lunes, 12 de septiembre de 2011

Episodio CXXIV

Ayer el capítulo no me convencía y decidí dedicarle un día más. Sólo espero que no se repita porque compaginarlo con la universidad ha sido un auténtico infierno.


Título: Why me sad

Tamaño: 6'5

Dedicado a:  N/A


Episodio 


CXXIV


A
ún era de noche. Todos dormían, pero Peter se despertó al escuchar algo de ruido. Abrió levemente los ojos y descubrió a Arturo, ya vestido, colocándose el equipamiento. Primero le vio apretándose bien los cordones de las botas, luego se  ajustó el cinturón, asegurándose que la vaina de su espada quedaba bien fija. Por último, se puso los guanteletes de cuero, única prenda que le quedaba por equiparse.

Ya preparado, echó un último vistazo a sus compañeros de camerino durmientes, Fidel y Peter. Sonrió y salió a la cubierta. Estaba a punto de marcharse, cuando escuchó la puerta abrirse a su espalda.

“¿Ya te vas? – le preguntó Peter mirando el reloj – Aún falta para que amanezca”.

“Siento si te he despertado” contestó ignorando completamente la pregunta de su compañero.

“No pasa nada. No tengo el sueño demasiado profundo. Si no hubieras sido tú habría sido un mosquito rondándome por la oreja, así que casi que lo prefiero. Pero contéstame, ¿cómo que te vas tan pronto?”

“Esta es la primera vez que estamos todos juntos desde que dejamos Arcadia… – De nuevo, parecía ignorarle completamente – Primero se fue Reik, luego Fidel, y Jonyo estuvo a punto también una vez… Parecía que por donde pasaba, todo se separaba. Sin embargo, por culpa de mi situación, todos nos hemos vuelto a reunir. Es curioso, ¿verdad?”

“Sí, la verdad es que lo es… A veces la vida te sorprende con sus vueltas… Lo sé por experiencia”.

“¿A quién has perdido?”

“¿Tanto se nota? – Sonrió – Claro, sino, ¿qué hace alguien como yo viajando con gente como vosotros? Eso huele a kilómetros a que huyo de algo”.

“¿Tu hijo?”

“Hija. Es increíble cómo teniéndolo todo, el dinero, la presidencia, salud, familia… Puedas no ser capaz de salvar a tu propia hija y verla morir delante de tus ojos sin poder hacer otra cosa que sostener su pequeña mano. Desde entonces, mi mujer y yo nos distanciamos y al final ella se fue”.

“¿No nos dijiste que estaba de viaje y por eso no la conocimos?”

“Y lo estaba, eso no cambia nada. Como bien te he dicho, se fue, pero nunca nos separamos, ¿no ves que sigo llevando el anillo? Para un político la estabilidad familiar es muy importante. Cada uno hacíamos nuestra vida, pero de vez en cuando la llamaba para hacer el paripé en algún acto oficial. Si no recuerdas mal, Kevin la llamó cuando me fui para que ocupara mi puesto.

Volviendo al tema de mi hija, estuve mucho tiempo deseando estar muerto. No recuerdo durante cuánto tiempo fue, que la comida no calmaba mi hambre, el agua no saciaba mi sed, por mucho que dormía seguía teniendo sueño y estando cansado. La ciudad crecía por mi gestión pero tampoco llenaba mi ego. Las heridas más fuertes no servían para causarme dolor alguno. Incluso las mejores prostitutas eran incapaces de satisfacerme con sus servicios. Daba igual de cuanta gente estuviera rodeado, no sentía su calor, sólo frío e indiferencia”.

“¿Te fuiste de putas?”

“Ya te he dicho que lo estaba pasando muy mal. Mi mujer no estaba, mi hija había muerto… No me siento especialmente orgulloso de aquella etapa de mi vida, pero eso fue lo que pasó. Pedí la muerte y se me concedió lo que deseaba. Aunque conservaba el cuerpo, no sentía nada, todo ese tiempo estuve muerto. Seguía cumpliendo con mis obligaciones presidenciales, por supuesto, pero no era más que una marioneta al servicio de mis consejeros”.

