domingo, 1 de julio de 2012

Episodio CXXXVI

Echando la vista atrás, cuando fue la otra Euro, la Euro08, iba por el episodio 67. Teniedo en cuenta que llevo 7-8 años en esto, dependiendo de desde donde se empiece a contar, y ahora voy por el episodio 136, que es más del doble de 67, no parece que lo haya hecho tan mal xD Pero cuando el Mundial iba por el ep 112, y eso ya no suena tan bien. Pero bueno, ya no hay exámenes ni mujeres de por medio y tocar terminar este volumen de una vez.

Bueno, me bajo a ver el partido, no como la otra vez que cuando publiqué ya habíamos ganado. Ya hablaremos del resultado en el 137.

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Episodio 


CXXXVI


H
ubo un momento de respiro. Todos se quedaron tirados en el suelo, recuperándose, dejando a Arturo donde estaba. Allí sentados, Pamela hizo un comentario inocente.

“Gabriel, tú debes ser muy fuerte. Detuviste el ataque de Arturo y hasta conseguiste lanzarle fuera del perímetro”.

El resto de los presentes giraron la cabeza rápidamente hacia el caballero, pues debido a tensión del momento, ninguno se había parado a pensar en eso.

“¡Es cierto! – Exclamó Shinkan – ¿Cómo lo hiciste?”

“Sí, ¿cómo?” preguntó también JesuCristo.

“Pura suerte” fue lo único que respondió el caballero, que había regresado a su estado normal hace un buen rato.

“Ya, claro… Suerte… – pensaba Peter – ¿Qué es lo que escondes realmente, Gabriel?”

“¡Mirad! ¡Arturo está despertando!” exclamo el caballero de la rosa, ávido porque la atención recayera sobre otro.

Gabriel consiguió su objetivo. Todos se acercaron a Arturo tímidamente, pues aún tenían demasiado fresco el recuerdo de su ataque indiscriminado. El caballero del fuego, que se iba despertando poco a poco y parecía algo confuso, fue mitigando ese temor sin querer, hasta que cuando se dio cuenta miró a su alrededor y todos le rodeaban.

“¿Qué ha pasado?” fue lo único que preguntó.

“Así que, de nuevo, tampoco te acuerdas…” dijo Gabriel.

Arturo terminó de levantarse y tan solo negó con la cabeza.

“Te lo contaremos, tal vez eso ayude a tu entrenamiento – le dijo Peter – Pero mientras tanto será mejor que te cure esas heridas que te ha causado antes JesuCristro. Recuerda que aunque no te dolieran, eran de verdad”.

“¡Es innecesario!” interrumpió Shawn.

“¿Por qué dices eso? – Continuó Peter – Tiene derecho a saberlo”.

“Que tenga derecho o no es algo que a mí me sin cuidado. Tan sólo he dicho que es innecesario de cara al entrenamiento. Si queréis se lo contáis luego, pero ahora debemos continuar”.

“¿Quieres decir que las cosas han salido como tú querías?” preguntó JesuCristo.

“Eso te lo diré ahora – se dirigió al caballero – Arturo, ¿qué es lo último que recuerdas?”

“Pues… Recuerdo… Estaba enfrentándome a JesuCristo… No conseguía ganar… Los demás recibían mi dolor… Estaba muy atormentado, y a la vez furioso y lleno de rabia. Después exploté y ya no recuerdo nada más”.

“¿Entonces tienes en tu mente la sensación de justo antes de transformarte?”

“Sí, claramente”.

“Perfecto. La segunda fase de tu entrenamiento ha terminado”.

“¡¿Cómo?!” exclamaron varios de los presentes.

“Trataré de explicarlo. Hasta ahora, lo que importaba era que te transformaras en SuperGuerrero para batir a tu enemigo. Sin embargo, aquí lo que nos interesa no es la transformación, sino el cómo la logras, que como ya dijimos antes, es a través de una sensación de impotencia causada al ver sufrir a los demás y no poder ayudarles. La idea era que retransmitieras esa sensación para tener un recuerdo fresco de ella y aprender a transformarte a decisión tuya”.

“¿Entonces ya hemos terminado? – Preguntó Pamela – ¿Ya no tendremos que recibir su dolor?”

