jueves, 8 de julio de 2010

Episodio I Versión Final

Todo final tiene un comienzo, y muchas veces ese comienzo, debido a nuestra propia evolución, termina siendo un poco triste y muchas veces desearíamos comenzar otra vez, por eso, os traigo este remake del Episodio I (No, no voy a hacer los remakes de todos los episodios, no, de ninguno más tampoco, por lo menos de momento) adaptado a mi nivel de redacción actual y ampliado en la medida de lo posible, pero respetando la estructura del episodio original. Cabe destacar que está hecho sin tener en cuenta el prólogo, por lo que las presentacines de los personajes se hacen a lo largo del capítulo en vez de darse por supuestas como antes. Además, he creado una nueva plantilla en Office 2007 para dar una portada y un diseño dignos para el efecto, os dejo una capturilla para que lo veais (click en la imagen para agrandar).

PD: Hay un guiño por lo que pasó ayer A ver si lo notáis xDDD

Y muy pronto, el episodio 112 ;)



Episodio I

La Amenaza Juantasma

E
l sonido de unos zapatos caminando por el pasillo de un frío castillo se hacía más y más fuerte escuchado desde la sala principal, donde un hombre bajito, con el pelo rubio muy corto, la piel clara y unas pocas pecas en las mejillas, esperaba pacientemente, de espaldas a la puerta, con las manos juntas pero moviendo los dedos con nerviosismo. Escuchaba los pasos acercarse y por cada zancada su corazón latía cada vez más rápido. Por un momento se llevó las manos a la cabeza para calmarse. No podía continuar así. Sabía quién era, por qué estaba allí, qué tenía que hacer, y lo importante que era su cometido. Respiró hondo, tragó saliva y en un instante se volvió hacia la puerta para recibir a su invitado mirándole a los ojos.  En ese momento el portón de su despacho se abrió y apareció un hombre vestido con una túnica marrón con capucha, la cual le cubría casi todo el rostro y apenas podías vérsele la boca y la perilla. Nada más verle entrar, una extraña sensación envolvió al hombre que esperaba. Se puso a temblar, aunque consiguió controlarlo poniéndose de brazos cruzados, pero la sensación de que su vida estaba amenazada no fue fácil de disimular.
“¿Eres Peter Griffin, el Presidente de Petoria?” preguntó el encapuchado.
“Sí –dijo conteniendo la respiración– Y tú eres Duckman, ¿no?”
Sus ojos aparecieron un instante al ondearse la capucha con la suave brisa que entraba desde la ventana, y la mirada fría de Duckman atravesó a Peter petrificándolo un instante. El presidente sentía como si la punta de un cuchillo acariciara su cuello y al menor movimiento en falso fuera a ser degollado en un instante. La presión le hacía jadear levemente, pero disimulaba abanicándose aire con una mano fingiendo sentir calor.
“¿Todo va bien?” preguntó el encapuchado.
“¿Eh? – La brisa cesó y la mirada de Duckman se ocultó de nuevo, permitiendo a Peter respirar de nuevo con normalidad – Sí… Sí, sí… Todo va bien… Perfectamente…”
“El Señor Oscuro me envía para terminar con la vida de unos insectos que se hacen llamar caballeros. Necesito que me digas dónde puedo encontrarlos”.
“Has de tener mucho cuidado, Duckman, esos cuatro caballeros son más peligrosos de lo que puedas imaginar, no debes tomarlos a broma. Ellos creen que estoy de su parte, pero mientras sigan con vida mi soberanía no está asegurada”.
“Entiendo, pero con mi poder no habrá ningún problema”.
“Sea así – confirmó Peter – Los caballeros viven en otro castillo al otro lado de la isla, el castillo Slayers, sigue todo recto en dirección sureste y no tardarás en encontrarlos”.
El sicario no dijo nada más. Saltó por la ventana que encontró más cerca, e impulsándose en la pared del castillo, comenzó su viaje.
“Suerte…”susurró.
Mientras tanto, en el castillo Slayers, los caballeros disfrutaban tranquilamente de un día cualquiera sin mayor preocupación. Se apreciaban dos figuras humanas en la piscina, sumergidas hasta el pecho, desnudas, copulando entre gemidos de placer. La figura del hombre tenía agarrada a la mujer por las caderas mientras la penetraba violentamente por detrás y de vez en cuando le magreaba las nalgas.
Un estruendo interrumpió su acto. El muro exterior del castillo estalló hacia dentro precipitando los escombros por los alrededores. Entre el polvo y la humareda, Duckman entró en el jardín caminando sin que la capucha le cubriera. Era un joven de unos 26 años de edad, de estatura media, los ojos claros, pelo corto y castaño, y la perilla le daba un toque malvado. Sin embargo, lo que más sorprendió a los caballero fue su forma de andar, con los pies bastante hacia afuera.
