domingo, 15 de febrero de 2009

Episodio LXXXII

Vale, quería que esta semana saliera el capítulo a primera hora y no a última, pero ha sido imposible, salí de mi último examen el viernes a las 20:30 y ayer tuve que enviar varios correos, MP de foros, MP de eBay, lo que se llama trabajo pendiente, y aún tengo que hacer el reportaje del concierto de Discípulos de Salieri del día 30, y el reportaje This is Spain.... así que perdonad porque esta semana el capítulo es excesivamente pequeño... pero la semana que viene ya saldrá a primera hora!!! (En serio...) También he arreglado la función de corrección que me había cargado (no me marcaba las palabras mal subrayándolas en rojo) así que esta semana espero nuestro lector y colaborador Jonyo note que tiene menos trabajo ;)

PD: El mapita ese que he puesto no me termina de convecer, solo te localiza las visitas del día, yo prefiero que te ponga las acumuladas, que cuando entré un Australiano sin querer que salga ahí y se quede, y que si en una zona entran mucho que el punto sea más grande, pero parece que no, así que tiene los días contados...

Título: Shinning Rain

Tamaño: 6'3

Dedicado a: N/A


Episodio



LXXXII

U

n fuerte temblor sacudió toda la isla. En aquél momento, todos los habitantes de Azeroth miraban hacia el mismo punto, hacia la cúpula de energía que se había levantado en Tolbi, y que podía verse desde casi cualquier punto de la isla. Desde la cima de la montaña, todo el clan ShadowMoon expresaba su respeto mirando hacia la cúpula con una mano en el corazón y en silencio. En Midgar, antes de que llegara el sonido del temblor, los caballeros se exaltaron de golpe y en su rostro se reflejo el terror.

“¿Qué os pasa de repente?” les preguntó el sacerdote al verles con esa cara.

“De repente ha aparecido una gran energía – explicó el caballero de la rosa – Y un instante después han desaparecido un montón de energías pequeñas”.

En ese momento el temblor llegó hasta el pueblo, sacudiendo todo con fuerza. Los caballeros se giraron y fue entonces cuando descubrieron la cúpula de energía a lo lejos.

“Lo ha hecho... – dijo Fidel – Tal y como predije”.

“Que poder... – dijo la pequeña – Tengo miedo”.

“Por lo que veo, hasta el honorable caballero del fuego tiene un lado oscuro” dijo JesuCristo.

“No es él, ya te lo hemos dicho – dijo Jonyo – Es esa forma. La última vez venció a su oponente de tres golpes, pero en realidad fueron dos golpes y una puñalada”.

“¿Una puñalada?”

“Sí. Le dio un puñetazo y le hizo un corte en el pecho, esos fueron los dos golpes. Pero el tercer golpe fue pisarle la herida que le acababa de hacer con la espada, una actitud bastante rastrera”.

“¡Vayamos! – Exclamó el sacerdote – ¡Puede que aún podamos hacer algo para calmarle!”

“¿Es que no ves esa cúpula? – Insistió Fidel – El daño ya está hecho. Para cuando llegáramos, ya solo quedarían cadáveres. Peter está con él ahora mismo. Confiemos en él para que lo devuelva a la normalidad”.

Todo el grupo se quedó mirando a la cúpula, con un rostro de preocupación.

En Tolbi, la cúpula de energía se disipó, dejando una nube de polvo y arena a su paso. No tardaron en distinguirse un montón de siluetas diseminadas por todo el lugar y una única figura en el centro. El caballero del fuego estaba levitando, y bajo sus pies se descubrió un enorme socavón donde estaban desperdigados los cuerpos inanimados de los habitantes de Tolbi, así como sus tiendas de campaña y los pocos animales que vivían con ellos. Peter seguía agarrado al caballero de la cintura, a punto caer, cuando se le desprendieron las manos y se precipitó hacia el vacío. De pronto, notó que le agarraban impidiendo su caída.

“Por eso te dije que te agarraras...”

