosotros recibiréis el daño”.

Uno le tiró una piedra a la cabeza, pero también fue detenida por la barrera. Sin embargo, no fue arrojada contra quien la lanzó, sino que se quedó unos segundos suspendida en el aire, como si ella misma soportara la fuerza del impacto, y después cayó al suelo.

“Las armas arrojadizas tampoco os servirán, aunque no serán devueltas”.

“Lo sabemos, y también sabemos más cosas”.

“¿Ah, sí? ¿Cómo que?”

“¡Como esto!” exclamó otro y le golpeó con una palo de madera en el costado, por la espalda, dando en el blanco sin barrera alguna.

Peter cayó al suelo quejándose de dolor, mientras sus agresores reían.

“Sabemos tus puntos débiles. Sólo puedes proyectar la barrera en un ángulo de noventa grados hacia delante, es decir, que haces aparecer media cúpula para que cubra lo que viene de frente, porque necesitas extender las manos hacia donde quieres crear la barrera. Por tanto, es imposible que seas capaz de crear un cúpula entera que cubra todo tu cuerpo, porque no puedes extender los brazos hacia delante y hacia atrás al mismo tiempo”.

“Aún así... ¡No iré con vosotros!” exclamó mientras se levantaba y cogía el trozo de cristal de antes sin que nadie se diera cuenta.

“Me gustaría saber como piensas cumplir lo que dices”.

“¡Así!”

A pesar de saber que no tenía ninguna posibilidad, el Presidente se lanzó contra sus agresores con el cristal en la mano, directo al cuello del que tenía delante. Pero de nuevo, recibió un golpe en la cabeza con el palo de madera y perdió el conocimiento, cayendo al suelo en redondo.

“No... por... que...” susurró antes de desvanecerse.

“No nos odies – dijo el árabe – Tan sólo queremos un lugar mejor para vivir”.

Entre los tres le cogieron en volandas y salieron de la casa cargando con el cuerpo. Pamela estaba cerca de allí y los vio, por lo que fue directa hacia ellos gritando.

“¡Vosotros! ¿Dónde creéis que vais con ese hombre?”

“Ocúpate de ella – ordenó uno – Pero no la mates, si no el clan ShadowMoon nos atacará a nosotros”.

Un árabe fornido le salió al paso mientras los otros escapaban con el cuerpo.

“¿Te has perdido, pequeña? ¿Puedo ayudarte?”

“No me tomes por tonta. He visto a tus amigos huir con el cuerpo de Peter Griffin”.

“Me parece que eres una niña demasiado curiosa – dijo sacando un cuchillo – Habrá que calmar esa curiosidad”.

Algo atemorizada, lanzó su bumerán directo contra su agresor, que lo paró cogiéndolo con la mano con la misma facilidad que si fuera una pelota. El bumerán estaba atado a la cuerda, y la cuerda al brazo de la pequeña. El hombre se dio cuenta de ello y tiró de la cuerda, atrayendo de golpe a la niña hacia él.

>>“No la mates” recordó las palabras de su compañero.

Pamela iba volando directa a la punta del cuchillo. Cerró los ojos creyendo que era su final y derramó una lágrima pensando en el caballero del rayo y en la que para ella había sido como su madre, Hilda.

“Adiós, Hilda... Jonyo...”

Sin embargo, el agresor soltó el cuchillo y únicamente le dio un puñetazo en la cara que la dejó inconsciente. Ella cayó al suelo, dio varias vueltas y terminó boca abajo con los pelos revueltos.

“No te confundas – dijo su agresor – No es que quiera perdonarte la vida. Pero si tu sangre corre ahora, la sangre de mucha más gente de mi pueblo correrá también”.

El hombre se fue y terminó de ayudar a escapar a sus compañeros sin ser vistos por los caballeros o por JesuCristo. Montaron el cuerpo en un camello, y dos de los agresores se montaron delante y detrás del cuerpo, quedando uno de ellos en tierra. Cuando se alejaron lo suficiente, el que se quedó volvió a la ciudad y, desde un lugar que no le viese nadie, emitió un fuerte silbido que se oyó por todo el lugar.

“¿Qué es eso?” se preguntó Arturo.

Todos los invasores comenzaron a retirarse paulatinamente, dejando atrás cualquier cosa que hubieran perdido durante el combate. Los caballeros terminaron reuniéndose de nuevo al haber ido todos los árabes hacia la misma dirección.

“Es su retirada – dijo JesuCristo guardando su espada – Siempre la señalizan así. Si han decidido retirarse... Significa que, o bien se rinden, o bien ya han conseguido lo que querían. Y por el poco tiempo que llevaban, me temo más bien que es lo segundo, aunque espero equivocarme”.

“¿Qué podían querer?”

“Quien sabe... A veces roban comida... Otras veces solo quieren asustar... Pero Alá nunca lleva a su gente a un derramamiento de sangre sin causa justificada... Algo debían de querer...”

“Seguro que no era para tanto – dijo Jonyo – ¿Verdad Pamela?”

En ese momento, el caballero del rayo se dio cuenta de que no estaba, y comenzó a preocuparse.

“Lo que me temía...” dijo JesuCristo.

“No se la pueden haber llevado... Seguro que está por alguna parte... ¡Voy a buscarla! ¡Ayudadme!”