“De él depende, pequeña. Ha terminado la segunda fase de tu entrenamiento, pero ahora empieza la tercera. Tienes que recrear en tu mente toda la impotencia y desesperación que sentías hace unos minutos para engañar a tu cerebro y poder transformarte. Si lo consigues, es bastante probable que no pierdas el juicio al llevar a cabo el cambio”.

“¿Y qué pasa si no lo consigo?”

“En ese caso tendremos que repetir el entrenamiento anterior para forzar una nueva transformación hasta que seas capaz de reproducir los sentimientos necesarios para realizarla. Seguro que saber esto te ayudará a que lo consigas, ¿verdad?”.

“Mmmm… Tal vez…” balbuceó mientras veía que de nuevo tenía la responsabilidad del dolor de los demás en sus manos.

“Yo confío en ti, caballero” le dijo Shinkan sinceramente, aunque también temiendo que tuviera que pasar de nuevo por todo aquel dolor.

“Sí, ¡tú puedes!” le animó también Pamela.
“Tan sólo se trata de recordar, no puede ser tan difícil” le dijo Gabriel.

“Y si no lo consigues no te preocupes, puedo hacer el Cross Sacrifice tantas veces como sea necesario” le dijo JesuCristo.

“¿Quieres que invoque algún muerto importante para ti para que te ayude? – le sugirió Hilda – Con Jonyo funcionó muy bien”.

“No, de verdad, muchas gracias” la rechazó amablemente.

Estaba todavía algo asustado, y sabía que de nuevo tenía una gran responsabilidad cargando sobre sus hombros. Sin embargo, sentir el apoyo de los que estaban a su alrededor fue motivo suficiente para apaciguar su miedo.

“Está bien, ¡lo haré! ¿Cuándo empezamos?”

“Ya hemos empezado” le contestó Shawn.

Un nuevo grito del caballero del rayo sacudió la playa, espantando a las gaviotas junto con la explosión. Jonyo había recibido ya varios impactos continuados y cada vez le costaba más trabajo levantarse del suelo.

“Player Life Point… 30%” dijo la voz autómata de la armadura por el altavoz exterior.

“Maldita maquinita… Se podría callar…” opinó Jonyo, aún tirado en el suelo.

“Tan sólo está indicándote que te queda el 30% de tus energías. Si no haces algo pronto morirás, Jonyo”.

“Je… ¿el 30%? – Repetía mientras se levantaba poco a poco – Creo que tu cacharro me subestima, Seagram…”

“Demuéstrale a él que se equivoca, no a mí”.

Dos bombas se elevaron a propulsión. Una a cada lado del caballero, y comenzaron el trayecto hacia su objetivo.

“Vale… Ya me he llevado unas cuantas hostias, es hora de tomarse esto en serio. Con este trasto encima no me puedo mover bien, así que tengo que utilizar todas mis fuerzas en cada movimiento…”

Cerró los ojos, se concentró y empezó a cargar energía. Espero hasta el último instante, cuando las bombas ya se disponían a engancharle con sus patas. Fue entonces cuando saltó y sin problemas evitó las dos bombas, que explotaron al chocar entre sí.

“¡Sí, joder! – exclamó a la vez que apretaba el puño en señal de victoria – ¡Lo conseguí!”

“No te relajes” le advirtió Seagram.
Una tercera bomba apareció por detrás y se aferró al casco. El caballero trató de quitársela pero la bomba explotó antes siquiera de que tuviese la oportunidad de agarrarla. El caballero cayó al suelo de cabeza y se quedó tendido en la arena unos segundos.

“Piiiiiii… – escuchaba en su interior – Joder, me pita el oído por culpa de la explosión… Parece que no puedo tomarme ni un segundo de respiro…”

Consiguió levantarse, mientras, nuevas bombas comenzaron a elevarse en el aire. El caballero no perdió tiempo y empezó a cargar energía hasta el punto que, en esta ocasión, una suave aura blanca rodeaba su cuerpo y la armadura.

“¡Vamos! ¡Venid!” le exclamó a las bombas, como si fueran seres vivos.

Ahora tres bombas fueron hacia él, una por delante, una por detrás y la tercera desde arriba, cerrándole el paso al cielo.

La primera que llegó fue la que venía desde atrás, que la evitó agachándose. Después tuvo que hacer un esfuerzo titánico por ponerse de nuevo en pie y salió corriendo para evitar la bomba que venía desde arriba, a la vez que se aproximaba inexorablemente a la tercera bomba, que iba de frente hacia él, pero al haberse liberado de la que le amenazaba desde el cielo, ya pudo librarse de ella con un simple salto.