“¿Cómo te recuperaste?”

“Pues te vas a reír. Recibí una petición formal de asilo político de Shawn Stevenson. Apareció en mi castillo con tres bebés y me pidió encarecidamente un lugar donde poder vivir y que esos bebés serían de gran importancia en el futuro”.

“¡Espera! ¡¿Has dicho tres?!”

“Sí, tres. Fidel, Verónica e Isabel. Si te digo la verdad, creo que me mintió. No había ninguna guerra, ni tenía pinta de ser de ningún sitio lejano y apartado del que pudieran estar persiguiéndole. Yo creo que me engañó como a un tonto, pero en ese momento yo no estaba como para que se me ocurrieran todas esas cosas y acepté con tal de que se callara y me dejara tranquilo. Le di el castillo de Slayers, que es el que usaba para mis vacaciones con mi familia, pero desde que no tenía familia, estaba muerto de risa”.

“¡Pero…! ¿De dónde los saco? ¿Y qué pasa conmigo?”

“Tú… Tú ya estabas allí”.

“¿Cómo? No entiendo”.

“Tú ya estabas allí cuando fuimos al castillo. Alguien te había abandonado en la puerta. Nadie sabe de dónde saliste. Y respecto a de donde consiguió Shawn a los otros tres, tampoco se lo pregunté nunca. Si quieres saberlo, tendrás que preguntárselo a él. Fue bastante curioso, Shawn se sorprendió mucho más que yo cuando te descubrimos. Y desde ese día cambió totalmente y se convirtió en el cabrón desalmado que todos recordáis. La verdad no entiendo qué fue lo que le hizo cambiar…”

“Yo… ¿Soy una persona sin origen? ¿Acaso estoy aquí por pura casualidad? ¿De dónde procedo?”

“No te emociones que estábamos hablando de mí. Además, que yo sepa. Nadie tiene la respuesta a esas preguntas.

Continúo. Hasta el momento en que te recogí, no había sido capaz de sentir nada. Pero cuando tu pequeña mano estrujó con fuerza mi meñique, pude sentir de nuevo el calor de otra persona. Tal vez fueron imaginaciones mías y no sentí otra cosa que tu poder latente de caballero del fuego, pero a estas alturas ¿eso qué importa? Lo importante es que fue la llama de tu voluntad la que me devolvió la vida”.

“¿Yo?” preguntó emocionado.

“Sí, pero no sólo fuiste tú. Los primeros pasos de Fidel, la primera palabra de Isabel, el primer libro que leyó Verónica... Había olvidado lo importante que eran todas esas cosas. Había olvidado lo que significa la vida. La vida es la evolución de una persona a lo largo de su existencia, y eso no quiere decir que tenga que ser perfecta, sino que debes ayudar a las siguientes generaciones para que no cometan los mismos errores que tú, y que de esa forma, cada nueva generación tenga más sencillo alcanzar la paz consigo mismo, evitando los lamentos y las penas.

A pesar de todo, yo seguía tremendamente deprimido por haber perdido a mi familia. Así que en mis ratos libres me pasaba por el castillo. Enseguida me di cuenta de que Shawn no tenía ni idea sobre mantener a nadie, a duras penas era capaz de cuidar de sí mismo, así que tuvimos que buscar a David para que hiciera las tareas domésticas.

Fue pasando el tiempo, y sin darme cuenta, cada día estaba más tiempo pensando en salir de mi despecho para pasarme un rato a veros que en mis propias penas, y antes de darme cuenta, ya lo había superado. Fue gracias a Shawn y a vosotros que ahora soy una persona nueva, y nunca podré estaros lo bastante agradecido”.

“¿Por eso te infiltraste en la Organización y colaboraste con Duckman y los demás?”