“La energía liberada ha creado un profundo socavón en el suelo y aún así nosotros ni nos hemos movido. Ni siquiera me he dado cuenta de cuando he dejado de tener el suelo bajo mis pies”.

Arturo comenzó a descender poco a poco, mientras terminaba de disiparse el polvo y la arena. El presidente vio entonces con más claridad el resultado del ataque. No se escuchaba más sonido que el del viento acariciando la zona. Había niños tumbados boca abajo sin que presentaran signos vitales, mujeres tiradas boca arriba con los ojos semiabiertos y en blanco, ancianos semienterrados en la arena con malformaciones en los brazos o en las piernas, hombres con parte de su propia tienda de campaña sobre ellos, con los mástiles de madera de las mismas atravesándoles una pierna y la palma de las manos, camellos que ya no serían capaces de levantarse y el horror en los ojos de Peter.

“Que masacre... Y yo soy el responsable...”

Al pisar tierra cayó de rodillas y empezó a llorar, dando puñetazos a la arena. El caballero del fuego vio que algunas personas aún se movían o tenían espasmos en alguna parte de su cuerpo.

“Muchos siguen vivos. Parece que al final fui demasiado amable”.

El caballero concentró de nuevo energía con la intención de hacer un segundo ataque. Peter le vio y le agarró del brazo para detenerle.

“Aún se mueven. Voy a rematarlos. Déjame hacerlo.”

“¡No!”

“Esta gente te secuestró, te torturó, tienes un dedo roto, varias heridas, incluso quemaduras, ¿y aún así les defiendes?”

“Ya basta... – sollozó – No quiero ver más destrucción. Mucha gente inocente ha muerto ya hoy. Matando más no vamos a solucionar nada. No quiero causar más daño del que ya he hecho creando esa barrera. No quiero que muera nadie más. No me importa lo que hayan hecho... Por favor... Ya basta”.

El aura que rodeaba al caballero del fuego se fue apagando paulatinamente, su cabello y sus ojos volvieron a la normalidad, así como su personalidad.

“Que bien que hayas vuelto” dijo el presidente.

“Vámonos, Peter. Nos están esperando”.

“Aún no. No podemos dejar esto así. Tenemos que ayudar a esta gente”.

“No podemos hacer nada. Son demasiados. Estás demasiado cansado para curarlos a todos de uno en uno, y aunque lo hicieran, volverían a por ti en cuanto estuvieran curados”.

“Aún puedo hacer una cosa – dijo mientras se curaba a sí mismo – Pero necesito tu ayuda”.

“Dime que tengo que hacer”.

“Alza el brazo y extiende tu mano, cuando yo te de la señal, haz como si fueras a lanzar una onda”.

“¿Cómo? Creía que lo que no querías era causar más daño”.

“Confía en mí y haz lo que te digo”.

“Está bien. Tú mandas”.

El caballero del fuego alzó el brazo y comenzó a concentrar energía. Peter junto las palmas de sus manos e hizo lo mismo. Un aura blanca le rodeó. Después separo las palmas de sus manos y concentró toda esa aura que rodeaba su cuerpo en su mano derecha.

“¿Qué está haciendo?” pensó Arturo.

“Esta es una técnica de emergencia, que permite curar a un gran número de gente a la misma vez, pero consume mucha energía. Es posible que me desmaye al utilizarla, y acorta mi tiempo de vida, pero no tengo otra alternativa”.

“Si es tan peligroso, no lo hagas”.

“Ya no hay vuelta atrás, ¡prepárate!”

El presidente posó la mano en la que había acumulado toda esa energía en el pecho de Arturo y el aura se traspasó al caballero del fuego.

“¡Stardust Healing Intensification! ¡Ahora Arturo!”

El caballero cerró los ojos y lanzó la onda tal y como se le había indicado, sólo que en vez de salir una onda de energía, aparecieron un montón de partículas blancas brillantes que salieron disparadas hacia el cielo y una vez allí comenzaron a dispersarse por toda la zona según caían.