Sin embargo, ninguna de las tres bombas estalló ni se estrelló con nada, por tanto corrigieron su trayectoria rápidamente y volvieron contra el caballero, todas a la vez.

“Vale, es como si no hubiera hecho nada… Aunque bueno, ahora las tres vienen desde la misma dirección, será más fácil, pero así no conseguiré nada, seguirán viniendo y viniendo hasta cogerme…”

“Si estás pensando en cómo hacer que se estrellen – le dijo Seagram – pierdes el tiempo. Tengo bombas de sobra para tu entrenamiento, aunque acabes con todas sacaré más hasta que cumplas tu objetivo”.

“Entonces… ¿hasta cuándo piensa tenerme aquí?” pensó el caballero.

Las bombas ya estaban muy cerca de él, pero en vez de salir huyendo, corrió hacia ellas, derrapó como estuviera haciendo una entrada de futbol, y pasó por debajo, evitándolas de nuevo.

“Así no voy a ninguna parte – pensó al verlas volver otra vez – Además, el suelo limita mis movimientos. Estaría mejor en el aire, pero… ¿Conseguiré mantener el vuelvo con este armatoste?”

Cargó energía durante unos cuantos segundos y comenzó a elevarse poco a poco. Iba subiendo lentamente, y además, cada vez que ascendía, le requería un mayor consumo de energía; no obstante, se mantenía a flote.

“Ngh… – se quejaba para sus adentros – Cuesta tanto como me imaginaba… Pero al menos estoy en el aire…”

Siguiendo su posición, todas las bombas que quedaban en el suelo activaron su propulsión y se elevaron con él, perfeccionando su área de alcance. Si antes, al estar en el suelo, cubrían un área con forma circular, ahora, en el aire, al ganar una nueva dimensión al perder la limitación del suelo, el área que cubrían formaba una esfera.

“Las bombas también han ascendido, como suponía, pero ya volaban antes cuando yo estaba en el suelo, así que eso no cambia, ¡ahora estamos en igualdad de condiciones! ¡Os estoy esperando!”

La cruzada del caballero del hielo contra su terrible destino empezaba a tocar a su fin. Ignorando las últimas palabras de su adversario, el caballero e acercó al agujero por el que había caído su arma al fondo del mar. Posó su mano en el agua, y creó una serpiente de hielo que avanzó por las profundidades hasta alcanzar la espada y devolverla a la superficie, a los pies del caballero, que la recogió y la empuñó con intención de continuar. Sin embargo, a los pocos segundos volvió a desprenderse de sus manos sin que pudiera hacer nada por remediarlo.

“¿Por qué no te rindes y dejas de hacer el ridículo? Antes de todo esto hasta te tenía algo de respeto”.

“¿Y tú por qué no te callas?”

Reik permaneció atento a sus manos, y en cuanto se materializaron, rápidamente recogió su espada y la metió en la vaina.

“Si sólo tengo unos segundos… Será mejor que guarde mi espada para utilizarlos cuando sean necesarios…”

También aprovechó para encenderse un cigarro antes de que perdiera el uso de sus manos de nuevo.

“Guardas tu espada y te pones a fumar… Sabes que no conoces el verdadero poder de tu elemento y ya que vas a morir te das un último homenaje, ¿no presumías de determinación?”

Después de un par de caladas, se quedó el cigarro en la boca y se puso en posición de combate, sin desenfundar su espada.

“Ya te lo dije antes… – detuvo un segundo sus palabras para expulsar el humo del tabaco – No importa lo que digas, no mermarás mi determinación. Y además, ¡te voy a demostrar que conozco mi elemento mejor que nadie!”

De pronto, posó su mano sobre todas las zonas heridas de su cuerpo y les aplicó una severa dosis de hielo, creando un tapón gélido que evitaba que saliera la sangre y además impedía que se infectara la herida.

“Brrrrrr… – se resentía el caballero de su propio poder – Ahora ya estoy listo”.

Reik tomó la iniciativa y se lanzó al combate. El espectro le esperaba con una sonrisa malévola dibujada en su rostro. El caballero cargó un puñetazo, e instintivamente, el espectro hizo lo mismo, pero al chocar los puños, Reik se convirtió en una estatua de hielo que el golpe del espectro rompió el pedazos.