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Como la mayoría sabrán, odio esta saga. No creo que se deba hacer una saga basada en religiones ya que ninguna es la religión verdadera y ¿es que alguien con algo de cerebro puede seguir algo que no sea verdad? Por eso veo que ha sido un fallo crear una saga basada en religiones. Los episodios están bien narrados, pero la historia deja mucho que desear. ¿Por qué no hacer una saga de la cultura romana, griega, fenicia o escandinava? ¿acaso las suyas eran falsas? Todas las religiones son una mentira, creadas por gente que intenta controlarte y darte respuestas fáciles de entender, creadas por el miedo a lo inexplicable, cuando no hay explicación científica la iglesia dice que es una obra de "Dios"... todas se crearon por el miedo a la muerte y basar una historia en mentiras, no es historia sino pura falacia.

Caballero del Hielo

Mana_Rubén dijo...

Gracias por tu comentario.

Si se ha hecho esta saga, es para ver la situación desde un punto de vista crítico, no para hacer un homenaje al Papa, te lo aseguro. Que todas las religiones sean mentira no quita el hecho de que han marcado la vida de las personas durante la historia y numerosas obras de arte se han basado en ellas como el propio David de Miguel Ángel. Por ello, que sean mentira no debe quitarnos de saber algo de ellas, pues to que me encontrado con mucha gente que no sabe quien es / que ha hecho Abraham o Moisés, y no solo backalas ignorantes que se han excusado diciendo "yo no tengo porqué saber eso" tb gente que diriamos... "merece la pena"

Estamos mostrando un lugar en el que se ha desterrado a un monton de gente solo por como piensa, que se les está castigando cosas que han pasado hace siglos y siglos en los que ellos ni siquiera habían nacido. Los cristianos, liderados por mi primo, si te fijas han perdido la posición hegemónica que tiene la Iglesia Católica en la actualidad, y ya están tan hartos de todo que deciden hasta dejar de luchar por la zona fértil aún sabiendo que eso podía matarlos después, simplemente porque no quieren ver morir más gente. Después están los sintoístas con la madre de suso, que saben perfectamente que son ateos, sino vete a Japón y preguntale a alguno si existen Izanagi o Susanoo, a ver que te conestan, ahí solo es cultura. Y luego están los moros, que les da igual todo, como en la realidad, y les digas lo que les digas se siguen matando. Algunos de los países dominados por el islam tienen la bomba atómica. Dime ¿crees que un tio que cree que si se muere va a un lugar lleno de tias dnd puede follar hasta hartarse debería tener la bomba atómica? No, y la tienen. En vez de cerrarte, reflexiona un poco, la historia no está hecha para crear conflictos, ya lo sabes ;)

Las historias de miedo que se les cuentan a los niños tb son mentira y se basan en el miedo y la mentira. Si quieres, simplemente olvídate de eso y disfruta de la aventura como si estuvieran en cualquier otro lugar ateo, que no te cierren tres palabritas. Sino, siempre tienes la subsaga del Caballero Negro.

Anónimo dijo...

Se que se muestra una isla donde conviven todas las religiones, pero en la realidad todas las religiones excluyen a gente. No es que no me guste como están planteadas las cosas ¡ojo! Que sabes que me gustan como están escritas, pero no creo que tuviese que hacerse una saga basada en las religiones. No me he cerrado intento ponerme en un tono neutral, pero la Iglesia Católica (que es la que más cerca tengo) no la pintaría como la mártir porque hay está la inquisición con el gran Torquemada firmando muertes a diestro y siniestro... luego está el tema de la familia... Niños abusados por sus padres, mujeres asesinadas por sus parejas y luego no dejan que dos personas del mismo sexo se casen... en fin en fin... vivir para ver. Por eso decía que no se merecen una saga, aunque tu intención se quee s que la gente se culturice, pero ya sabes que soy bastante radical en muchos aspectos.

"Nunca aceptaré un Dios que no me acepta a mi" Reik Evans

Caballero del Hielo

Anónimo dijo...

Jon:

en contacto con ella en ese momento y desintegrando la planta uno segundos después.
(unos segundos)
dos platos de comida para perros, un con agua y otro con pienso,(uno con agua)
weno weno parece que aqui hay un debate mas alla de los caballeros,yo opino que porque una historia sea mentira tampoco hay que desmerecerla,porque yo creo que todos hemos visto alguna vez alguna pelicula de ficcion y nos ha podido gustar o no,pero tampoco hay que llevarlo mas alla de lo que es o trata toda esta historia si no de contarnos algo,que puedes creer o no pero es una historia y sirve para entretener,no creo que alguien que sea ateo alla cambiado de opinion al leer esto,yo por lo menos
Un saludo a todos

Anónimo dijo...

Jon:

en contacto con ella en ese momento y desintegrando la planta uno segundos después.
(unos segundos)
dos platos de comida para perros, un con agua y otro con pienso,(uno con agua)
weno weno parece que aqui hay un debate mas alla de los caballeros,yo opino que porque una historia sea mentira tampoco hay que desmerecerla,porque yo creo que todos hemos visto alguna vez alguna pelicula de ficcion y nos ha podido gustar o no,pero tampoco hay que llevarlo mas alla de lo que es o trata toda esta historia si no de contarnos algo,que puedes creer o no pero es una historia y sirve para entretener,no creo que alguien que sea ateo alla cambiado de opinion al leer esto,yo por lo menos
Un saludo a todos