“¡¿Quién eres tú?!” preguntó  el caballero que estaba copulando en la piscina, ahora saliendo de ella mientras se tapaba con una toalla.
“¡Me llamo Duckman y he venido a eliminaros!”
“¡Serás tú el que muera por habernos interrumpido y haberte cargado nuestra fachada! – exclamó el mismo joven, vestido únicamente con una toalla enganchada a la cintura – ¡Yo, Fidel, caballero de la tierra, me encargaré de ti!” exclamó a la vez que agarraba su espada.
“¡¡Detente!! – Exclamó una segunda mujer, que salía del interior del castillo – Desde luego, Fidel, no se te puede dejar solo, estaba dentro preparando el almuerzo, pero el estruendo me llamó la atención. ¿Cuántas veces te he dicho que no debes precipitarte? Eres el caballero más joven y alocado de todos, y si no te controlas ese ímpetu se puede volver contra ti. ¡Yo, Verónica, caballero del viento, estudiaré sus movimientos y sabremos cómo enfrentarlo! Hasta entonces será mejor que te tranquilices un poco”.
“No es fácil tranquilizarse cuando te dejan a medias, Verónica – dijo la joven que copulaba con Fidel mientras se ponía algo de ropa detrás de un árbol – Es cierto que Fidel es muy alocado, pero en parte entiendo su postura. ¡Yo, Isabel, caballero del agua – dijo a la vez que se mostraba ya con algo de ropa puesta – haré que recibas tu castigo!”
 “Parece que queréis que yo de el primer paso, ¡pues vale! Atacaré si es lo que queréis, pero no podréis evitar mi ataque!”
“¡Atentos! ¡Puede hacer cualquier cosa!” gritó Verónica a sus compañeros.
Eternal Rain”.
De pronto, el cielo se cubrió de nubes en unos pocos segundos. Los caballeros notaron un par de gotas sobre sus cabezas, que iban aumentando paulatinamente hasta que una fina lluvia cubrió toda la zona.
“¿Quieres vencernos con esta lluvia de mierda?” preguntó Fidel medio burlándose.
“No te burles de mi Eternal Rain, no se trata de lluvia normal, pues no cesará a menos que yo lo ordene o muera, por lo que lloverá y lloverá sin parar hasta el fin de los tiempos. Primero se inundará vuestro castillo, luego la ciudad, y por último, ¡la isla entera quedará sumergida para siempre junto a todos vosotros! ¡Jajajajaja! ¡Wajajajaja!”
“Entonces es muy fácil hacer que pare” dijo una voz.
“Eres muy arrogante, caballero, eso te costará la vida”.
“Además, – dijo esa misma voz, mientras salía por la puerta del castillo – no hace falta eliminarte para conseguir que pare la lluvia”.
El cuarto caballero hizo su aparición creando una bola de fuego sobre su mano. Acto seguido, la lanzó sobre las nubes y cuando las alcanzó chasqueó los dedos, haciendo estallar la bola, que evaporó las nubes en un instante, dejando un cielo totalmente despejado con un sol radiante.
“Me gusta el calor, y no quiero que fastidies este esplendido día veraniego con nubes y lluvia. ¡Yo, Arturo, caballero del fuego, me ocuparé personalmente de que el sol siempre brille en nuestro castillo!”
“No pongas esa cara de chulo, ¿Por qué has anulado uno de mis ataques ya crees que puedes ganarme?”
Duckman se lanzó hacia Arturo con intenciones hostiles, pero el caballero lo rechazó con un simple puñetazo en la cara que le tiró al suelo, haciéndole rodar varias veces. Al levantarse, Duckman sangraba por la nariz.
“¿Por qué has tardado tanto, Arturo?” le preguntó Fidel.
“Estaba limpiando un poco el castillo, que es bastante grande por cierto, podríais ayudar de vez en cuando en vez de estar todo el día copulando… Por eso cuando escuché el estruendo no vine, ya que no me ayudáis a limpiar, no iba a ayudaros si os cortan el rollo”.
“Te lo tomas todo muy en serio, Arturo – dijo Isabel – Hay que disfrutar más de la vida”.
Mientras hablaban, Duckman puso las manos sobre el suelo y un torrente de agua apareció desde las profundidades impulsándoles hacia el cielo. Una vez arriba, dio una voltereta y se lanzó en picado de nuevo contra el caballero.
“Es muy fácil disfrutar de la vida cuando hay otro haciéndote las tareas domésticas”.
Arturo saltó y empezó a dar una voltereta hacia atrás mientras su enemigo se acercaba, terminando golpeándole la cabeza de chilena como si de un balón se tratase, y mandándole directo hacia la piscina, donde se estrelló de cabeza contra el fondo, haciendo aparecer una estela roja en el agua.
“De medio acuático, a medio acuático” dijo el caballero al pisar el suelo.
“Ten cuidado, te vas a cargar la piscina” dijo Isabel.
Duckman asomó un brazo sobre la superficie del agua para agarrarse al bordillo de la piscina y al apoyarse Fidel le clavó su espada en la mano. Intentó sacar la cabeza para gritar pero el caballero se lo impidió pisándole la cabeza, obligándole a mantenerse bajo el agua.