“Parece...”

“Sí. Polvo de estrellas. Por eso se llama así la técnica. Para utilizar esta técnica siempre necesito ayuda, pues yo no dispongo de la suficiente energía para dispersar el polvo de estrellas en un área tan grande. En Petoria teníamos un acumulador de energía para estos casos, pero transfiriendo mi energía curativa a otra persona con suficiente poder, produzco el mismo efecto”.

“Es precioso...”

El caballero del fuego observaba el fenómeno con atención, como si fuera una nieve brillante que iluminaba el suelo al caer. También se dio cuenta de que al caer sobre un cuerpo, se introducían en su interior. Quiso investigar más y movió la cabeza para acercarse a un cuerpo que había cerca.

“Mantente – le impidió Peter – Tardarán varias horas en curarlos del todo, por eso tengo que dispersar tantas partículas como mi propia energía me permita. Hasta que yo no caiga, no debes moverte”.

El caballero corrigió su postura y continuó emitiendo energía, mientras veía como Peter iba cayendo cada vez más. Primero se les doblaron las rodillas y el codo, pero seguía con la mano sobre el pecho de Arturo. Después empezó a bajar la cabeza y así se quedó durante un rato, con la vista al suelo.

“Peter, ¿estás bien?”

De pronto el aura que Peter le estaba transmitiendo desapareció, pero él seguía en pie, con la mano posada en su pecho, y la mirada cabizbaja.

“¿Ya es suficiente?”

El presidente no contestó. Arturo se preocupó y le levantó la cabeza, descubriendo que tenía los ojos cerrados.

“Sus ganas de continuar eran tan fuertes que se ha quedado inconsciente de pie... Descansa, amigo mío... Te lo has ganado...”

Bill había terminado de cultivar tanto su terreno como el de la princesa, que seguía tomando el sol y acariciando a Llama Negra de vez en cuando. Se acercó el joven a acariciar a su propio perro cuando la princesa, tapándose la nariz, le impidió seguir avanzando.

“No te acerques, Bill, que hueles muy mal. Anda, ve a darte una ducha, que cualquiera que te vea...”

“Es lo normal después de haber estado tanto trabajando...”

“Pues eso, vete a duchar, anda. Venga, vamos, ya estás tardando”.

“Sólo quiero acariciar a mi perro”.

“Ya, pero Llama Negra está aquí muy tranquilito conmigo, ¿no crees? Si quisiera irse contigo, lo habría hecho.

“Claro... – desistió – Debí haberlo pensado antes, disculpa. Me iré a duchar...” dijo y caminó cabizbajo hacia una caseta cercana.

Jonyo, Gabriel y Fidel, acompañados de JesuCristo, Shinkan y Pamela, continuaban mirando hacia Tolbi, a la espera de noticias. De pronto, Pamela vio un destello igual al que apareció cuando Arturo se marchó volando.

“Creo que ya vienen” dijo la pequeña ajustando sus gafas.

En efecto, en la lejanía, Arturo apareció volando con Peter tumbado sobre su espalda, aún desmayado.

“¡Ha vuelto a la normalidad!” exclamó Jonyo.

“Menos mal...”

El caballero del fuego pisó tierra en medio del círculo que formaban sus compañeros.

“Ya os dije que conmigo era más que suficiente” dijo orgulloso.

“Bueno, no te crezcas tanto y dinos qué ha pasado – le preguntó Jonyo – ¿Qué le ha pasado a Peter?”

“Tal y como creíamos, él había sido secuestrado. Cuando llegué lo habían torturado con quien sabe que propósito. No pregunté, ataqué directamente, y parece que me pasé un poco. Destruí todo el lugar”.

“Entonces esa cúpula de antes...” dijo el sacerdote.

“Sí, era yo”.

“¿Eso quiere decir que los mataste a todos?” preguntó JesuCristo.