“¿Un clon de hielo? Era de esperar que utilices técnicas no ensayadas para sorprenderme, pero eso no te dará la victoria”.

De repente, cuatro Reiks aparecieron en el aire, cada uno aproximándose desde un punto marginal, con la mano agarrando la empuñadura de la espada preparados para atacar.

“¿Cómo has podido moverte tan rápido con tantas heridas?”

“¿No lo viste? – contestaron los cuatro a la vez, para impedir que reconociera al real – Puse hielo sobre todas mis heridas. El contacto con el hielo de manera prolongada elimina la sensibilidad, y con ello, también el dolor. Ahora, ¡muere!”

“¡Te olvidas de una cosa! ¡Yo soy tú! ¡Por tanto sé cuál es el verdadero!”

“No me falles ahora, cuerpo” pensó el caballero justo cuando agarró la empuñadura para asestar el corte.

Los cuatro Reiks desenvainaron a la vez para realizar el espadazo. El espectro hizo lo mismo, analizó durante un instante a los cuatro y atacó a uno de ellos. Sus espadas chocaron, e inmediatamente ese clon se convirtió en una estatua de hielo que el espectro cortó de un tajo.

“¡He fallado! ¿Cómo es posible?”

“¡Se acabó!”

El verdadero Reik estaba justo a su lado, con la espada ya desenvainada y de camino al cuello del espectro. Ya no le daba tiempo a contraatacar, ni siquiera instintivamente, sólo podía ver cómo la espada se acercaba inexorablemente a su yugular. En el último instante, Reik perdió la consistencia de su cuerpo, y la espada salió disparada de sus manos dando vueltas. Rodeó la cabeza del espectro pero no le alcanzó, y finalmente quedó tirada en el hielo.

“No…” se lamentó el caballero.

Empezó a fallarle el resto del cuerpo. Cayó al suelo de repente, cuando una de sus piernas empezó a transparentarse y no pudo seguir manteniéndose en pie. Después

“Si no hubiera sido porque se le ha acabado el tiempo, habría perdido – pensó el espectro, mirando fijamente la espada que podría haber acabado con su existencia – Si tan solo hubiera sido un segundo antes… Bueno, eso ya da igual. La suerte es una parte de la victoria, y he ganado yo”.

El caballero del hielo estaba en el suelo retorciéndose después de haber fallado su ataque. El espectro se le acercó vio su estado. Ya no sólo las manos, ahora todo  su cuerpo se volvía transparente durante un lapsus de escasos segundos para después volver a la normalidad.

“Podría rematarte ahora mismo, pero al haber sido los dos una vez, ahora siento lástima de ti. Te dejaré ahí, total, muy pronto te convertirás en alguien que no existe”.

“¿Cómo? ¿Qué… has dicho? – Aquellas palabras habían producido algún tipo de reacción en el caballero – Que no existe… ¡Que no existe! ¡Claro! ¡Se trataba de eso!”

Reunió sus últimas fuerzas y consiguió ponerse de pie de nuevo para un último intento.

“¡Ahora sé lo que tengo que hacer! ¡Todo ha acabado para ti! ¡Disfruta de mi nueva técnica!”


Curiosidades!!!


Pobre Reik, le está pasando lo mismo que a Beat en The World Ends With You o que a Marty McFly en Regreso al Futuro 1

2 comentarios:

Jon dijo...

Ya se esperaba con ansia este capítulo después de tanto tiempo, aunque por causas más que justificadas como el final de carrera, por cierto¿que tal has acabado?

ya no hay exámenes ni mujeres de por medio y tocar terminar este volumen de una vez.
(toca terminar)
pues debido a tensión del momento, ninguno se había parado a pensar en eso.(a la tensión)
“Que tenga derecho o no es algo que a mí me sin cuidado. ( me es sin cuidado)
derrapó como estuviera haciendo una entrada de futbol, y pasó por debajo, evitándolas de nuevo(como si estuviera)
Ignorando las últimas palabras de su adversario, el caballero e acercó al agujero (se acercó)

Un saludo a todos.

Mana_Rubén dijo...

Joder tio te has superado a ti mismo esta vez xD Me has corregido hasta en la introducción jajaja

No me he licenciado, me quedan 2, pero cumplo los requisitos para pedir la convocatoria extraordinaria, que me evalúan de las anuales enteras en diciembres y así no tengo que perder todo el año.

El domingo el 137!!