“¿Qué? ¿Te gusta nuestra piscina? – Preguntó mientras veía como salían burbujas alrededor de su cabeza – Disfrútala porque será lo último que hagas”.
“¡Cuidado Fidel!” Gritó Arturo.
Duckman sacó el otro brazo y agarró al caballero de la tierra por la pierna que le pisaba, tiró con fuerza y le arrojó a la piscina, consiguiendo que se diera un planchazo en la espalda y que la toalla se desprendiese de su cintura, terminando cayendo sobre su cabeza.
“¿Ves? – Dijo Verónica – A eso me refería con lo de que eres demasiado impulsivo y alocado”.
“Lo… Lo tendré en cuenta” balbuceó Fidel mientras se retorcía de dolor en el agua.
Duckman aprovechó la ocasión para quitar la espada que Fidel había incrustado en su mano y salir de la piscina jadeando y recuperando el aliento poco a poco.
“Vale… Parece que lo que me han contado de vosotros no sólo era cierto, sino que además se quedaba corto. Siendo así, Mizu Bunshin no Jutsu[1]
Varios clones de Duckman aparecieron a su alrededor, abalanzándose contra los cuatro caballeros al instante.
“No son ilusiones, ¡son cuerpos reales! Ha multiplicado su poder de ataque, ¡ya no podemos hacer nada! – Exclamó Fidel mientras se tapaba las vergüenzas con otra toalla – Debimos haber acabado con él cuando tuvimos la oportunidad”.
“¿Ahora te vas a echar atrás? Cálmate – le dijo Verónica – Aunque no sean ilusiones, podremos destruirlos con facilidad. Tu inexperiencia te ciega, confía en mí y ataca, ¡no resultarás perdedor!”
“Está bien, no tengo motivos para no creerte”.
Con cuidado de que la toalla no se soltase de nuevo, Fidel cogió su espada y salió al encuentro del Duckman más cercano. Con un corte suave pero preciso, logró cortar su cuerpo por la mitad. El cuerpo del clon se convirtió en agua al perder la energía que le daba forma sirvió para regar el césped.
“¡¿Cómo has podido?!” exclamó Duckman sorprendido.
“Ha sido muy fácil – explicó Verónica – Todo se basa en tener un poco de conocimiento. Tu Mizu Bunshin no Jutsu es una técnica que consiste en crear clones usando el agua como materia prima, pero aunque esas copias sean reales, sólo tienen una décima parte de la fuerza total del individuo, por eso tu clon no tenía nada que hacer contra Fidel”.
“¡Aun así ganaré! ¡Crearé clones y clones para desgastaros y que caigáis rendidos de agotamiento!”
“¿No te lo he dicho antes? Cada clon tiene una décima parte del poder del individuo, traducido, cuando creas un clon, tú técnica te obliga a darle la décima parte de tu energía, ¡reduciendo el número de copas a nueve!”
“O a diez, siempre que aceptes caer inconsciente por falta de energías, pero eso ya lo dejamos a tu elección” añadió Isabel.
Acorralado, Duckman realizó el máximo número de copias, se mezcló entre ellas y se lanzó al ataque.
“Podéis decir lo que queráis, pero si no encontráis el original entre todos, ¡nunca ganaréis!” gritaron todos los Duckman a coro.
Las copias iniciaron el ataque, pero cuando los caballeros se disponían a destruirlas, esquivaban los ataques y se retiraban unos metros para volver a mezclarse con el resto en una casi perfecta maniobra de distracción.
“Nos está vacilando – dijo Isabel – Quiere escapar”.
“Si no encontramos pronto el original lo conseguirá” se quejaba Fidel.
“Ha sido divertido caballeros, pero he de irme – pensaba Duckman – Pero no os confiéis, volveré y acabaré con todos vosotros”.
“¡Lo encontré! – Exclamó Arturo – Ya sé… ¡cuál es el real!”
El caballero se lanzó a toda velocidad contra un Duckman en concreto, desenvainó su espada y se la clavó en un pie, atravesando su zapato, evitando así que pudiera seguir mezclándose.
“¿Cómo…? ¿Cómo lo supiste?”
“Aquél que atacó menos porque temía por sí mismo. Cuanto más nos atacabas, más destacaba uno de vosotros. ¡Deprisa! – Gritó a sus compañeros – ¡Acabad con los demás!”
“¡Sí!” exclamaron los tres a la vez y se lanzaron contra las copias que quedaban, ahora confusas por la incapacidad de su ser original.
Arturo extrajo su espada del pie de Duckman y se retiró para dejar paso a Fidel, que preparaba el golpe final.
“¡No! ¡Mis clones!” exclamó al ver cómo Isabel destruía al último.
“¡No tienes nada que hacer! – Gritó Fidel mientras clavaba su espada en el suelo – ¡¡¡Do Ryu Sen[2]!!!”
Sacó la espada del suelo haciendo un movimiento de abajo a arriba y creó una grieta que se iba extendiendo según se acercaba a Duckman, logrando finalmente que se precipitara por el abismo dando un último grito, mezcla de odio y de dolor moral por el hecho de haber sido derrotado.