“No. De hecho, después Peter realizó una técnica de curación en masa que consumió todas sus fuerzas, por eso está inconsciente”.

“Me alegro mucho. Ahora que ya estáis todos, marcharos de aquí” dijo JesuCristo y se volvió hacia Midgar.

“No cambiará nunca...” dijo Gabriel.

“Pero esta vez... Vamos a hacerle caso, porque tenemos una barrera que destruir” dijo Arturo.

“¿Qué? ¿Quieres destruir la barrera sin esperar a que Peter despierte y nos diga como hacerlo?” preguntó Fidel.

“Sí. Precisamente por eso. Peter ya ha sufrido bastante por esa barrera. Si cuando despierte la encuentra hecha pedazos, es posible que su sentimiento de culpa, al menos, se reduzca”.

“Sería un buen regalo de despedida – comentó Jonyo – ¡Vale! ¡Yo la destruiré con un rayo!”

“No si antes lanzo una de mis rosas” dijo Gabriel.

“Ese es el espíritu – dijo Arturo – Pero os aseguro que no es tan sencillo como parece. Yo ya lo he intentado”.

“Pero ahora contarás con la fuerza de todos los caballeros apoyándote” dijo Fidel.

“Eeeeeeehhh – dijo Pamela, tratando de llamar la atención – ¿Puedo ir?”

“Bueno... Necesitamos a alguien q se encargue de Peter hasta que despierte – le dijo el caballero del rayo – Si te ves capaz, podríamos considerarlo”.

“¡Dalo por hecho!” exclamó la pequeña sonriendo.

“Mucha suerte en vuestra empresa, caballeros. Rezaré por vosotros desde aquí – les dijo el sacerdote – Espero que tengáis éxito y que todos podamos recoger los restos de nuestra cultura muy pronto”.

“Lo tendremos – aseveró el caballero – Ahora... ¡vámonos!”.

“Os dejaré unos chocobos, acompañadme” les ofreció el sacerdote.

“Creo que ya no nos harán falta – dijo Gabriel – ¿verdad, compañeros?”

“No. Yo también creo que no” dijo Fidel.

En un instante y sin decir una sola palabra más, Arturo salió volando con Peter a cuestas. Jonyo agarró a Pamela de un brazo y salió volando, pillando a la pequeña tan de sorpresa que casi se le caen las gafas. Fidel y Gabriel salieron los últimos, despidiéndose de Shinkan con la mano.

“Jejeje – reía el viejo encendiendo un puro a su salud – La juventud se abre camino”.

Bill, ya duchado y aseado, como de costumbre, salió de la caseta, donde su perro le esperaba para lamerle las manos y darle la bienvenida. Fuera estaba atardeciendo y la princesa aguardaba su llegada con una sonrisa.

“¿Nos vamos?”

“Sí” dijo devolviéndole la sonrisa y los dos comenzaron a caminar.

De pronto ambos notaron algo extraño y se detuvieron. Incluso el perro se asustó y se escondió detrás de su amo, temblando.

“Encontrarte ha resultado muy molesto – dijo una voz – No me gustaría que te fueras ahora que por fin lo he conseguido”.

En los límites de la tierra cultivable empezaba un pequeño bosque que llevaba al pueblo. De allí salió el Caballero Negro, con una sonrisa de oreja a oreja.

“¿Quién eres tú?” preguntó Bill.

“Puedes llamarme... ¡El Caballero Negro!”

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jon:

Peter seguía agarrado al caballero de la cintura, a punto caer,(a punto de caer)
Bueno... Necesitamos a alguien q se encargue de Peter (que se encargue)
Muy buen capitulo la verdad,ha sido muy corto pero me ha gustado mucho,espero que el siguiente sea = de bueno por lo menos y mas largo para mayor disfrute
Venga un saludo a todos
P.D. se nota que ya funciona el corrector jeje

Dani Lopez dijo...

Buen episodio! Ya ha aparecido el Caballero Negro! A ver si le da un poco "chicha" a la serie xD