“Exacto. Esa era mi forma de devolveros el favor por haberme devuelto vosotros a la vida. Cuando Duckman contactó conmigo, inmediatamente fui alertado por Shawn de sus intenciones. Tampoco sé fue cómo la sabía, pero lo sabía todo. Él fue quien me puso al día y me ayudó a preparar mi papel de villano jaja. También por eso colaboré con él en la captación de Reik, Jonyo y Gabriel”.

“Me alegro de que te recuperases”.

“Sí, pero no todo fueron buenas noticias. Parece que me hubiese venido bien un poco de juicio cuando conocí a Shawn, porque después de darle el castillo no tenía dinero para mantenerlo. Y eso que ya estaba pagado, únicamente era el mantenimiento, pero no llegaba ni por asomo, por eso tuvo que vendérselo al banco, que como era un banco público, fue como si se lo devolviera al estado”.

“Parece que Shawn oculta muchos secretos, ¿no?”

“Sigues desconfiando de él, ¿verdad? Lo entiendo, yo en tu situación también lo haría, pero para algo te he contado todo esto. Y déjame que te cuente algo más. En Azeroth, después de destruir la torre estuve a punto de morir, ¿lo recuerdas?”

“Yo no estaba presente, pero algo me han contado”.

“Cuando me estaba debatiendo entre la vida y la muerte, el espíritu de mi hija se me apareció en el limbo, y me dio la oportunidad de irme con ella o de volver con vosotros. Después de tantos años, al fin pude volver a verla. Estaba muy contento, y por un momento pensé en irme con ella. Pero en el momento en que iba a hacerlo, escuché vuestras voces pidiéndome volver. Volver para terminar lo que teníamos a medias. En esa isla, todos estabais luchando por mí, y no podía morir de esa forma y permitir que vuestro esfuerzo hubiera sido en vano. Le di un abrazo a mi hija y después se desvaneció en la oscuridad. Entonces desperté.

No pude quedarme con ella, pero ahora sé que me está esperando y que algún día volveré a verla. Esa experiencia me quitó el miedo a morir. Ahora más bien pienso que, cuando llegué el día, será un regalo más que un castigo.

Lo más importante de todo esto es que ella me dio la oportunidad de seguir por lo importantes que sois vosotros para mí. Ahora que ya no estamos en Azeroth, es el momento de que pueda contribuir. Quiero volverme más fuerte, no quiero ser una carga nunca más, ¡yo también voy a entrenar!”

“Puedes estar tranquilo, Peter”.

“¡¿?!” le miró con cara extraña.

“Puedes estar tranquilo, porque voy a recuperar mis poderes, y vamos a ir todos juntos a poner fin a todo esto de una vez y para siempre. Y cuando todo acabe, podremos vivir como nos parezca y sin arrepentimientos”.

“Mucha suerte, Arturo”.

Se despidió con un gesto y saltó fuera del barco. Peter se quedó en la cubierta observando que el cielo nocturno empezaba a clarear. Luego bostezó y decidió volverse a la cama. Ninguno de los dos se dio cuenta de que alguien, desde el puesto de vigilancia del barco, había estado escuchando toda la conversación.

“Con que era por eso… Peter…” susurró para sí mismo.

Arturo llegó al asentamiento en el interior de la jungla. Shawn ya le estaba esperando. En aquel momento, el caballero del fuego sintió un torrente de emociones recorrer su interior. Estaba furioso por el trato que le había dado de niño, estaba intrigado por lo que acababa de escuchar de Peter, pero no podía evitar estar también agradecido porque fuera a ayudarles. Ante tal controversia, decidió ahorrarse formalismos y no saludarle.

“Bueno, ¿qué vamos a hacer?” preguntó directamente.

“Sígueme”.