[1] Técnica de las Replicaciones de Agua
[2] Ráfaga del Dragón de Tierra

2 comentarios:

Jon dijo...

A que se debe que hagas un remake??espero que todo te vaya bien y que sigas con ilusion por seguir escribiendo los caballeros, por cierto si vas a hacer un remake de algun otro capitulo yo lo haria de los 6 primeros que fueron los que nos dabas a leer en clase para engancharnos a la historia(es una sugerencia nada mas)
Un saludo a todos

DLG dijo...

La misma pregunta que realiza Jon debo realizarla yo. ¿A qué se debe un remake? No es que me importe, ya que es tu historia, no la nuestra, pero ya sabes que a mi los remakes... no soy muy amigo de ellos la verdad xD. Se nota el nivel, eso es verdad, esta mejor escrito... pero... el primero tenía ese algo que lo hacía especial... ahora este es como... un poco artificial, no tiene esa esencia del primer episodio.

Es evidente que cada episodio tiene su esencia y todos los capitulos una esencia general, pero intentar que el remake tenga la misma esencia que el principio... Conmigo no la has canseguido. Puede ser que hayas escrito este remake debido a algún nuevo lector y seguro que para él tendrá toda la esencia... pero para los de la vieja escuela es solo un mero relato que no consigue llenar, ni transmitir como lo hizo el capitulo I original...

¿la caida de un Dios? No lo creo, solo es un remake falto de toda esencia