Caminaron durante un buen rato sin decirse palabra. Shawn marcaba el camino y Arturo se limitaba a seguirle. Después de varios minutos andando, el caballero del fuego divisó una montaña a lo lejos. Se trataba del volcán que estaba en medio de la isla. Poco después, comenzaron a caminar cuesta arriba confirmando las sospechas del caballero. Los dos sabían para qué estaban allí y no había necesidad de adornar la situación con algún tipo de protocolo barato. Sin embargo, uno de ellos necesitaba saber una cosa del otro.

“Arturo, hay algo que necesito saber de cara a tu entrenamiento. Cuando llegasteis a aquella ciudad, no sólo habías perdido tus poderes de fuego, sino que también habían desaparecido tus fuerzas, pero tras el combate contra el Capitán Lardo tus fuerzas volvieron, ¿me equivoco?”

“No exactamente. Sí es cierto que cuando llegamos a Nexus me había convertido prácticamente en un ser humano corriente, y que durante el combate contra Lardo estaba completamente recuperado. Pero en el instante en que se desvaneció la transformación, también lo hicieron la mayoría de mis fuerzas. Me di cuenta cuando escuché a Jonyo y a Reik contar la historia, dicen que asesté el golpe final del Omnilátigo en la base del interior del edificio, pero que luego aparecí cayendo del cielo. Sólo hay una explicación posible. Al desatar toda mi fuerza en ese último golpe, el SuperGuerrero se desvaneció en el mismo instante y la onda expansiva de mi propio ataque me catapultó hacia el cielo a la vez que perdí la consciencia. He dándole vueltas y es la única posibilidad con sentido…

Después, al llegar aquí, pude repeler inconscientemente el ataque de Fidel, así que parte de mis fuerzas han vuelto por haber recuperado temporalmente mis poderes, pero sé que ahora mismo perdería en un enfrentamiento directo contra Fidel, y seguro que hasta contra Peter. Aún me queda para recuperarme del todo”.

“Es bueno saberlo”.

“¿Y eso? ¿Por qué?”

“Porque sin un mínimo de tus fuerzas, no sobrevivirás a este entrenamiento”.

No dijeron ni una palabra más. Continuaron caminado montaña arriba en silencio. Según avanzaban, la temperatura subía lentamente. Lo suficientemente lenta como para que no notarás su avance progresivo, pero con la suficiente fuerza como para ir menguando tus fuerzas paulatinamente. Al cabo de un rato, el propio caballero del fuego sentía su cuerpo arder por el calor del volcán.

“Hace mucho calor y aún no hemos terminado de subir... ¿Hasta dónde pretende llevarme?”

“Te veo cansado, Arturo. ¿Te pasa algo?” fingió interesarse.

“No. Estoy bien”.

En realidad deseaba decirle que es muy fácil hablar de soportar calor cuando se lleva el torso al descubierto, pero no podía permitirse soltar excusas baratas ni mostrar debilidad ante él, al fin y al cabo estaba allí por propia voluntad y lo peor de todo, había ido hasta allí expresamente para solicitar el entrenamiento. Lo último que podía hacer era dejarse derrotar por un triste volcán.

“Sólo estamos andando y está así de cansado – pensaba Shawn – Parece que las consecuencias de desvincular a un caballero de su elemento son más graves de lo que imaginaba...”

Llegaron por fin a la cima de la montaña. Ya era de día y el sol pegaba muy fuerte. Arturo estaba agotado, pero se esforzaba en aparentar lo contrario. Un gran cráter  apareció frente a ellos, desprendiendo aún más calor. Si lo mirabas de frente, podías ver claramente esas extrañas ondulaciones que distorsionan la visión del horizonte y le hacen parecer vibrar y verse borroso.

Arturo asomó la cabeza a curiosear el interior del cráter. Al fondo, aunque lejos, podía observar a simple vista, lava acechando hacia la superficie. Subía o bajaba un poco en cuestión de segundos, y de vez en cuando se producían pequeños temblores que conseguían hacer que el caballero temiera por su vida.

“Hemos llegado” dijo Shawn con total tranquilidad.

“¡Este volcán está activo! ¡¿Cómo podéis vivir aquí?!” preguntó Arturo exaltado.

“Me gusta el riesgo. Y a lo que iba. Esta es tu zona de entrenamiento, ¡el lugar donde se decidirá tu destino!”

“Hace un calor infernal, estamos tan altos que me falta el aire, estoy agotado por la caminata, el volcán está activo y hay pequeños terremotos a cada minuto. Es muy curiosa tu forma de elegir las zonas de entrenamiento”.

“Es la mejor opción. La única forma de recuperar tu elemento es ganándote de nuevo su respeto, y para ello lo ideal es rodearte de él para reconquistarlo. Estarás de acuerdo en que no hay mejor lugar que esté hacerlo. Aquí no llega el viento, el agua está a kilómetros de distancia y con sólo acercarse se evapora, perdiéndose entre el humo y la ceniza. Al ser una zona seca, no atrae los rayos, ni hay vida alguna, y la poca tierra que hay es absorbida por el fuego convirtiéndose en lava. Aquí, ¡el fuego es el rey! ¡Y será donde tendrás que demostrar si eres merecedor del título de Caballero del Fuego!”.

“¡¿Qué tengo que hacer?!” fue lo único que preguntó.

“Es muy sencillo” sonrió.

De un movimiento, se acercó a Arturo y le agarró del cuello. Después lo levantó y empezó a caminar hacia el borde del cráter.

“¡¿Qué coño haces?! – dijo entre sonidos ahogados – ¡Cof, cof!”

“Ya te lo he dicho, la única manera de que recuperes tu poder es restaurando el vínculo con tu elemento, así que voy a darte un pequeño empujoncito para ayudarte” dijo al llegar al borde del cráter y alzar el brazo para arrojar su cuerpo.

“¡Si me tiras ahí moriré!”

“Muy agudo, caballero, pero ese es tu problema. Si no recuperas el poder del fuego, no podré darte un entrenamiento digno, y morirías de todas maneras en el campo de batalla. Así que para eso es mejor que mueras aquí”.

Arturo trató de liberarse por la fuerza. Utilizó sus puños para golpear el codo de Shawn y sus piernas para atacarle en el pecho.

“¿No lo entiendes? Ahora mismo no eres rival para mí. ¡Ni para mí ni para nadie! Si tienes fuerzas para atacarme, utilízalas en averiguar cómo recuperar tu fuerza”.

A Arturo se le acababa el aire. Se ahogaba irremediablemente. Se dio cuenta de que no podía hacer nada y dejó de oponer resistencia.

“Aquí descansa el espíritu de Héctor, el primer Caballero del Fuego, ¡no le decepciones!” exclamó y arrojó a Arturo al abismo.



Curiosidades!!!



Azeroth es la región donde se desarrolla la saga de videojuegos Warcraft, y los clanes aparecidos en el tercer volumen que vivían allí, (Bleeding Hollow, StormReaver y ShadowMoon) también son pueblos de la segunda entrega del citado juego de estrategia.


Héctor (nombre original Ryo) es el protagonista de Yoroiden Samurai Troopers (en España Los 5 Samuráis) y es uno de los tres personajes base de Arturo.

2 comentarios:

Jon dijo...

Bueno un capitulo sencillito, pero bueno entretenido al fin y al cabo que es de lo que se trata. A ver si se van desvelando más cosas.

He dándole vueltas y es la única posibilidad con sentido…
(he estado dándole)
Estarás de acuerdo en que no hay mejor lugar que esté hacerlo.(para hacerlo)

P.D Pero tú sin extres y centrate en tus cosas que los capitulos pueden esperar

Arthas dijo...

Capitulo bastante rápido de leer, pero bastante entrentenido. Como dice Jon tu centrate en tus cosas y luego ya lo último de lo último los caballeros,ok? ^^. Que lo primero es lo primero.

Anecdota: Siempre que leo los caballeros me pongo música de Enya xD